Carranza, el último reformista porfiriano

lunes, 31 de agosto de 2009
MÉXICO D F, 26 de agosto (apro)- Como parte de la colección Centenarios de la editorial Tusquets, se presenta la biografía de sugerente título Carranza, el último reformista porfiriano, sobre el "varón de cuatro ciénegas", uno de los personajes "desdeñados, ninguneado o repudiado, incluso por los estudiosos de la Revolución", según anuncian los editores
         Escrito por Luis Barrón, también autor de La Revolución Mexicana (2004), el trabajo "devela aspectos poco conocidos de su vida ---sobre todo de su formación y actuación políticas durante los gobiernos de Díaz y de Madero-- donde se resarce una deuda con este personaje histórico" como se menciona en la contraportada
         En vísperas de los festejos del centenario de la Revolución mexicana, el texto incluye temas como el papel de Carranza en el régimen de Porfirio Díaz, su gobernatura en Coahuila, su labor como presidente mexicano (1917 a 1920) y su historiografía en la Revolución mexicana
         Un total de 289 páginas con apartados sobre notas, fuentes e índice onomástico forman parte de esta biografía de Venustiano Carranza, basadas en investigaciones de archivo en el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), por mencionar algunos de los lugares que contempló el autor
         El siguiente texto forma parte de la introducción del libro:
          "Todos los movimientos, excepto los directamente
revolucionaros, están encabezados no por aquellos
que los originan, sino por quienes mejor saben
cómo llegar a un compromiso entre las viejas opiniones
y las nuevas
John Stuart Mill
 
"El lunes 5 de febrero de 1917, Venustiano Carranza salía radiante del Teatro de la República en Querétaro tras haber jurado la Constitución y atestiguado la clausura del Congreso Constituyente que, para los miembros de la clase política ahí presentes, señalaba el fin de la Revolución mexicana Entre gritos de euforia y aplausos, Carranza, quien había sido el primer jefe del Ejército Constitucionalista, caminaba erguido, vestido con su acostumbrado traje militar --sin insignias pero con botones de oro, pues nunca había aceptado, formalmente el grado de general-- y con una sonrisa que pocas veces se le había visto en los últimos años
         "Cinco días antes, el Congreso Constituyente había concluido la nueva constitución y sólo se dejó el tiempo necesario entre su firma y el juramento para mandar hacer una impresión digna de la ceremonia que ese lunes reunía a la población Al menos en Querétaro, el cielo azul de ese día parecía confirmar que la Revolución llegaba a su fin; que quienes emprendieron ese largo camino desde 1910 podían celebrar que México dejaba atrás la violencia que había marcado el inicio del siglo XX:
         "El proceso que conocemos como Revolución mexicana comenzó después de la elección presidencial de 1910 cuando Francisco Madero, alegando que la séptima reelección de Porfirio Díaz se había asegurado mediante el fraude electoral, convocó a la población a levantarse en armas el domingo 20 de noviembre de ese año Madero, quien después de mucho trabajo había logrado liderar la revolución popular surgida en el norte de México en los primeros meses de 1911, consiguió que Porfirio Díaz, después de 30 años ininterrumpidos en el poder, renunciara a la presidencia en mayo que conocemos como Porfirio (1876-1911)
          "Madero fue electo presidente en noviembre, pero su asesinato 13 meses después dio paso al gobierno golpista de Victoriano Huerta, contra el que se levantaron en armas distintos grupos a lo largo y ancho del país A su caída, en el verano de 1914, siguió una cruenta guerra civil que culminó con la convocatoria al Congreso Constituyente y la promulgación de la Constitución en 1917, pero que no terminó con la violencia que la Revolución había desatado, pues ésta continuó hasta la muerte de Carranza tres años más tarde
         "Venustiano Carranza Garza fue, sin lugar a dudas, la figura pública más importante en México durante esa violenta década de 1910-1920: el único de los protagonistas principales de la Revolución mexicana que vivió y sostuvo su influencia política durante toda la década, y el único líder que logró articular un movimiento militar con un proyecto político nacional Los llamados 'precursores' de la Revolución --quienes habían intentado derrocar a Porfirio Díaz antes de 1910, como los hermanos Flores Magón, por ejemplo-- murieron o fueron al exilio antes de que la violencia general terminara en México después de 1920 Bernardo Reyes --quizá el general con más prestigio en el ejército porfirista desde 1900-- y el movimiento que sus seguidores organizaron para que sucediera a Díaz, se volvieron políticamente nulos cuando el general aceptó su exilio en Francia antes del triunfo definitivo de Madero en 1911
         "El homicidio de Francisco Madero llevó abruptamente al fin de su gobierno y de su influencia Las tropas carrancistas asesinaron al líder agrarista más relevante de la Revolución, Emiliano Zapata, en abril de 1919, y aunque el zapatismo siguió siendo una fuerza con gran influencia, siempre tuvo un carácter regional en el centro de México A pesar de que Francisco 'Pancho' Villa logró reunir el más grande y poderoso ejército después del asesinato de Madero y sobrevivió los años más violentos de la Revolución, el villismo --al igual que el zapatismo-- fue siempre una fuerza regional del norte del país sin un proyecto real de gobierno ni de nación, y su influencia fue mínima después de que el Congreso Constituyente promulgó la Constitución de 1917
          "Venustiano Carranza --dentro de lo que podría denominarse 'carrancismo'-- logró incorporar varias de las propuestas de estos diferentes líderes y grupos revolucionarios No es que Carranza compartiera los puntos de vista radicales de Villa y Zapata, que fuera un demócrata como Madero o que se considerara a sí mismo heredero de los hermanos Flores Magón, por citar tres ejemplos Más bien, desde antes de que se iniciara la Revolución, Carranza era ya un político profesional con experiencia, que había desarrollado las habilidades necesarias para articular muchas de las demandas que surgían durante la lucha armada en un proyecto nacional Además, Carranza se convirtió en el líder militar cuya coalición 'ganó' la Revolución"

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