"Las palabras y los días", antología introductoria de Octavio Paz

lunes, 22 de junio de 2009
MÉXICO D F, 17 de junio (apro)- En estos días fue puesto a la venta el libro Las palabras y los días, una antología introductoria de Octavio Paz (1914-1998) Se trata de un repaso compilatorio por las seis décadas literarias del Premio Nobel de Literatura que, a lo largo de 317 páginas, recoge algunos de sus versos consagrados y una serie de trabajos ensayísticos de su pensamiento en prosa
Coeditado por el Fondo de Cultura Económica (FCE) y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Las palabras y los días? integra a la poética fecunda en imágenes e intensas disertaciones del autor, los aportes del actual editor de Letras libres, México, Ricardo Cayuela Gally, para enriquecer el libro 
"De manera cronológica para mejor comprensión de las nuevas generaciones se ordena esta edición, cuyo objetivo ha sido puntual toda vez que se trata de "incitar a la lectura de Octavio Paz entre los jóvenes, y aspira a despejar algunos de los muchos malentendidos y clichés que pesan sobre su vida y su obra", según se lee en la contraportada de Las palabras y los días
El volumen comprende capítulos esenciales de la aguda visión poética más que psicoanalítica de Paz, caracterizando las descripciones de nuestra identidad en el capítulo Máscaras mexicanas, parte fundamental de El laberinto de la Soledad (FCE, 1950), así como Risa y Penitencia, Sor Juana Inés de la Cruz, primera aproximación, o el ensayo Revuelta, Revolución y Rebelión, donde hace hincapié entre la diferencia de estas definiciones que redactara durante su labor como embajador de México en la India, hacia 1967
Se agregan los textos completos de dos poemas importantes en la obra de Paz, Himno entre ruinas (1948) y, por supuesto, la grandeza de Piedra de sol (1957)
El siguiente texto corresponde a un fragmento de Máscaras mexicanas
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"Viejo o adolescente, criollo o mestizo, general, obrero o licenciado, el mexicano se me aparece como un ser que se encierra y se preserva: máscara el rostro y cortés a un tiempo, todo le sirve para defenderse: el silencio y la palabra, la cortesía y el desprecio, la ironía y la resignación
"Tan celoso de su intimidad como de la ajena, ni siquiera se atreve a rozar con los ojos al vecino: una mirada puede desencadenar la cólera de esas almas cargadas de electricidad
"Atraviesa la vida como desollado; todo puede herirle, palabras y sospecha de palabras Su lenguaje esta lleno de reticencias, de figuras y alusiones, de puntos suspensivos; en su silencio hay repliegues, matices, nubarrones, arcoíris súbitos, amenazas indescifrables
"Aun en la disputa prefiere la expresión velada a la injuria: 'al buen entendedor pocas palabras' En suma, entre la realidad y su persona establece una muralla, no por invisible menos infranqueable, de impasibilidad y lejanía El mexicano siempre está lejos, lejos del mundo y de los demás Lejos, también, de sí mismo
"El lenguaje popular refleja hasta qué punto nos defendemos del exterior: el ideal de la 'hombría' consiste en no 'rajarse' nunca Los que se 'abren' son cobardes Para nosotros, contrariamente a lo que ocurre con otros pueblos, abrirse es una debilidad o una traición El mexicano puede doblarse, humillarse, 'agacharse', pero no 'rajarse', esto es, permitir que el mundo exterior penetre en su intimidad
"El 'rajado' es de poco fiar, un traidor o un hombre de dudosa  fidelidad, que cuenta los secretos y es incapaz de afrontar los peligros como se debe Las mujeres son seres inferiores porque, al entregarse, se abren Su inferioridad en constitucional y radica en su sexo, en su 'rajada', herida que jamás cicatriza
"El hermetismo es un recurso de nuestro recelo y desconfianza
"Muestra que instintivamente consideramos peligroso al medio que nos rodea Esta reacción se justifica si se piensa en lo que ha sido nuestra historia y en el carácter de la sociedad que hemos creado"
(Así pensaba en 1950 el escritor mexicano Octavio Paz en 1950, uno de los más grandes poetas de la lengua castellana, a quien la Academia Sueca le otorgó el Premio Nobel de Literatura 1990)

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