Carta a Beatriz Paredes

martes, 8 de diciembre de 2009

En sus Precisiones, texto publicado en El Universal el 30 de noviembre pasado, se disculpa usted y se sustrae del mundo de las acciones. El partido que usted preside votó durante el año de 2009 en 17 estados por criminalizar la interrupción del embarazo, pero escribe usted que no tiene responsabilidad en ello. Usted se vio forzada a ponerse al margen, y como Pilatos, ahora se lava las manos. ¿Por qué?

Su razón se divide en dos tiempos.  

1. Usted es feminista y personalmente está por la despenalización absoluta del aborto, pero por desgracia el PRI ha sido un partido menos “vanguardista” en “los temas de derechos civiles”.

2. Por eso, cuando 95% de los diputados priistas de esos 17 estados votaron en contra de lo que usted misma hubiera deseado, se vio en la amarga necesidad de respetar sus voluntades, porque usted es “una feminista”, sí, incluso es “una mujer de izquierda”, sí, incluso es una “modernizadora”, ajá, pero ante todo, y de manera “crucial”, es “una demócrata”.

Bueno, licenciada Paredes, es conmovedor, pero lamento informarle que sus argumentos son falsos. Simplemente no se arraigan en los hechos. Por lo contrario, los hechos contradicen sus dos argumentos. Me explico:

1. Falso que el PRI sea un partido reaccionario en cuanto a las libertades de las mujeres. Al revés: En el ensanchamiento de las libertades de las mujeres, el PRI  ha sido la vanguardia –una vanguardia acaso demasiado paulatina, pero vanguardia al fin.

En tan temprana fecha como 1974, siendo dueño de la Presidencia y del Congreso, fue el PRI el que reformó el artículo 4 de la Constitución, para garantizar el derecho de toda mujer “a decidir el número y espaciamiento de sus hijos”.

Igualmente, en las últimas dos décadas fue el PRI, ahora con ayuda del ya existente PRD, el que se dio a la tarea de generalizar en los estados del país las excepciones que permitían el aborto. Es decir: Hasta hace un año, se permitía a una mujer interrumpir su embarazo en todas las entidades del país si había sido violada; en 30 estados, si abortaba debido a un accidente; en 29, si su vida peligraba; en 14, si el producto sufría de malformaciones, y en 11 estados por otras circunstancias.

Y, por fin, fue el PRI el que durante el reciente año de 2006 presentó en la Asamblea Legislativa del DF la primera ley que legaliza –y ordena los medios gratuitos– para la interrupción del embarazo en cualquier circunstancia, siempre y cuando el producto tenga menos de 12 semanas de gestación. 

No, licenciada Paredes. Durante medio siglo el PRI estuvo por el paulatino ensanchamiento de las libertades de las mujeres en México. Es únicamente bajo su presidencia que el PRI ha legislado para destruir su propia obra y para negar, abruptamente, el derecho de las mujeres a decidir sobre sus propios cuerpos.

2. Escribe usted que ha tenido que sacrificar sus altos ideales feministas y de izquierda por los todavía más cruciales ideales democráticos. Como presidenta del PRI, su deber ha sido respetar la libre elección de cada diputado priista al votar, bajo el peso de su conciencia individual, SÍ o NO las reformas que criminalizan el aborto.

Qué lástima: falso otra vez.

En 17 estados 95% de los priistas votaron por criminalizar el aborto. La uniformidad del voto tricolor para destruir su propia trayectoria y contrariar su supuesta ideología social-demócrata es inexplicable, a menos que uno suponga que los diputados recibieron desde lo alto la orden de votar así.

Desde lo alto: ¿desde dónde?

Opciones más socorridas: a) desde las oficinas de los gobernadores, que negociaron con el clero la libertad de las mujeres y la pusieron a usted, en efecto, al margen; b) desde la presidencia del PRI, cargo que, le recuerdo, usted ostenta, o c) desde la oficina del Espíritu Santo, como ha insinuado el obispo de Acapulco. 

Haya sido desde donde haya sido, lo único seguro es esto: La democracia no tuvo nada que ver en estas votaciones, donde las formas también revelan cómo las conciencias individuales de los diputados priistas fueron atropelladas.  

Típicamente, cada diputado priista recibió un día antes de la votación el texto de la reforma. Así, cada legislador tuvo apenas una noche para leerla y estudiarla y consultar documentos y expertos e ir a pedir su reacción a sus representados, los ciudadanos, y tal vez viajar al extranjero para atestiguar las experiencias de otros países. Cosas que lógicamente no pudo realizar. Se sabe incluso de diputados que llegaron al día siguiente al Congreso sin haber terminado de leer la pretendida reforma. Y ahí, en el Congreso, el debate previo a la votación duró un par de horas llenas de gritos y molestia y sorna ante los pocos argumentos que se intentaron desde la tribuna.

¿Democracia, licenciada Paredes? No. Simulación de la democracia, licenciada Paredes.

3. Entonces pues: Ni la primera mitad de su argumento ni la segunda mitad se ajustan a los hechos.

Probablemente usted no ha presidido sobre los arreglos de los caciques estatales con el clero, a pesar de ser presidenta del PRI. O probablemente sí ha presidido. Probablemente usted ya no pretende ser feminista cuando se mira al espejo. O de nuevo, probablemente sí. Da igual. A partir del terreno donde las palabras no embonan con los hechos, todo es posible en el verbo. Todo es ficción.

Y mientras tanto, 33 mujeres duermen en la cárcel por haber interrumpido un proceso biológico dentro de su propio cuerpo; 140 mujeres se encuentran en procesos legales por lo mismo. Y en siete estados los caciques priistas alistan idénticos golpes contra las mujeres y contra la democracia.

Esos sí son hechos, licenciada Paredes.

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