Los muertos del sistema

sábado, 2 de mayo de 2009
Hay domicilios que no aparecen en el registro oficial de fallecimientos en el Distrito Federal,  pero en los que se guarda luto por personas que murieron por enfermedades respiratorias Proceso entrevistó a familiares y médicos; recorrió hospitales, y se topó con historias que desnudan las debilidades de un sistema de salud colapsado Un sistema que en algunos casos terminó por darle a la gente un puntapié al abismo
 
La muerte por influenza en México tiene el rostro de un subdirector del ISSSTE que estuvo en lista de espera mientras se liberaba una cama, un neumólogo y unos antivirales El de un paisano que pasó sus últimas horas en una silla, compartiendo el aire y el hombro con otros enfermos en sala de urgencias El de una joven arquitecta recluida sin diagnóstico junto a pacientes contagiados El de un niño de cinco años a quien le negaron la vacuna de la influenza invernal porque la enfermera consideró que ya estaba grandecito?
Ellos están registrados en las bitácoras oficiales ?sin análisis de laboratorio de por medio? como "muertos por influenza" Tienen nombre, apellido, un porvenir cancelado y familias que les lloran y les rezan un novenario
Comparten entre sí un historial de diagnósticos errados o tardíos, la peregrinación previa entre clínicas (públicas, privadas o "similares"), el purgatorio en salas de espera, la falta de los fármacos que les hubieran salvado la vida
Sus muertes forman parte de las 264 registradas del 1 al 26 de abril en la Ciudad de México a causa de "insuficiencias respiratorias agudas" o "neumonías atípicas", lo que no significa que se trate por fuerza de casos de influenza A
Hasta el 13 de abril, día que murió en Oaxaca la primera mujer por esa variedad de influenza, habían sido registrados 108 fallecimientos por causas respiratorias en la capital Los siguientes 13 días perecieron muchos más: 156
Llama la atención que los primeros 21 días de abril fallecieron de neumonías atípicas nueve personas menores de 40 años sin historial de enfermedades, y que del 22 al 26, en sólo cinco días, fallecieron ocho personas jóvenes y, poco antes, sanas
La estadística oficial a la que este semanario tuvo acceso se corta el domingo 26, tres días después de que fue reconocida oficialmente la epidemia La muerte inexplicable tocó lo mismo a una empleada de mostrador de 22 años, en Ixtapaluca; a un ayudante de cocina de 26 años de la delegación Álvaro Obregón; a un empleado y un médico treintañeros, respectivamente de Iztapalapa y del Estado de México; que a una ama de casa de Neza, a una arquitecta de 26 años, y un niño de 9, de Tlalpan
Este es un adelanto del reporte especial que sobre la contigencia sanitaria publica la revista Proceso en su edición 1696 que empezó a circular este domingo 3 de mayo

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