Tempestad

lunes, 2 de noviembre de 2009 · 01:00
MEXICO, D F, 29 de octubre (apro)- La tempestad, considerada por muchos como el "testamento" de William Shakespeare debido a que fue probablemente su última obra, es retomada por la compañía La Máquina de Teatro para realizar una singular paráfrasis que incluye, entro otras cosas, coreografías que van del rap al butho, combinadas con teatro hablado y una destacada dramaturgia propiciada por Natsu Nakajima
El teatro y la danza se combinan y se diluyen en esta singular propuesta experimental, en la que el trabajo del cuerpo tiene un papel definitivo para que la "historia"  se vaya desdoblando en escena a la manera de un origami
Muy lejana a un tradicional montaje isabelino de un clásico shakespeareano, la propuesta de La Máquina de Teatro nos ofrece una dramaturgia fragmentada que, de acuerdo con sus creadores, no es una adaptación ni una relectura de la obra original, sino "un abierto delirio acerca de la última obra de Shakespeare"
De esta forma, personajes como Próspero, duque legítimo de Milán, quien ha sido expulsado de su posición por su hermano y se encuentra en una isla desierta tras naufragar su buque, es presentado como un homeless de cualquier país desarrollado; Ariel, un espíritu del aire intermediario entre los dioses y los hombres, es un niño de la calle; mientras Calibán, el esclavo salvaje y deformado, aparece como un outsaider al que no le interesa ningún lugar en este mundo
La obra original de Shakespeare resulta finalmente un pretexto para hablar de los cambios de vida, las crisis personales y la gran crisis de la civilización humana, como algunas de las "tempestades" implícitas en esta puesta en escena
Los personajes se encuentran en medio de la catástrofe en una nave que se hunde, creando el momento propicio para deshacerse de todo lo innecesario y prepararse para entrar, en una ilusión que polariza sus ambiciones, sueños e ideas
Pero, finalmente, ese mundo ilusorio resulte quizá mucho más real que aquel que se abandona, aquel donde anida el resentimiento, la traición y el deseo permanentemente insatisfecho La meta final es la libertad, sin máscaras, sin ego
Para transmitir estas emociones, la apuesta es a través de la poesía del cuerpo y la poética del teatro, en una propuesta permanentemente abierta a las más diversas interpretaciones y que muy seguramente será diferente en cada función
En este sentido, la aportación de Natsu Nakajima, miembro fundador del movimiento de Ankoku Butho, heredera-discípulo del linaje Hijikata y Ohno, resulta fundamental para el desarrollo de una estructura dramatúrgica y coreográfica, que sólo se completa frente al espectador
Tempestad se presenta lunes y martes a las 20:00 horas, en el Teatro El Galeón Las actuaciones están a cargo de Gerardo Trejoluna, Jessica Sandoval, Clarissa Malheiros, Esperanza Sánchez y Fernanda Mazo El diseño de iluminación es de Xóchitl González; el vestuario, de Edita Rzewuska; el diseño sonoro y composición, de Marcelo Gaete, y la musicalización, de Natsu Nakajima

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