Violencia televisiva

lunes, 2 de marzo de 2009
MÉXICO, D F, 25 de febrero (apro)- La etapa actual de los medios de comunicación se caracteriza por la violencia que reflejan muchos de sus contenidos, sobre todo en los audiovisuales como la televisión y los videojuegos Este problema es analizado en el libro Ética, violencia y televisión, coordinado por Delia Guadalupe Gómez y María Antonieta Rebeil, investigadoras de la Universidad Anáhuac
         El volumen, editado por Trillas, reúne una serie de textos de varios especialistas de la comunicación donde se habla de los contenidos de violencia de la televisión comercial mexicana, la familia ante la televisión, y, lo más importante, es que dan propuestas para que la violencia no afecte tanto al habitante de la República Mexicana
         A nadie puede pasar inadvertido el aumento de la violencia En este momento hay guerras que buscan el usufructo de los bienes energéticos, disfrazadas de campañas antiterroristas También las hay por causa de la religión, la cultura e históricos agravios Las mafias: mexicana, rusa, colombiana, estadounidense, coreana, china, italiana y otras se disputan, mediante asesinatos y violencia, el control de la droga, su producción clandestina y los mercados
         México se encuentra en una grave situación de violencia El narcotráfico tiene el control total Y la televisión comercial, Televisa y TV Azteca, muestran, sin seriedad, ese torbellino maligno También lo hacen las televisoras de paga, incluso, las públicas y educativas Estas últimas también caen en el juego, aunque menos
         Una revisión, aunque sea superficial, de las noticias de casi todas las naciones no deja una imagen agradable La violencia crece, se propaga como si fuera fuego, mina la estructura social, debilita y deslegitima a los gobiernos, transforma las relaciones humanas que, en la actualidad, se sustentan en el miedo
La televisión y la violencia tienen una vieja relación que hoy, más que nunca, es necesario conocer y estudiar Es urgente observarla desde la sociología, la antropología, la psicología y, obviamente, la comunicación como lo hacen estos investigadores  
            La discusión sobre la violencia y la televisión inició desde los años cincuenta y desde entonces existen preguntas como ¿los medios reflejan la violencia existente en la sociedad?, ¿sólo son representadores de ésta?, ¿la exacerban?, ¿la incitan? e ¿influyen en los que se exponen a ella haciéndolos más propensos a la agresión?
         El libro contiene el capítulo La discusión sobre la influencia televisiva, donde se menciona que si existen formas de influencia mediáticas
         También se lee sobre la manipulación como forma de violencia:
         "Los contenidos televisivos, así como los de otros medios de comunicación y de los de interacción digital, con frecuencia manipulan En particular los mensajes publicitarios tienden a motivar la compra evitando el empleo de mensajes directos e indicando al consumidor, por ejemplo, 'adquieran este producto porque es de buena calidad, es duradero, tiene el precio adecuado, etcétera' Van directamente al manejo de la voluntad del otro a través del estímulo de los mecanismos profundos de la psique, como el deseo de poder, la búsqueda de la aceptación, la admiración y la fama, del anhelo de ser amado y desde ahí, con frecuencia sin mencionar palabra alguna sobre el producto que venden, invitan a la compra de una manera que en ocasiones puede llegar a ser subliminal
         "Algo así ocurre también con otro tipo de contenidos televisivos Se invita a los públicos a adquirir no productos sino formas de pensar, sentir y actuar desde la estimulación de sus instintos haciendo caso omiso de la ética, por ejemplo, en los géneros de ficción, ¿cuántas veces no se ve en la pantalla chica que los conflictos se resuelven mejor y de manera absoluta a través de las agresiones verbales, los golpes, incluso, la sangre?, ¿cuántas veces no se justifica en carne propia que la muerte de los malos está justificada? , ¿cuántas veces no se ha constatado que la venganza a ultranza es casi un deber ser para que haya un final feliz?"
         Además las autoras del libro reflexionan sobre el amarillismo como forma de violencia Explican que el amarillismo y la falta de respeto por las víctimas de accidentes, desastres o de agresiones en los géneros periodísticos es objeto del morbo que los noticieros emplean para atraer más rating Es cierto, explotan la violencia, las imágenes de muertos, es decir, las más fuertes para ganar más televidentes exagerando la situación sin una explicación seria y constructiva
         Señalan que los medios ahora se enfocan  a las agresiones verbales entre mandatarios y entre figuras de la política, en ocasiones son la nota del día que se acompañan del video y del audio escandalosos que se repite varias veces en la jornada y en la semana El chisme, escriben, se convierte en la mercancía de los noticieros, más que la información objetiva y el análisis sereno
           En si el volumen, de 208 páginas, está dividido en cuatro partes:
         1-- Flujos, violencia televisiva y ética
         2-- Propuestas teóricas sobre la televisión y la recepción
         3-- La familia ante la televisión
         4-- Propuestas de acción ante la violencia televisiva
         El último capítulo es digno de estudiarse completo y con calma para contrarrestar la violencia televisiva

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