Ivanov, de Chejov

lunes, 6 de abril de 2009
MÉXICO, D F, 1 de abril  (apro)- Prototipo de la desesperanza y el conflicto existencial, "un anciano de 39 años" --como se autodefine el personaje--, Ivanov, de Antón Chejov, es una obra que cobra vigencia inusitada en un mundo lleno de desasosiego, indolencia y abulia
Estos son los rasgos que la compañía Volksbühne de Berlín, explota en su versión al excelente texto chejoviano, presentado dentro del 25 Festival de México en el Centro Histórico, en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris
El director búlgaro Dimiter Gotscheff despoja su propuesta escénica de toda parafernalia escenográfica y lumínica para, en un escenario vacío de objetos, iluminado casi permanentemente con luz blanca, sin más artificio que una cortina de humo por la que aparecen y desaparecen los personajes, dejar solos a los actores con su texto para expresar, entre otras cosas, los efectos de una vida sin sentido
Ivanov, ópera prima de Chejov, escrita en 1987, cuando el autor tenía 27 años de edad, en algún momento ha sido considerada una obra menor dentro de la dramaturgia chejoviana, como sucedió con el crítico británico Allardyce Nicoll, quien califica a Ivanov como "fracaso" en su Historia del teatro mundial
Sin embargo, una lectura como la realizada por Dimiter Gotscheff y la Volksbühne Theater demuestra que se trata de un texto de grandes profundidades, que trasciende la época en que fue escrito para hablarnos, tangencialmente, de los efectos que puede provocar en los seres humanos la globalización, entendida como despersonalización, y la pérdida del sentido de la existencia
En Ivanov pueden verse reflejados los jóvenes de  nuestro tiempo que se enfrentan a un mercado laboral en el que a los 40 años de edad o antes son considerados "viejos", o los todavía más jóvenes que estudian con la esperanza de una vida mejor que la realidad se encarga de desvanecer ante la falta de oportunidades de trabajo
Estas son las entrelíneas de Ivanov, un desesperado crónico, un hombre "deprimido" de quien nadie entiende sus motivos profundos, quizá ni él mismo En esta obra Chejov prefigura sin duda  lo que serán sus más grandes obras dramáticas, estrenadas en el Teatro de San Petersburgo o en el Teatro de Arte de Moscú entre 1896 y 1904: La Gaviota, 1896; Tio Vania, 1897; Tres Hermanas, 1901 y El jardín de los cerezos, 1903
El teatro de revista Heute seleccionó a esta puesta en escena de la Volksbühne Theater como mejor adaptación y diseño de escenografía en 2005 y Dimiter Gotscheff ganó el Premio como Mejor Director del Año 2005-2006 durante la 43ª Reunión de Teatro en Alemania
       De esta forma, un extraordinario elenco de actores alemanes, diestros en el manejo corporal y vocal (ejemplo para quienes dicen que la acústica del Teatro de la Ciudad no funciona para el teatro hablado), demostraron por qué la Volksbühne Theater, surgida en 1914 por iniciativa de una organización de trabajadores, que buscaban promover el teatro proletario subvencionado para permitir su acceso a todo público, con gran influencia a lo largo de su historia de personajes como Erwin Piscator,Benno Besson y Frank Castorf, es una de las más importantes de Alemania y de Europa

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