Aniversario

lunes, 9 de marzo de 2009 · 01:00
MÉXICO, D F, 4 de marzo (apro)- Estimados lectores de toda mi consideración: voy a tomarme la libertad de informarles de un hecho singular que me sucedió en días del pasado Carnaval
Estaba este servidor de ustedes revisando las celebraciones de este 2009, en la que estrella es el bicentenario del nacimiento de Darwin y el 150 aniversario de la primera edición de su obra "El origen de las especies", año en el que también se conmemoran los doscientos años del nacimiento de Edgar Allan Poe, los 150 del de Manuel Gutiérrez Nájera y los 100 de Malcolm Lowry, Juan Carlos Onetti y el de Ciro Alegría entre otros Pues bien, cuando reencontraba pensando que fueron esos hombres para su tiempo y reflexionando lo que representan para la historia de la humanidad, mis divagaciones se vieron interrumpidas por la aparición ante mis ojos de un extraño individuo Le faltaba una oreja y tenía un parche negro sobre un ojo, por lo que deduje que era tuerto, mas eso no era lo más sorprendente, sino su atavío Se cubría con un tricornio maltratado; llevaba una holgada y luída casaca sobre su enclenque cuerpo y calzones y medias desteñidas que ponían en evidencia lo flaco de sus piernas y zapatones con oxidadas hebillas metálicas
Confieso que pasada la primera sorpresa causada por la aparición de tan estrafalaria figura, supuse, como estábamos en carnaval, que la tal podía encubrir muy bien a algún amigo disfrazado que venía a invitarme a un baile de máscaras, pero por más que examiné inquisitivamente su maltratado rostro, que podía ser resultado de un hábil maquillaje, no pude reconocer en él seña alguna de amigo, ni siquiera de simple conocido
El de la extravagante figura aguantó en tolerante silencio la inspección de mi mirada, pero al ver que no conseguía averiguar su secreto, de quién se trataba, con una torcida sonrisa que quería ser amable y resultaba hipócrita, me soltó el siguiente discurso:
"Señor, veo con tristeza, y también con resentimiento, que usted, como tantos otros, también se ha olvidado de mí, que no me reconoce Pues ha de saber su señoría que en este mes de febrero cumplo 250 años, ya que fui dado a conocer al mundo en este segundo mes del 1759, en Ginebra, Suiza, y condenado en marzo del mismo año por el Consejo de esa misma ciudad
"Yo soy aquel, le recuerdo a su señoría, el que encarna ejemplarmente ese sentimiento y pulsión como lo llaman igualmente ahora ustedes, sin el cual les sería muy difícil vivir, por no decir imposible, a los humanos, sobretodo en días difíciles --¿y cuáles no lo son?? como los son en los que se debaten, de debacle financiera mundial; soy, repito encarnación de ese sentimiento del que se ha dicho, con razón, que el que lo siente y actúa conforme al mismo, puede conquistar al mundo
"Yo soy aquel, su señoría, discípulo fiel y apasionado, y por lo tanto encarnación más perfecta de la teoría leibniziana que, en forma tajante, afirma que este mundo es el mejor de los que puedan pensarse como posibles, que todo lo que sucede en este mundo, como hecho por Dios, todo está encadenado necesariamente y arreglado para que mejore ¿Que existe el mal? Por supuesto Mas no hay que angustiarse por ello, ya que el mal sirve muy bien para la superación personal e incluso social, pues para enfrentarlo, combatirlo y transcenderlo, precisamente por lo que nos perjudica, nos ha dado la divinidad lo que este su humilde servidor encarna y representa: EL OPTIMISMO
"Porque dígame su señoría, ¿qué sería del hombre si no tuviera, ante la angustia y sufrimientos que le producen los males, la fuerza que le da el optimismo?"
En este punto de su perorata, caí en la cuenta que quien me estaba hablando era nada menos que el doctor Pangloss Casi suelto la carcajada, pues también recordé que Voltaire se había mofado a más y mejor del optimismo de Liebniz en "Cándido", su cuento filosófico más célebre Pangloss debió leer mi pensamiento, ya que reanudó su discurso en los siguientes términos:
"No ignoro que Voltaire, que atacó con sarcasmo a las instituciones y costumbres de su tiempo, hizo escarnio de la teoría sobre el optimismo de mi maestro y de paso, se burló de la ortodoxia católica al poner en tela de juicio la sabiduría y la bondad de Dios al crear un mundo donde existe el mal y el dolor, lo que muy bien se puede rebatir, pues?"
Me quedé con las ganas de saber cuáles eran sus razones, ya que su imagen se esfumó al ruido que produjo al caer al suelo el libro de efemérides que tenía en mis manos
¿Qué había ocurrido? Que en mis divagaciones me había adormilado y en mi adormilamiento se produjo, por asociación de las ideas de los aniversarios, la imaginación que les he expuesto en la presente
Lo malo es que, con mi despertar, Pangloss nunca pudo sacarme de la duda de quién tiene la razón, si él con la creencia, que tantos comparten, de que vivimos en el mejor de los mundos posibles, o Voltaire, que se burla de ese optimismo; optimismo que incluso admite el mal y el sufrimiento como camino para conseguir un bien superior
Estimados lectores: ¿qué piensan ustedes al respecto?
Que Dios los guarde como sinceramente deseo
MAMERTO PENITENTE

Comentarios