Franciscanos piden perdón al Pueblo Maya por "atropellos" en evangelización

martes, 14 de abril de 2009
MANÍ, Yuc , 14 de abril (apro)- Para conmemorar el VIII Centenario de la fundación de su orden, la Provincia Franciscana "San Felipe de Jesús" pidió perdón al pueblo maya por los atropellos cometidos por la Iglesia católica durante el proceso de evangelización          En un acto de desagravio celebrado anoche en el atrio del Convento de San Miguel Arcángel, los religiosos pidieron perdón por "las sombras de la evangelización en los siglos pasados" y por el "auto de fe de Maní" cometido hace 447 años por Fray Diego de Landa, quien ordenó la destrucción de ídolos y códices prehispánicos y castigar a los nativos "paganos"
         En el ritual, los franciscanos contaron con la participación del J-Men (sacerdote maya) de esta simbólica localidad, Antonio Mukul, quien, por su parte, les otorgó el perdón mediante una breve ceremonia de purificación con la que los bendijo
         Encabezados por su superior Lorenzo Valdivia Covarrubias, ministro provincial de los franciscanos en el Sureste de México, los frailes Gonzalo Ramírez Oliver, Ardín Morales López y Tomás González Castillo leyeron un "mea culpa" 
         En un mensaje dirigido "al pueblo maya, extendido más allá de las fronteras humanas; al pueblo yucateco; a la Iglesia católica y a todas las denominaciones cristianas que se esfuerzan por vivir el mensaje de Jesús de Nazaret, y a todas las mujeres y hombres de buena voluntad", pidieron perdón
         "Pedimos perdón al pueblo maya, por no haber entendido su cosmovisión, su religión, por negar sus divinidades; por no haber respetado su cultura, por haberle impuesto durante muchos siglos una religión que no entendían, por haber satanizado sus prácticas religiosas y haber dicho y escrito que eran obra del demonio y que sus ídolos eran el mismo Satanás materializado
         "Pedimos perdón porque destruimos sus edificios, sus templos y encima de ellos construimos grandes obras arquitectónicas, muchas veces con el cansancio, el sudor y la sangre de los indígenas Pedimos perdón porque una vez terminadas esas obras no las pusimos, en muchas ocasiones, al servicio del Reino y del pueblo; nos encerramos en ellos y nos alejamos de los pobres, encontramos en dichos edificios todas las comodidades; hicimos de ellos nuestro claustro, cerramos nuestras vidas y encerramos nuestras ideas y con ello nos olvidamos de que el mundo es nuestro claustro y de que en él hay muchos excluidos, muchos claustros olvidados", agregaron
         También pidieron que se les perdonara "por no haber hecho una evangelización que incluyera a las mujeres y, en muchas ocasiones, nos unimos a la práctica común de utilizarlas, humillarlas, excluirlas, someterlas, no darles el justo lugar que deben ocupar en nuestra Iglesia a pesar de que ellas son las que la sostienen"
         Así mismo, pidieron perdón "por haber dudado de la persona humana; por haber callado frente a la violación de los derechos de los hombres y mujeres de estas tierras Pudimos haber gritado, levantado la voz, pero no lo hicimos  y con ello nos unimos a la aberrante humillación de nuestro pueblo"
         Además "porque no seguimos el ejemplo de Francisco de Asís, de abrazar a los excluidos de todos los tiempos con diferentes rostros del crucificado: niñas y niños; jóvenes, indígenas, campesinos, obreros, migrantes, ancianos, mujeres, infectados de VIH y enfermos de sida, homosexuales y muchos otros marginados de la sociedad; nos unimos a la voz inquisidora de quien señala y condena y no les dimos la ternura profética y salvadora que viene de Dios"

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