La Batalla de los Gigantes

lunes, 28 de diciembre de 2009

MEXICO, DF, 23 de diciembre (apro).- En estos días se está celebrando un match entre dos leyendas del ajedrez: Boris Spassky, excampeón mundial de la especialidad, que perdiese el título ante Bobby Fischer y Víctor Korchnoi, varias veces retador a campeón del mundo y además con fama de incansable, pues a los 78 años sigue jugando en los torneos internacionales.

Víctor Korchnoi nació el 23 de marzo de 1931 en Leningrado, en la exUnión Soviética. Ascendió a la elite del ajedrez mundial luchando contra personajes como Mijail Tahl, Tigrán Petrosian y el propio Boris Spassky. Korchnoi nunca llegó a ser campeón mundial aunque participó en la final de candidatos en 1974 jugando la final (la cual daría un lugar para jugar contra Bobby Fischer), contra el que fuera su amigo y nuevo baluarte del ajedrez soviético: Anatoly Karpov. Este último venció a Korchnoi y se convirtió en campeón mundial ante la negativa de Fischer de presentarse a defender su título.

Los resultados de Korchnoi son impresionantes, aunque siempre fue minimizado por las autoridades soviéticas para jugar en el extranjero. En 1976, el gran jugador desertó de la URSS y su ajedrez se volvió uno de los más peligrosos. Logró ganar el encuentro de candidatos y retó a Karpov. El match se jugó en Baguio, Filipinas, y finalmente Karpov se alzó con la victoria por 6 a 5 partidas ganadas y 21 empates.

Sin embargo, esto no fue argumento para que Korchnoi cesara en sus esfuerzos por ser campeón del mundo. De nuevo ganó el torneo de candidatos y ahora enfrentó en Merano a Karpov, que volvió a perder, ahora por un abultado margen. Después de esto el ahora ciudadano suizo no pudo volver a retar a los siguientes jugadores que fueron campeones mundiales. Sin duda la edad empezó a cobrarle la factura.

Por su parte, Boris Vasílievich Spassky, nacido el 30 de enero de 1937 en Leningrado (actual San Petersburgo), se proclamó décimo campeón del mundo de ajedrez en 1969 al derrotar al también soviético Tigrán Petrosian. Fue un niño prodigio del ajedrez y su estilo era universal: ganaba a Tal con ataques al rey, a Petrosian en profilaxis, a los expertos en su propio terreno. Era realmente notable.

Aunque hizo méritos suficientes para pasar a la historia como un gran jugador, más que por su contribución al desarrollo del ajedrez, es conocido por haber sido el jugador al que batió el estadunidense Robert J. Fischer en el encuentro disputado en Rejkiavik (Islandia) en 1972, al cual se denominó match del siglo. Se celebró en plena guerra fría y fue todo un símbolo del enfrentamiento entre las dos superpotencias. Hasta ese momento, Fischer no había ganado a Spassky, que además preparó el campeonato con Yefim Géler, el cual también había superado a Fischer en el pasado. El estadunidense, probablemente era el jugador más fuerte del mundo en ese momento, venció a Spassky 12.5 a 8.5 puntos y se convirtió en el campeón del mundo número 12. Boris Spassky nunca regresó a los niveles de campeón mundial y probablemente se cansó un poco de las presiones de la vida profesional del ajedrecista.

En 1992, jugó un encuentro de revancha contra Bobby Fischer en Sveti Stefan (en lo que hoy es Montenegro, entonces Yugoslavia), en el que volvió a ser derrotado. En este último match, el nivel de los contendientes distaba mucho del que les encumbró en el mundo del ajedrez; pero creó una gran expectación, ya que suponía el regreso de Bobby Fischer a los tableros después de veinte años de ausencia.

Un empresario yugoslavo organizó la revancha Spassky-Fischer por 5 millones de dólares (3.35 millones para el ganador y 1.65 millones para el perdedor). Una vez más, Fischer derrotó a su viejo rival para luego desaparecer de nuevo de la vista del público, esta vez para siempre.

El match, cuyo premio es en total de unos 20 mil dólares, se jugará a 8 partidas, en donde –parece ser– se juega a 1:30 horas para toda la partida con incremento de 30 segundos en el reloj por jugada. Hasta el momento de escribir esto, Korchnoi aventaja a su rival por 1 punto. Han empatado tres partidas y el excampeón del mundo tuvo que rendirse en la primera.

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