Los proyectos detenidos en danza

lunes, 19 de enero de 2009 · 01:00
MÉXICO, D F, 14 de enero (apro)- La cuesta de enero es mucho más que un mes sin trabajo para compañías de danza y bailarines profesionales De hecho no será sino hasta marzo que la gran mayoría empiece a vislumbrar cuáles serán sus posibilidades laborales este 2009 ¿De qué se mantienen estos artistas de diciembre a marzo? La respuesta es complicada e incluye problemáticas delegacionales, estatales y municipales que tienen que ver con la falta de infraestructura para la debida y correcta promoción de la danza en general y, por otro lado, con la crisis económica por la que pasa el país y el estúpido pensamiento de que, ante las emboscadas mercantilistas, lo que hay que sacrificar siempre es el presupuesto para los proyectos culturales Si bien han aparecido ciertas figuras institucionales dedicadas al apoyo sistemático a artistas, grupos y proyectos, esto no quiere decir que realmente la ayuda tenga un enfoque de crecimiento artístico que se vea reflejado en la creación de públicos, la sensibilización al arte y el surgimiento de nuevos empleos para aquellos que se dedican profesionalmente a la capacitación, ejecución y creación dentro del campo dancístico La errática política neoliberal que sustenta el gobierno actual ha impuesto que todo el trabajo artístico esté supeditado a absurdas condiciones administrativas La idea de crear empresas culturales --proyecto que llevó a la ruina en los años noventa a compañías como la de Martha Graham, Alvin Ailey y el Ballet de Harlem-- se ha establecido como una ley impuesta a fuego y hierro Como resultado, los artistas han tenido que dejar de crear para ponerse a administrar y gestionar cuestiones que aparecen en letra pequeña en apartados administrativos absurdos Fianzas, lista de asistentes a funciones con copia de credencial de elector de cada uno de ellos, evaluaciones sobre sus obras por parte de comunidades neófitas en el campo dancístico, entre otros aspectos Además, hay que hacer larguísimas declaraciones de impuestos con nombres ridiculísimos que si no se pagan se convierten en sanciones, multas y retenciones de pagos Es obvio que todo mundo desea que haya una mayor transparencia en el manejo de los recursos Es fundamental que se regularice la forma en que se manejan los presupuestos por parte de las instituciones, pero no hay mayor desgracia que el tener que padecer a una serie de auditores ignorantes que nunca han visto danza y que, incluso, la desprecian Así, actualmente la mayor parte de las instituciones dedicadas a la promoción, difusión y programación de actividades dancísticas, está a la espera de que "les liberen sus presupuestos" para ver si en marzo o abril pueden iniciar su trabajo y posteriormente comenzar a programar Pobres creadores, pobres compañías y pobres bailarines mexicanos que se encuentran a merced de voluntades que no tienen nada que ver con la danza y que, a estas alturas, cuando los principales teatros de Europa ya tienen agotadas las localidades de la mayor parte de sus temporadas de 2009, y que ni el 25 de diciembre ni el 1 de enero dejan de trabajar, no saben cuándo comenzarán sus labores y mucho menos cuánto y cómo les pagarán En el caso de la capital del país, el panorama es aún más negro: El Palacio de Bellas Artes cerrado; la Covarrubias, el mejor foro para la danza del país dedicado a ¿la ópera?; el Teatro de la Danza remodelado pésimamente en lo que se antoja un asunto turbio del INBA; el Teatro de las Artes, entregado de tiempo completo a Luis de Tavira; el Flores Canelo hecho una desgracia, y el Teatro de la Ciudad con el sonido de los sanitarios escuchándose en la platea una suma de las ineptitudes perennes de las últimas administraciones Por fortuna hay artistas necios y gracias a ellos la danza subsiste Se siguen levantando para entrenarse, dan clases, crean obras, con la esperanza de que algo bueno pase, el paisaje cambie y el Sol salga para ellos por algún lado

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