Confesión

viernes, 20 de febrero de 2009 · 01:00
MÉXICO, D F, 18 de febrero (apro)- Lectores de toda mi consideración: angustiado por la duda, pero también animado por la aliviadora creencia de que el que hace confesión de sus penas descansa, es por lo que escribo la presente a este buzón
Resulta que la apacible plática que en días pasados sostenía con Fray Candela, amigo y director espiritual de servidor, se convirtió en severa advertencia y serio reproche al decirle que creía en los ovnis, en los "objetos voladores no identificados"
Con rostro adusto y voz metálica, me dijo que había que desconfiar, cuestionar e incluso negar todas esas disparatadas historias sobre los llamados platillos voladores de otros mundos y sus tripulantes, los extraterrestres, que según los fanáticos creyentes ?palabras de F Candela? de tan descabelladas fabulaciones, se dedican a vigilarnos desde hace siglos con quien sabe que siniestras intenciones, como lo dan a entender las translaciones extrañas e instantáneas que han hecho de humanos de un punto a otro, distanciados por cientos y hasta por miles de kilómetros, los misteriosos secuestros de los que han hecho víctimas a otros, según aseguran los crédulos creyentes en los ovnis, personas que llegan al absurdo de describir de diferentes tamaños ,figuras y colores a los presuntos extraterrestres a los que también, contradictoriamente, por otra parte, los consideran nuestros benefactores, pues a ellos, aseguran, debemos nuestros saberes, sembrados entre nuestros antecesores por visitantes ajenos a la tierra
En nombre del Padre, el hijo y el Espíritu Santo, me ordenó que dejara la lectura de obras como EL RETORNO DE LOS BRUJOS, LOS EXTRATERRESTRES EN LA HISTORIA, RECUERDOS DEL PORVENIR, EL OMBLIGO DEL MUNDO, REGRESO A LAS ESTRELLAS y otras parecidas, todas ellas fomentadoras y base de esta nueva y mistificadora pretendida ciencia popularizada desde los sesenta del pasado siglo; ciencia que de crédito al ocultismo e incluso a la magia, elementos con los que alimenta y con los que da por cierto todas esas disparatadas historias sobre los ovnis y sus tripulantes extraterrestres
Al preguntarle servidor de ustedes si debía rechazar esa creencia por ser absurda, me respondió que no por eso, sino por ser peligrosa para mi alma, pues creer en ella era como admitir por cierta la teoría de la evolución, ambas heréticas en esencia, pues de manera implícita, sin decirlo abiertamente, van en contra y ponen en tela de juicio la palabra de Dios, recogida y expuesta en las Sagradas Escrituras, esto es, en la Biblia, lo que no puede por menos que plantear cuestiones de conciencia a todo buen creyente, a todo buen cristiano
En este punto de su discurso, endureció su gesto y su voz, entrecerró con los párpados sus chispeantes ojos y agitando ante mi cara de vez en vez su índice extendido e inquisidor, me dijo lo siguiente:
"Tú, que te consideras buen cristiano, si admites como verdades la creencia en los ovnis y la teoría de la evolución, ¿dónde dejas la verdad del Dios creador del cielo y la tierra? ¿Qué te queda de la verdad de la directa creación de Adán por Dios? ¿No es una degradación de la condición humana considerar al hombre algo así como un primo del mono? La inteligencia, nuestro saber que setas teorías suponen legado de extraterrestres una y resultado, producto de transformaciones y adaptaciones la otra, tú, como cristiano de verdad, ¿no debes de ver que esas supuestas verdades niegan la letra del libro del Génesis? Tú, buen cristiano, si aceptas de dichas teorías, ¿dejarás por ellas de creer en la verdad bíblica de Adán y Eva, nuestros primeros padres? Tú, buen cristiano, si crees en las verdades de los ovnis y de la teoría de la evolución, ¿dónde y como dejas la verdad bíblica del pecado original, raíz de nuestras desdichas y motivo y causa del rescate por medio de la cruz del género humano?"
Tan apasionado se mostraba al decirme estas cosas, que no tuve valor para recordarle que no faltaban religiosos, empezando por el Papa, que no ven un peligro en la teoría de la evolución y, de manera general, admiten las verdades que pueda contener la misma? y tampoco para confesarle que servidor de ustedes considera que tal posición es cómoda y hasta cierto punto frívola, pues, no se por qué, la misma me recuerda a los creyentes en la astrología que, al no satisfacerle su horóscopo aparecido en este periódico, en esta revista, siguen buscando otras publicaciones para encontrar una en la que aparezca de la manera que más satisfaga, esté más de acuerdo con sus deseos y necesidades
Sin más y ya en calma por haber podido expresarles, confesado mis verdades, queda de ustedes su seguro servidor
JUAN EQUIS
PD Por supuesto, como no ignoro que muchos puntos de mi confesión incomodarán a parte de los lectores de la presente, firmo con un seudónimo

Comentarios