La jugada del PRI

lunes, 21 de diciembre de 2009

MÉXICO, D.F., 18 de diciembre (apro).- Concluye 2009 y el PRI puede afirmar que cierra con saldo a su favor. A la distancia, el inicio de la actual Legislatura lo trazó con un solo objetivo: las elecciones del próximo año y que serán las que, a su vez, lo fortalezcan para las presidenciales de 2012 y recuperar así la Presidencia de la República, que perdió con el inicio del nuevo milenio.

Desde septiembre, fecha de inicio de la LXI Legislatura, Carlos Rojas, coordinador de la fracción; Beatriz Paredes, dirigente nacional de ese partido, y Manlio Fabio Beltrones, coordinador de los senadores −además de los gobernadores priistas−, empezaron a trabajar con un objetivo definido, colocando y reubicando cada una de sus piezas, en tanto que el PAN y el PRD sólo “reaccionaban” a las jugadas de los priistas sin entender hacia dónde iban los tricolores.

Del otro lado, los diputados de PT y Convergencia gastaron su tiempo tratando únicamente de evidenciar las imposiciones del priismo.

Parte de la jugada del PRI, por ejemplo, se centró en ubicar a sus mejores hombres en las comisiones de la Cámara de Diputados, que todo mundo desatendió.

Así, mientras PRD y PAN se peleaban por la conducción de las comisiones de Presupuesto y Hacienda --sin duda dos centros neurálgicos a la hora de decidir de dónde saldrán los recursos para el próximo año, pero también hacia dónde se irán--, el PRI pasaba el tiempo ubicando en las presidencias de las comisiones de Desarrollo Social, Comunicaciones y Transportes, Agricultura y en Educación, a gente de su partido. Cuidó también que en cada una de ellas estuvieran diputados de los 13 estados donde habrá elecciones el próximo año.

Estas cuatro comisiones resultaban vitales para el PRI, ya que en ellas fue donde se idearon cambios para que los gobernadores pudieran intervenir en el manejo de los recursos federales. Estas son las áreas que manejan también los mayores recursos del Presupuesto de Egresos de la Federación.

Así, mientras los diputados que representan a los estados donde habrá elecciones el próximo año, ponían sobre la mesa sus prioridades y las demandas que deberán cubrir en las campañas presidenciales, sus compañeros y presidentes de partido lo llevaban a las comisiones de Presupuesto y Cuenta Pública, para que, ahí, sus otros compañeros lo cuadraran.

El PAN, el PRD, el PT y Convergencia centraron su atención en los pesos y centavos, mientras el PRI, con una gran delantera en el manejo de los recursos, se dedicaba a fijar reglas: el dinero era lo de menos, pues de eso se encargarían en las últimas horas de negociación los diputados Alberto Cano Vélez, legislador cercano a Manlio Fabio Beltrones, y Luis Videgaray, gente de Enrique Peña Nieto.

De septiembre a noviembre, el PRI fijó sus objetivos en la ubicación de diputados en comisiones que no llaman mucho la atención, pero que sí resultaron vitales para los cambios en la forma de gastar los 3 billones de pesos del Presupuesto, pero en especial los 95 mil millones de pesos que lograron de última hora.

Y para cerrar la pinza, el PRI se dedicó en la primera quincena de diciembre a negociar el nombramiento de quién va a cuidar que esos cientos de millones de pesos que irán a parar a los estados, principalmente donde habrá elecciones, sean auditados; es decir, operó para imponer al nuevo Auditor Superior de la Federación.

Juan Manuel Portal, quien desde la llegada del saliente auditor, Arturo González de Aragón en 2001, trabajó con él, no sólo cuenta con una gran trayectoria y aplicación técnica para detectar desvío de recursos, sino que también tiene en su haber la cercanía con el priismo y, principalmente, con el coordinador del PRI, Francisco Rojas, con quien trabajó durante su paso por Petróleos Mexicanos.

Con este último movimiento, el PRI cerró su pinza en la estrategia que inició en septiembre pasado para la ubicación de legisladores de los estados donde habrá elecciones, pasando por la Comisión de Presupuesto y concluyendo con la designación del nuevo auditor Superior de la Federación.

La operación, que inició el PRI en septiembre en la Cámara de Diputados, hoy a la distancia, se puede ver que tuvo un objetivo bien trazado: ganar las 10 gubernaturas que estarán en juego el próximo año, algunos congresos locales para coronarse con la joya más preciadas que perdieron en 2000: la Presidencia de la República.

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