"Los Zetas" pagan aguinaldo a sicarios en Tabasco

jueves, 24 de diciembre de 2009

VILLAHERMOSA, Tab., 24 de diciembre (apro).- El grupo criminal de Los Zetas pagaba “aguinaldos” a sus operadores en esta entidad.

Los sobres de pago encontrados en la habitación del hotel Real del Lago de esta capital, donde fueron arrestados Julio Acosta Saucedo, El Compadre, y su hijo, Julio Arturo Acosta Vargas, El Junior; dos de los cuatro Zetas implicados por la matanza de la familia del marino Melquisedet Ángulo Córdova, estaban rotulados con números consecutivos, y tenían la leyenda “Aguinaldo 2009”, así como el monto a pagar a los destinatarios.

Además, a estos presuntos pagadores de la nómina de Los Zetas en Tabasco se les incautaron dos libretas donde, trascendió, hay información de sus operaciones en la entidad.   

El Compadre y El Junior, originarios del estado de Coahuila,  fueron detenidos luego del arresto de los “halcones” o vigías, Yesenia Hernández Valencia, La Ximena, e Isael Jesús García Reyes, El Goten, quienes los denunciaron y ubicaron en el hotel donde se hospedaban en Villahermosa.

De acuerdo con la Procuraduría General de Justicia de Tabasco, Julio Acosta Saucedo y su hijo Julio Vargas fueron los que pagaron a los sicarios que asesinaron a la familia del tercer maestre de las Fuerzas Especiales de la Armada de México, quien murió en el operativo contra el capo Arturo Beltrán Leyva, el 16 de diciembre en Cuernavaca, Morelos.

Fue un crimen “horrendo”, lamentó el gobernador Andrés Granier Melo.

La ejecución de Irma Córdova Pérez, Josefa Ángulo Flores, Benito y Yolidabey Angulo Córdova, madre, tía y hermanos del marino caído, se sumó a las 58 personas asesinadas por el crimen organizado en Tabasco en lo que va de 2009.

El 2009 será recordado en Tabasco como el más sangriento, con 62 ejecuciones en total, entre policías, chapulines (narcomenudistas que se cambian de bando),  civiles, agentes ministeriales y tres masacres familiares que arrojaron 24 víctimas, entre ellos, diez niños y nueve mujeres.

La primera ocurrió el 14 de febrero en la ranchería Montelargo del municipio de Macuspana, conocida como la matanza de San Valentín.

Un grupo de sicarios ultimaron en su domicilio al policía estatal Carlos Reyes López y 11 miembros de su familia, entre ellos siete menores de edad.  

En el ataque, perdieron la vida el agente policíaco, su madre, esposa, hijos y sobrinos, dos de ellos, acribillados debajo de la cama donde pretendían esconderse al iniciarse el tiroteo.

También murió el vendedor de fresas congeladas, Juan Manuel Álvarez, que se encontraba en el lugar cuando sucedió el multihomicidio.

Testigos relataron que los pistoleros, con uniformes de la AFI y a bordo de tres camionetas, arribaron a la comunidad a las 18:40 horas, se dirigieron directamente a la casas del policía y abrieron fuego.

Reyes López era policía de elite del Grupo Modelo de combate al secuestro y narcotráfico. Tres días antes, había participado en un operativo que culminó con la detención de cuatro presuntos sicarios de Los Zetas y la muerte de otro, en Macuspana, luego de una larga persecución desde Villahermosa, distante a 50 kilómetros.

Cuatro meses después, el 14 de mayo, un grupo armado asesinó en su casa al policía Baldomero García Rodríguez y a siete miembros de su familia, así como a una vecina, en la ranchería La Piedra, municipio de Cunduacán.  

Los gatilleros asesinaron al agente, a su esposa, dos hijos, una  hermana, dos hijos de ésta y una vecina. Tres eran menores de edad.

La matanza ocurrió alrededor de las 16:00 horas cuando un comando irrumpió en el domicilio de García Rodríguez y disparó ráfagas de fusiles R-15 y AK-47 contra la familia.

El agente, asesinado cuando descansaba en su hamaca en el patio de su casa, era comandante de la Policía Municipal del municipio de Comalcalco, pero residía en La Piedra, Cunduacán.
     

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