La exhibicionista

domingo, 3 de mayo de 2009 · 01:00
MEXICO, D F, 29 de abril (apro)- El reconocido director teatral Salvador Garcini regresa con un pretencioso monólogo de su autoría, La exhibicionista
          Especie de conferencia de superación personal escenificada, la obra mezcla además una supuesta clase de actuación a partir de la vida de una mujer llamada María de los Ángeles (papel que encarna la bella Zaneta Seilerova), quien se convierte en actriz porno por venganza, justo después de sorprender al novio haciendo el amor con su hermana
        De acuerdo con el autor y la protagonista, se trata de un texto que viaja al centro del alma de una mujer dedicada a crear fantasías eróticas y a producir placer
         Lo interesante en La exhibicionista es descubrir qué hay de ese placer y ese exhibicionismo que se muestra como un acto de rebeldía, cual respuesta a una sociedad mentirosa y cobarde, cuyos valores están desgastados y encubren la raíz del miedo
         Después de enterarse que su novio la engaña con su hermana, María de los Ángeles decide convertirse en actriz pornográfica y asume que la sexualidad es la única manera de realización
         En el transcurso de la historia, este personaje descubre el origen de su miseria, manifestada a través de sus neurosis, drogadicción y pansexualidad que se resumen en el vacío espiritual, que la lleva a incursionar en los dolores profundos del ser que pretendía ignorar
          A partir de ello, María de los Ángeles intentará, a través de la autoaceptación y de confrontarse con la verdad de sí misma, encontrar soluciones a un mundo disfrazado de placer, satisfacción y éxito, pero en realidad herido, lleno de tristeza, angustia y desdicha
         Afirma Salvador Garcini: "Es una obra en que se aborda la culpa y la inocencia También es como un viaje que realiza el personaje para tratar de buscar la respuesta al por qué llegó a ser una actriz porno, lo que la llevará finalmente a un encuentro con otro personaje: Juana de Arco"
          Aunque el montaje cuenta con momentos de buen humor que provocan risas del público, y el apoyo de la excelente escenografía multimedia diseñada por Eloise Kazan y Lars Herman (quienes hacen un poco más llevaderas las excesivas dos horas que dura este monólogo, incluido el intermedio), además de la buena música original del grupo de rock The Doors, el personaje de esta prostituta con sus múltiples facetas y desdoblamientos en otros personajes, le queda muy grande a la desconocida Zaneta Seilerova
         Lo que Garcini define como un ejercicio de auto-aceptación, de confrontación con la verdad de sí mismo "para encontrar una solución a un mundo disfrazado de placer y de satisfacción, de triunfo y de éxito", resulta un panfleto que, no conforme con tales pretensiones, en algún momento de la obra transforma a la actriz en La doncella de Orléans, Juana de Arco, para discurrir acerca de lo que es la actuación
         La exhibicionista, de acuerdo con su autor "también es un viaje a través de la sexualidad que intenta quitarle culpa y volverla inocente"
         Con todos estos temas, el resultado es un amasijo al que cuesta trabajo encontrarle pies y cabeza, a pesar de la hermosa presencia escénica de Zaneta Seilerova

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