Fin y medios

domingo, 14 de junio de 2009
MÉXICO, D F, 10 de junio (apro)- Lo siento por ustedes, vivientes, pero no puedo por menos de regocijarme y sentirme halagado al comprobar que, después de recibir tantas y agrias críticas por tantos centenares de años, todavía a tantos de ustedes en lo político, religioso, en lo social y lo económico, esto es, en todo lo relacionado y simboliza poder, actúen como este su servidor les aconsejó que debían de hacerlo Perdonen, tal conducta, ¿no les hace sospechoso de falsedad?
Piensen si tengo motivos o no para deleitarme y reír al ver que después que me han acusado por centurias de pensar y escribir que los humanos no somos un dechado de perfecciones y que es difícil llevarnos a que seamos modelos de virtud y bondad, ver, repito, que a través de los 500 años que separan mi muerte de su presente, el pensar y el actuar de los humanos confirma lo ideado por servidor Claro que hay excepciones? que confirman la regla
Díganme si no es halagüeño para servidor como autor y me tuerza de risa, que después de tener que soportar ¡por medio milenio!, sus acres censuras de ser un individuo con mente cerrada al concepto de la evolución, por lo que no fui capaz de visualizar ni comprender el progreso de la historia, de no entender de que los humanos pudieran cambiar con el curso del tiempo, servidor compruebe que tantos de ustedes de los que tienen el poder de decisión en sus manos, piensen y se comporten como servidor recomendó que lo hicieran para conseguir sus fines ¿Eso se debe a mi mala influencia o confirma mi idea de la esencia humana? ¿Qué dicen?
No les extrañe que tenga motivos para tener en poco su afirmación de que soy el diabólico padre del dicho de que el fin santifica, como dicen unos, o justifica, según otos, los medios ¿Qué ignorancia! Si estuvieran mejor informados, si leen la Biblia, se enterarán que la moral judía permitía en algunos casos los malos medios para conseguir un buen fin y que no faltan padres de la Iglesia católica que opinaron lo mismo Vaya, hasta el mismo Lutero fue de la misma idea Eso demuestra que únicamente hice mía la frase ya expresada de que "el fin justifica los medios", que da por válido el desinterés por lo jurídico y no da mayor importancia a la ética, a la moral para conseguir y conservar el poder; frase a la que tan fieles fueron los jesuitas, pero no únicamente ellos, la creyeron y pusieron en práctica las revoluciones de todos los tiempos y en lo personal, entre otros,
Napoleón, Stalin y su camarilla, G W Bush y sus gabinetes ¿Y que me dicen de la filosofía de la globalidad en que respiran? Sí, me refiero al pragmatismo, faro y meta de la misma y cuyo criterio de verdad consiste en identificarla con las consecuencias prácticas que reporta; es decir, que la verdad de una afirmación equivale a su utilidad, al beneficio que da   
Ustedes dirán si en esa globalidad en que se mueven no pocas veces se sacrifica o no lo jurídico y la moral a la utilidad, al beneficio ¿Me equivoco al pensar así? Recuerden al respecto, por ejemplo, el sacrificio del medio ambiente en beneficio de las grandes empresas contaminantes; el sacrificio en general de la salud de los pueblos en beneficio de las poderosas multinacionales farmacéuticas; la tendencia generalizada en el mundo a reducir impuestos a las grandes compañías y a aumentar los impuestos indirectos
Vivientes: este servidor de ustedes cree, mientras su actuar no demuestre lo contrario, que los que con sus decisiones llevan a la práctica la frase de "el fin justifica los medios", ponen en evidencia su autoritarismo y su desinterés, que puede llegar al atropello, de lo jurídico cuando no respetan y, por lo tanto, no actúan conforme a la ley establecida ni con el estricto apego a derecho Ahí está el peligro, como se les vengo advirtiendo desde hace 500 años en mi libro más famoso: El Príncipe, pues ese poner en práctica "el fin justifica los medios" con decisiones autoritarias y unilaterales del poder, torpeza confianzas pactadas, echa a pique acuerdos previos y hace que hagan agua convenios y compromisos preestablecidos y sobreentendidos, hechos todos que producen desgarraduras, a veces irreparables, en las redes de la colaboración colectiva: tan importantes y necesarias en la convivencia social
Me pregunto: ¿serán capaces, vivientes, donde quiera que me lean, de evitar que los poderes bajo los cuales viven y cuyas decisiones les afectan, sean estos políticos, financieros y hasta los religiosos y los de la información, les pongan en la situación de no querer mas que eso, sino salir de la ratonera, como les ocurrió a los estadunidenses en Vietnam y ahora en Irak?
En verdad que me gustaría verlo ¿Serán capaces de conseguirlo?
Sin más y con el respeto que me merecen, siempre a sus órdenes
Nicolás Maquiavelo

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