¿Seguros?

lunes, 6 de julio de 2009
MÉXICO, D F, 1 de julio (apro)- Respetables y respetados lectores de la presente: donde quiera que la lean, les voy a hacer una pregunta: ¿están seguros de que viven en libertad y democracia?
Se la hago porque ustedes, como esta su servidora, sabemos bien que desde la desaparición del comunismo, vivimos en un mundo regido mayormente por un capitalismo global y no ignoran que para la mayoría de sus partidarios ese capitalismo global es sinónimo de libertad y democracia Bueno, lo admito: hay simpatizantes que no son tan fanáticos del mismo, más pensantes, como por ejemplo el escritor Mario Vargas Llosa, que en un artículo de hace más de una década asentó lo siguiente (los signos y comentarios entre paréntesis son míos):
"Este sistema, el capitalismo global, está basado en la libre empresa y el libre mercado; es decir, en la competencia, un rivalizar constante de los individuos y las empresas entre sí para conquistar mercados y relegar o desaparecer (¿así se tenga que usar la mentira y el asesinato como en la guerra de Irak?) a los competidores Este es un sistema frío, amoral (¡que bueno que no lo niega!), que premia la eficacia y castiga la ineficacia sin contemplaciones No es una ideología (¿seguro, mi buen?), no es una religión (¿ni del becerro de oro?), no engaña a nadie prometiendo la felicidad o el paraíso en éste (¿ni a los que triunfan?) (¡qué sacrificados!) ni en el otro mundo Es una práctica, una manera (¿orgánica, instintiva, ya que no es una ideología, un razonar?) de organizar la sociedad para crear riqueza (¿incluida en la misma el desastre financiero que ha producido, la quiebra de empresas y los despidos masivos de trabajadores?) Por sí solo deshumanizaría a la sociedad (y la brutal concentración de la riqueza en pocas manos, los recortes en el gasto social en educación y sanidad, la reforma en las pensiones y la amenaza de reforma a las leyes laboral, (¿qué son?) y la convertiría en una jungla despiadadamente darwiniana (¿más, mi don?), donde sólo sobrevivirían los más fuertes
Se humaniza gracias a la democracia (¿incluso, como ocurre en tantos casos, cuando grupos de poder político, del dinero o de los medios de información la convierten en la alcahueta, en la celestina de sus intereses de grupo?), con un estado de derecho, donde haya jueces independientes (¿en verdad siempre los hay?) ante los cuales pueden acudir los ciudadanos cundo son atropellados, leyes que garanticen el respeto de los contratos (¿Qué pasó con la verdad del refrán que dice: "hecha la ley, hecha la trampa"?), la igualdad de oportunidades para todos (perdón, mi don, pero usted me dirá si en este mundo de capitalismo global el rico, el desempleado, el pobre y sus respectivas familias gozan de la misma oportunidad ante sus necesidades y deseos de educación; la misma oportunidad en su necesidad de asistencia médica cuando enferman, por ejemplo) e impidan los monopolios (¿no este mundo de capitalismo global en el que respiramos es el reino de las fusiones de las empresas, pues si no se hacen más grandes perecen porque no son competitivas?) y privilegios (en este nuestro mundo de capitalismo global, ¿tienen los mismos privilegios el que tiene dinero que el que no lo tiene?), y unos gobiernos representativos a los que fiscalice la soberanía (¿Cuál? Recuerde, mi don que una de las imposiciones del capitalismo global es el adelgazamiento de las soberanías nacionales y, mejor aún, según él, su desaparición) a través de los partidos de oposición y una prensa libre"
Las últimas presunciones de Vargas Llosa sobre los gobiernos representativos, la fiscalización de los mismos por los partidos de oposición y una prensa libre, por amarga experiencia, no puedo por menos de considerarlas más que buenas intenciones, de las que el Dante dijo que no sirven más que para empedrar el camino al infierno, pues, repito, amargas experiencias nos han mostrado y demostrado que la maquinaria interesada de los partidos, la manipulación de la prensa y sobre todo poderosos medios audiovisuales de comunicación, que son los de mayor impacto y penetración en el público, la propaganda y la publicidad pueden manipular arteramente, y así falsear e, incluso, hasta pervertir la verdadera voluntad popular
Estas realidades, lectores de la presente, son las que me han llevado a preguntarles si están seguros de vivir en verdadera libertad, en verdadera democracia
Servidora de ustedes lo duda Bueno ese es mi sentir y pensar Ustedes, respetables y respetados lectores, tendrán su propia opinión, pues como dice el refrán, cada  quien cuenta de la feria según le va en la misma
Con los mejores deseos para todos, en nombre de mi compañera y el mío propio
La democracia

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