Cuarenta y nueve movimientos, de Fernando Solana

lunes, 19 de enero de 2009 · 01:00
MÉXICO, D F, 14 de enero (apro)- Los editores de Terracota, en su colección "La escritura invisible", presentan el libro Cuarenta y nueve movimientos, del escritor y periodista Fernando Solana Olivares, como "poliédrico, caleidoscópico, multiforme", ya que los 49 textos que lo integran saltan "del ensayo al cuento, al flujo de conciencia y a veces al párrafo, a modo de viaje cultural y narrativo que se va representando en una extensa gama de escrituras" Señalan que Solana Olivares "aborda una agenda intelectual contemporánea sobre la espiritualidad, a veces en voz del protagonista, el metamorfósico B: el budismo primitivo, los poetas orientalistas, los cátaros, la gnósis europea, los evangelios apócrifos, la meditación, el zen, la budiatría actual, ciertos brujos, algunas pérdidas y amores rotos, varias transubstanciaciones, muchas mezclas e intercambios, la crisis del mundo moderno, etcétera: búsquedas múltiples de aquella dimensión cognitiva y literaria propuesta por una obra tan original e inesperada como ésta" Autor de los libros Parisgótica, La rueca y el paraíso, y Oaxaca: crónicas sonámbulas, Solana (DF, 1954, y quien fue becario del Centro Mexicano de Escritores, editor del suplemento cultural del diario El Nacional, subdirector del Museo de Arte Moderno y director del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, MACO) entrega en Cuarenta y nueve movimientos otros tantos "pasos para la danza de la conciencia, cuarenta y nueve jugadas en el ajedrez de la imaginación" El libro puede abrirse en cualquiera de estas jugadas, pero empezando por la primera, por ejemplo, "Subiendo por la pared de piedra", Solana escoge 14 breves textos, donde se aprecia su cuidado y amor por la escritura De ellos se reproduce el titulado Una proposición: "Él practica el arte de la mutación como lo describe Elías Canetti: ?Un hombre siente el crujir de las gacelas en los matorrales de sus propios pies La raya negra de la gacela, de la frente hasta la base de la nariz, la siente sobre su rostro Siente en los propios ojos las marcas negras sobre los ojos de la gacela El pelo negro en los flancos del animal lo siente junto a sus costillas? B es un bosquimano que va con otros de cacería para lograr el dominio de la matamorfosis Por la mañana todos los cazadores se unieron en un coro hipnótico que demolió sus identidades, la yerba macerada hizo de su conciencia una multiplicación, una mutabilidad B era todos los cuerpos que ejecutaban una danza para cazar gacelas, somáticamente era una gacela y otras cosas a la vez, formas varias que no tenían límite Esta acción del hombre la realiza su cuerpo, no su razón, que está en silencio ¿Cómo representará a la deidad entonces en esa acción determinante que ocurre en el cuerpo y no en la razón? ¿Qué imágenes utilizará alrededor de la hoguera para decir a los otros que vislumbra un principio, un patrón vinculante de la realidad?" Cuarenta y nueve jugadas para una partida apetecible de literatura

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