La teatralidad de "Don Giovanni"

lunes, 23 de marzo de 2009 · 01:00
MÉXICO D F, 18 de marzo (apro)-El Festival de México en el Centro Histórico inauguró las actividades de su edición 25 con la puesta en escena de la ópera Don Giovanni, de Wolfgang Amadeus Mozart, bajo la dirección musical de Philip Ticket Pickett y la dirección escénica de Mauricio García Lozano, en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris
Me permito comentar al respecto en este espacio dedicado al teatro, precisamente por los valores teatrales de un montaje en el que lo más destacado es el trabajo conjunto realizado por García Lozano en la dirección escénica; Jorge Ballina en la escenografía; Jerildy Bosh en el vestuario y Víctor Zapatero en la iluminación, todos ellos relacionados más con el medio teatral
De hecho esta es la primera ocasión en que García Lozano incursiona en la ópera y lo ha hecho con la misma solvencia que le conocemos en sus trabajos teatrales Desde el primer momento, en la obertura de Don Gionvanni, que normalmente es interpretada por la orquesta con el telón abajo, se aprecia la propuesta escénica de Lozano que predomina durante el resto de la obra
Lo que los espectadores observan desde el primer instante --en principio a través de un espejo colocado sobre la alcoba y después en forma directa-- son escenas de cama entre don Giovanni y las múltiples mujeres que pasaron por su lecho (las que ríen, las que lloran, las que sueñan, las que aprenden, las que enseñan, las que viven con los pies sobre la tierra, las tranquilas, las de guerra?como reza una canción)
Lozano aprovecha al máximo la presencia física y escénica del barítono estadunidense Christopher Schaldernal, así como sus dotes histriónicas --poco frecuentes en los cantantes de ópera-- y aunque en la parte vocal resulta poco brillante, el cantante logra crear un don Giovanni de características metrosexuales, egocéntrico, que si bien no tiene mucho que ver con la concepción del libretista Lorenzo Da Ponte, es muy del agrado del público
De esta forma Mauricio García Lozano ofrece una puesta contemporánea, arriesgada, atrevida, llena de erotismo, casi "vulgar" para los puristas, pero que ofrece momentos de gran goce escénico, rica en movimiento, en medio de una propuesta musical que resulta un tanto tediosa, con una orquesta reducida a la dotación original de la época de Mozart, lo que impidió una mayor proyección sonora
Las mujeres de don Giovanni (más de mil según la lista de Leporello: púberes, maduras, gordas, flacas, altas, chaparras, rubias, morenas?), omnipresentes a lo largo de la obra como elementos agregados a la lúdica escenografía de Jorge Ballina, refuerzan la riqueza visual y estética aderezada con el hermoso vestuario diseñado por Jerildy Bosh
Es, sin duda, el tipo de propuesta escénica que acerca a nuevos públicos a la ópera, aunque pocas veces se espera que se hable más de la parte teatral que de los elementos vocales y musicales de una pieza operística Esperamos que este sea el inicio de muchas incursiones exitosas de Mauricio García Lozano en el selecto mundo de la ópera De la parte musical, que opinen los expertos 

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