PGR desmiente protección de la Sedena a los Beltrán

lunes, 28 de diciembre de 2009

MÉXICO, D.F., 28 de diciembre (apro).- La Procuraduría General de la República asumió hoy el papel de abogado defensor de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

En un inusitado comunicado de prensa, la dependencia dirigida por Arturo Chávez Chávez intentó borrar de un plumazo las sospechas que pesan sobre la Sedena en relación con la presunta venta de protección al narcotraficante Arturo Beltrán Leyva, asesinado el pasado miércoles 16, en Cuernavaca Morelos.

Y, por su fuera poco, las fuerzas armadas, punta de lanza de la lucha antidroga, han sido acusadas desde diversos sectores de no respetar los derechos humanos.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) dio a conocer hoy mismo que el Ejército Mexicano tuvo el primer lugar en violaciones a derechos humanos en 2009, y que de 76 recomendaciones emitidas, 29 de ellas –más de la tercera parte– fueron dirigidas a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) por diversas violaciones que cometieron soldados: violaciones sexuales, asesinatos, torturas, detenciones ilegales y arbitrarias, saqueos y golpes.

         En respuesta, en el comunicado difundido este lunes, la PGR señala que en fechas recientes se ha pretendido restar valor a la acción del Ejército Mexicano en relación con su participación en la lucha contra la delincuencia organizada, y reconoce “la importante labor de las fuerzas armadas y en especial del Ejército Mexicano en el despliegue de acciones que se realizan en el marco de la legalidad, respetando en todo momento los derechos fundamentales, tanto de los inculpados como de las víctimas de los delitos”.
         En el texto, la PGR resalta la labor de inteligencia militar con avanzados sistemas de logística que han permitido la detención de importantes miembros del crimen organizado, y menciona los nombres de 25 de ellos, entre los que destacan Héctor Huerta Ríos La Burra; Sigifredo Najera Talamantes, El Canicón; Jaime González Durán, El Hummer; Octavio Almanza Morales, El Gori 4, y Vicente Zambada Niebla, El Vicentillo.

Y añade que aun cuando se ha cuestionado “la nula o escasa participación del Ejército Mexicano” en los hechos relacionados con el enfrentamiento en Cuernavaca, Morelos, en el que resultó muerto Arturo Beltrán Leyva, El Barbas, “es pertinente hacer mención que su intervención en tales hechos permitió no sólo brindar seguridad perimetral en el lugar, a fin de que elementos de la Secretaría de Marina concluyeran con éxito el operativo desplegado, sino también la detención de sujetos armados que habían arribado al lugar con la pretensión de rescatar a su jefe”.

Sobre las sospechas que pesan sobre la Sedena en relación con la presunta venta de protección al narcotraficante Arturo Beltrán Leyva, ni una palabra.

En la edición de Proceso que está en circulación (1730), se menciona cómo el centro neurálgico de la inteligencia militar, dependiente del alto mando de la Sedena, logró ser infiltrado por el Jefe de Jefes.

De acuerdo con la información publicada, el capo Arturo Beltrán Leyva, quien fue acribillado en un lujoso departamento de Cuernavaca, Morelos, el pasado miércoles 16, tuvo de su lado a miembros del Grupo de Información Sensible (GIS) del Ejército Mexicano, para evadir a los propios militares, según consta en el expediente PGR/SIEDO/UEIDCS/166/2009.

         En el citado expediente, un policía municipal de Cuernavaca, de nombre Mario González Gaspar, El Negro, quien se encargaba de vigilar, con un grupo de compañeros policías, las casas y departamentos en donde se encontraba El Señor –como denomina en su testimonio a Arturo Beltrán Leyva–, dijo que ellos recibían 2 mil dólares mensuales de los narcos como salario por su labor.

         También revela que en una ocasión, “contactos” dentro del Ejército les avisaron que debían cambiarse de casa antes de que los propios militares consumaran un operativo en el lugar.

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