Los libros de danza, que no se leerán

viernes, 18 de diciembre de 2009

MÉXICO, D.F., 17 de diciembre (apro).- Dedicarse a la danza no sólo es ejercitar el cuerpo. También hace falta leer, y adueñarse de las ideas y conocimientos que investigadores, periodistas, críticos y los propios artistas plasman en múltiples textos.

En México, por desgracia, encontrar libros sobre la danza o algún tema relacionado con ella parece una suerte de empresa imposible. Pocos son los autores mexicanos que logran que sus libros vean la luz y sean distribuidos en las librerías, y menos aún aquellos cuyos libros agotados se reeditan.

Por citar tres casos: La danza contra la muerte, de Alberto Dallal, sólo puede encontrarse en ciertas bibliotecas, lo mismo que su Historia de la danza en México (Vol I) y, por supuesto, La danza en México en la época colonial, de Maya Ramos Smith, Premio Casa de las Américas, que no se halla en ningún lado.

Conseguir libros publicados en el extranjero es prácticamente imposible en las librerías más importantes del país. Por ejemplo, Body Movement, coping with the environment (“Movimiento corporal, arreglárselas con el medio ambiente”), de Irmgard Bartenieff y Dori Lewis, trata sobre lo que el cuerpo puede hacer, cómo lo hace, cómo se relaciona con el espacio y cómo la calidad de su movimiento afecta la función y la comunicación. Todo basado en  la obra de Rudolf Laban.

O Chance and circumstance: Teenty years with Cage and Cunningham (“Oportunidad y Circunstancia: Veinte años con Cage y Cunningham”), de Carolyn Brown, que versa sobre las memorias del recientemente fallecido Merce Cunningham, los años formativos de su laureada compañía y, por supuesto, de su fructífera relación con el también laureado compositor John Cage.

Carloyn Brown, bailarina principal de la compañía de Cunningham, narra sus memorias cuando la compañía de este último estaba en sus inicios, sin un centavo para salir adelante. Y con muchas dudas por parte de la crítica especializada y el propio público. En aquellos años John Cage era su director musical y Robert Rauschenberg, su diseñador de iluminación. En el libro la exbailarina expone cómo la personalidad reticente, temperamental y discreta de Cunningham se confrontaba con la  amorosa efusividad del entusiasta Cage.

También está Dance and dancers’ injuries (“Danza y lesiones en bailarines”), de Chris Caldwell, libro que sostiene que la danza lo mismo es un arte que una actividad deportiva: “Para llegar a la cima los bailarines tienen que atravesar rigurosos y castigadores regímenes de entrenamiento llevando sus cuerpos hasta sus límites. Esto inevitablemente lleva a lesiones que requieren atención especializada.”

Este libro le vendría bien a decenas de ejecutantes que se lastiman por múltiples circunstancias, y localizar a especialistas que entiendan que su dinámica de entrenamiento parece una proeza.

Aerial Dance (“Danza aérea”), de Jayne Bernasconi y Nancy E. Smith, es uno de los primeros libros sobre el tema de este tipo de danza, tan en boga y tan socorrido por aquellos que les gustan las emociones fuertes. En él se analiza las raíces históricas del género y establece su posición dentro de la taxonomía de la danza moderna.

También está Contemporany Choreography, a critical reader (“Coreografía contemporánea, una lectura crítica”), de Jo Butterworth y Liesbeth Wildshut. Extensa compilación de textos sobre investigación coreográfica y del proceso creativo. Los textos provienen de artistas y especialistas de Europa, Estados Unidos, África, Australia y la zona del Pacífico del Sur.

Se incluyen  asuntos filosóficos, conceptuales, educacionales, coreografía intercultural y relaciones con otras disciplinas.

Sería fundamental que los investigadores y autores mexicanos pudiesen encontrar un camino viable para la publicación y distribución de sus documentos. Pero también lo es la posibilidad de que algunos de los libros que circulan en el exterior encontrarán camino hacia las librerías del país.

 

ap/jpa

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