"Una vida" de Gerald Martin

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Estas son las palabras que Jaime García Márquez, hermano menor del autor de Cien años de soledad, pronunció a principios de mes en la sala Gabriel García Márquez del Museo del Caribe, en Barranquilla, Colombia, durante la presentación del libro Una vida, del inglés Gerarld Martin, biografía del Premio Nobel de Literatura.

 

Conocí a Gerald Martin el 25 de julio de 1991, día del cumpleaños 86 de Luisa Santiaga, en Cartagena de Indias. Para ese día, Eligio, mi hermano menor, había coordinado una cita con el inglés. Cuando llegamos al apartamento de nuestra madre, Gerald nos recibió de pie, con una sonrisa amplia y generosa, que ayudada por sus bigotes le alcanzó para “los tres alegres compadres”, como acostumbraba Luisa a llamar a sus hijos, en virtud de la costumbre guajira de convertir a los hermanos mayores en padrinos de los menores y después, padrinos de los sobrinos, dando como resultado ser hermanos, ahijados y compadres a la vez.

Luis Enrique le dio la mano y le preguntó: “¿Te tomas un trago?”. Después llegó Mercedes. Ya en este momento en la sala había una algarabía producida por más de 30 niños, entre nietos, bisnietos y tataranietos. A partir de ese momento para toda la familia García Márquez, seguramente sin excepción, empezó a ser “el tío Gerald” (apelativo que le dio la Kundy, hija de Luis Enrique). Le abrimos no sólo las puertas de nuestros hogares, que no son pocos, sino también nuestros corazones, cosa común en nosotros.

Durante los 18 años transcurridos desde entonces, se han construido muchos puentes sobre los ríos, y también hemos perdido varios miembros de la familia. Entre ellos, el inolvidable Yiyo que hubiera cumplido mejor esta misión de presentar el libro, que hoy me ha tocado en suerte, aunque estaré igual de asustado frente al monstruo de mil cabezas, como él llamaba al público, con la enorme diferencia de que él sí tenía una pluma hábil y entrenada, la cual, por desventura, no metieron en mi equipaje.

De este primer encuentro con Gerald se sucedieron muchos más, todos muy gratos, en especial el viaje a la Guajira de la mano del primo inteligente Ricardo Márquez Iguarán.

Una vida, la biografía de Gabriel García Márquez escrita por Gerald Martin, densa no sólo por su connotación física sino por su contenido literario, cubre con sobrada maestría la vida y obra de nuestro Premio Nobel. Martin, con lenguaje directo, nos lleva de la mano, sin sobresaltos, por el mundo mítico de las obras literarias y el mundo real del fabulador de Aracataca, dándonos las claves para entender que la vida de este colombiano se entrecruza con su obra, de tal suerte que las fronteras invisibles de esos dos mundos, en manos de Gerald, aparecen nítidas, como por obra de prestidigitación, y lo confuso se hace simple.

Los primeros 15 capítulos son dedicados a su vida, su infancia, sus primeros cuentos, su periodo formativo, entre la vida llena de vicisitudes y sus virtudes narrativas y el ejercicio del periodismo. El análisis de su viaje a Aracataca con su madre en 1950, que lo inspiró para su cuento La siesta del martes, en el que describe la imagen de la señora vestida de negro con su niña, que cruza a las dos de la tarde el camellón de los almendros en busca de las llaves del cementerio para visitar la tumba un hijo enterrado allí.

Gerald explica en forma magistral por qué es tan importante esta imagen para el futuro del joven escritor y concluye diciendo que García Márquez había alcanzado allí su condición de narrador. La mirada de Latinoamérica desde Europa lo hace tomar conciencia de su condición de tercermundista y crea las bases para que él asuma posiciones políticas que servirán más tarde para escribir El otoño del patriarca y mucho tiempo después para el discurso “La soledad de América Latina”, leído en Estocolmo el día anterior a la entrega del Premio Nobel. Recomiendo a todos los compañeros Gabiteros (categoría de los lectores furibundos de Gabito que no tenemos formación literaria), que lean cuanto antes esta biografía, porque estoy seguro que se van a deleitar.

Debo recordar que ninguna biografía jamás será perfecta. Hay muchas interpretaciones, cargadas de subjetividad y por supuesto de afecciones que distorsionan la realidad de acuerdo al color del cristal con se mire. En mi caso, observo en las investigaciones periodísticas imprecisiones y suposiciones. No pretendo abrir una polémica, sólo quiero la verdad, aunque duela. La verdad siempre es mejor que la incertidumbre.

Utilizaré las voces de mis familiares fallecidos para que expresen sus comentarios con temas que a ellos involucran, consignadas en esta obra.

Habla el abuelo Nicolás Márquez:

“En verdad no hubo un duelo, hubo un encuentro desgraciado que amargó toda mi vida. El señor Gerald debe tener pruebas documentales para sustentar que yo soborné a las autoridades a fin de conseguir mi libertad.”

Habla mi padre Gabriel Eligio:

“El señor Martin me hace muchos cuestionamientos con relación a Gabito. Todos contribuyeron a que se quedara con sus abuelos, incluyendo al Coronel. Cuando lo mandé a estudiar a Bogotá, no lo hice para desterrarlo, lo hice para que tuviera una mejor educación. Más tarde mandé también a mi otro hijo, Luis Enrique. Es decir, ‘palos porque bogas y palos porque no bogas’. En cuanto al tema de la violación: la demanda la hubo, pero no la violación. Concluir que sí la hubo, por ejercer yo la homeopatía, se me ocurre calumnioso.”

Habla mi madre Luisa Santiaga:

“El pobre Gerald duró 18 años haciendo un libro sobre mi hijo. ¿Por qué necesitó tantos años para hacerlo? Siendo él adivino. Él sabe más de mí que yo; sabe, por ejemplo, la fecha de inicio de la gestación de Gabito… ¿qué tal?”

Alfredo (Cuqui):

“Como diría Gustavo, ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. El inglés del carajo sabe ‘hasta de dónde son los cantantes’.”

Yiyo:

“Jaime, no te metas con Gerald. Él pertenece a una dinastía de ingleses expertos en biografías. Son terribles, feroces, y si les buscan la lengua, te levantan las alfombras y te sacan los trapitos a la calle. Mira cómo cogió a Krauze y lo desbarató. Bien hecho!!! Sí, ya sé que en tu casa no hay alfombras –no te hagas el pendejo, también sé que te gustó la biografía, resaltaste con marcador todo el libro, como lo haría yo.”

De todas formas el nacimiento del hermano mayor sirvió para muchas cosas, entre muchas para que Gerald hiciera la biografía de Gabriel, Una vida, con la cual se hará famoso, rico, y de ñapa tendrá un pocotón de sobrinos. Además, que los colombianos tengamos un Premio Nobel y yo pudiera estar con ustedes esta noche.

Muchas gracias.

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