Puerta que se abre ¿o se cierra?

lunes, 8 de junio de 2009 · 01:00
MÉXICO, D F, 3 de junio (apro)- Ustedes me van a perdonar, estimados lectores de la presente, pero su servidor no es de los que reclaman la despenalización del consumo de drogas, ni de los que se regocijan porque ese coro se robustece cada vez más con nuevas voces, ni mucho menos de los que les desean que más pronto que tarde encuentren la forma de fabricar una que les ofrezca todas las ventajas y ninguno de los inconvenientes que les provocan las que ahora consumen, vamos, algo así como nuestro soma, como expresó su Mordería Mustafá Mond en carta a este buzón; tan inocua que sus propios gobiernos se las administrarían gratis para que consiguieran la felicidad
¡Qué horror que así sucediera, nada más pensar que pueden muy bien llegar a un mundo feliz, como el nuestro, se me ponen los pelos de punta! Considero que lo mejor para ustedes sería que reflexionaran por qué tantos humanos consumen alguna especie de droga Por supuesto, no soy tan ingenuo ni tan optimista para creer que el simple saber por qué, según afirman los estudiosos del tema, uno de cada cuatro de los humanos la consumen vaya a resolverles dicho problema, pero en algo ayudaría
No se sí ustedes, pero su servidor no cree que, como señalan especialistas en adicciones, el grueso de los consumidores de droga lo hagan por espíritu de aventura, por abrir una puerta a nuevas experiencias, a algo distinto a la manera acostumbrada a ver, pensar y sentir Puede, en todo caso serán los menos; quizá algunos artistas y hasta científicos lo hagan con tal fin, por experimentar, por investigar
Tampoco estoy de acuerdo con aquellos científicos sociales que en un tiempo vieron, con espíritu romántico, en la droga uno de los elementos revolucionarios y universales transformadores del mundo, de acuerdo a como lo proclamaron entre los años 60's y 70's tantos jóvenes, beatniks, rockers y hippies por ejemplo, que se convirtieron en moda y terminaron por ser masticados y deglutidos por el sistema, por el mercado y el consumismo desafortunadamente, ya que no pocos de sus protagonistas terminaron trágicamente, como lo consignó Allen Ginsberg al escribir: "He visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas, histéricas, desnudas, arrastrándose por las calles negras al amanecer buscando un colérico pinchazo de droga"
Igualmente discrepo de los que dicen que los adictos lo son por pobres, tanto en lo que respecta al dinero como a la educación, la voluntad, etcétera No lo creo porque, díganme, ¿cómo es que el país más poderoso y rico del mundo, los USA, donde sus ciudadanos tienen uno de los niveles más altos de ingreso per cápita y cuentan con una mayor educación en lo general, sea el mayor consumidor de droga en el mundo? ¿Cómo explicar esta contradicción?
Con los que sí estoy de acuerdo es con los estudiosos del tema que señalan a los adictos como insatisfechos de los que le toca vivir, que los adictos lo son unos por cartas de más y otros por cartas de menos Los que lo tienen todo o casi, por aburrimiento; los que poco o nada tienen, por librarse de una realidad que únicamente les ofrece carencias, frustraciones y angustias y también los hay, ¡faltaba mas!; los que consumen droga por simple espíritu aventurero, por curiosidad Infortunadamente todos estos impulsos, que buscan la liberación de lo que sea, paradójicamente caen en la supeditación; es decir; que la droga, en vez de resultar una puerta que se abre a la libertad, es en realidad una puerta que se abre a la dependencia
¿Por qué la abren? ¿No tiene ya suficientes cosas que les creen dependencia, como puede ser una mala educación o la ausencia de la misma; unos difusos y confusos y hasta manipuladores medios de información; una interesada propaganda política o una codiciosa publicidad mercantil, como la consentida oficialmente con el alcohol y el tabaco por ejemplo? ¡Ojo! El principal peligro de la droga para el humano está en que le quita la libertad, está en que le lleva, cada vez más, a disponer menos de él mismo, a ser cada vez menos él y en un mundo como en el que están viviendo, en el que priva la inestabilidad, el miedo a la inseguridad, la violencia, la impunidad fácil es que la humana criatura renuncie a su legítimo derecho a la libertad por conseguir estabilidad, seguridad y tranquilidad, las confunda con la felicidad y se someta a la voluntad de cualquiera que se las prometa ¡Cuidado!
Por eso, ya como despedida, les digo: ojalá que, por su bien, estimados lectores, nunca logren una droga similar a nuestro soma? para que nunca lleguen a un mundo feliz como es el nuestro
Con sincero afecto
Helmholtz Watson

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