Para leer a Aimé Césaire

lunes, 27 de julio de 2009
MÉXICO, D F, 22 de julio (apro)- Editado por el Fondo de Cultura Económica con el apoyo de la embajada de Francia en México, Para leer a Aimé Césaire es un libro que mete al lector a las obras y pensamiento de ese poeta galo, promotor de la riqueza cultural de las raíces africanas
         Originario de las Islas de Martinica, Aimé Césaire (1913-2008) "dedicó gran parte de su vida a difundir la ideología del movimiento que él mismo llamo negritud, una de las más articuladas reacciones contra la opresión del sistema colonial francés", según se menciona en el libro
Pero también complementó sus actividades culturales con la política: fue alcalde de Fort de France y, posteriormente, diputado por Martinica ante el parlamento francés por casi 50 años
         Con una selección y extensa presentación del crítico literario Phillipe Ollé-Laprune, el libro contiene en gran parte poesía y prosa, así como obras dramáticas y ensayos en un total de 414 páginas que incluyen también una cronología de Césaire
         El siguiente texto es un fragmento de la presentación de Ollé-Laprune que tituló El poeta de la palabra hermosa como el oxígeno naciente: Aimé Césaire
"El alcance de un texto literario trasciende su propia época y a veces, en el mejor de los casos, al autor mismo; el juicio más acertado de su valor proviene justamente de la sanción que le infligen los años Los textos polémicos, aquellos cuya violencia determina los debates de una época, están aún más expuestos y son más vulnerables a esa prueba En ese sentido, la obra de Aimé Césaire es un modelo Este escritor francés del caribe denunció la condición inaceptable del hombre negro, explotado y humillado durante siglos, pero también, a través de esos ataques virulentos, desarrolló un discurso que conserva enorme actualidad y es un llamado a la dignidad y a la justicia: como si el tiempo tuviera el poder de recuperar la fuerza del grito para darle mayor resonancia a las palabras del poeta
         "Al momento de su publicación los textos de Aimé Césaire suscitaron tanto entusiasmo como rechazo; a menudo marginado, el escritor no participó en polémicas inútiles ni en discusiones mundanas Sin embargo, confiado de lo justo de su casa y del alcance de su palabra, no eludió los debates más intensos del momento Hoy debemos reconocer que sus textos no han perdido ninguna vigencia y que muchas problemáticas del siglo que inicia ya están presentes en esta obra, producida, como confesó él mismo, 'a fuerza de mirar el mañana'
         "La célebre anécdota que marcó el ingreso de Aimé Césaire como personaje público fue la siguiente: André Breton llegó a Martinica en abril de 1914, huyendo de la Francia ocupada por los alemanes (vía Marsella, como muchos otros) con destino a Nueva York, donde permaneció refugiado hasta el final de la guerra Su barco, El capitán Paul Lemerle, acogió a otros prestigiosos refugiados: Victor Serge, Wifredo La, Claude Lévi-Strauss Un día con el fin de encontrar un moño para su hija Aube, Breton entró a una tienda y vio, junto a la caja, la revista literaria Tropiques Así fue como descubrió las reflexiones de los intelectuales antillanos, y sobre todo, los textos poéticos del director de la publicación: Aimé Césaire No dudo en calificar su obra literaria como "el mayor monumento lírico de la época"

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