"Mi obra no es pornográfica, es arte sensual": Tunick

viernes, 15 de enero de 2010

MONTERREY, N.L., 15 de enero (apro).- Spencer Tunick no sabe si su tendencia a la fotografía de desnudos tenga un origen freudiano.
De paso por esta ciudad para exponer su obra, en el Museo de Arte Contemporáneo (Marco), el artista neoyorquino, reflexiona:
“Nunca he tomado a mi madre desnuda, ni pienso hacerlo. A mi padre sí, porque tengo con él una relación más abierta y le gusta mi trabajo. Pero no con mi madre, con quien tengo que ser más recatado. ¿Freudiano todo esto? No sé”.
El fotógrafo de 43 años, reconocido internacionalmente por el retrato de multitudes sin ropa, rechaza el calificativo de pornógrafo. Su idea, dice, es presentar la belleza humana en su esplendor natural. “En esta época difícilmente puede ser confundido el arte del desnudo con pornografía”, asegura.
“No me llamaría pornógrafo la gente que conoce la historia del arte. Puede llamarme así, quizá, gente que no conoce el significado del cuerpo humano en una sociedad cultural. En la actualidad, con el internet y todo lo que ahí se puede ver, la gente ya está entendiendo la línea que hay entre la pornografía y lo que se muestra en el contexto del arte.
“Lo que aquí mostramos es una obra de arte muy sensual, pero no es pornográfica”, afirma el artista que presenta en el Marco 30 fotografías de desnudos basadas en la colección de arte propiedad de Andrés Balisten.
Tunick agrupó en el 2003 a 7 mil personas en Barcelona, a las que fotografió sin ropa. En mayo del 2007 rompió su propio récord al juntar a 20 mil voluntarios en el Zócalo de la Ciudad de México, quienes, también posaron al natural.
Por esta ocasión, los colectivos se quedaron en la bodega. Citadinos muestra imágenes de uno hasta cuatro cuerpos reunidos. No más.
Se le pregunta si después de ver tanta piel durante años, aún se emociona al observar un cuerpo desnudo.
--Si te veo a ti desnudo, sí me excito--, responde al entrevistador.
Reconoce que es una pregunta que le hacen con frecuencia:
“Me emociona con pasión artística cuando veo un cuerpo desnudo y todavía me asombro cuando veo un buen cuerpo.”
En esta colección que se exhibe en la sala 5 de Marco, Tunick muestra figuras de hombres y mujeres no profesionales completamente desnudos recreando obras pictóricas y escultóricas de autores reconocidos: “Parnaso mexicano con catrinas de Peluquería” (1944), de José Clemente Orozco; “La Cirquera Rosa y el Cirquero Gris” (1941), de Raúl Anguiano.
También hay alusiones a “Las Tres Parcas” (1936), de Manuel Rodríguez Lozano; y “La Danza del Venado” (1933), de Fermín Revueltas, entre otras.
Explica: “Muestro el otro lado de mi obra, que es el humano volviéndose criatura.”
Rechaza que en su obra predominen los cuerpos estéticos: “Aquí, a dos pies de distancia, hay una foto de un cuerpo que no es lo que se dice muy armonioso, pero es bello. En esta exposición hay gente de todas formas, tallas, tamaños, etcétera.”
Predominan en su obra personas sin ropa. Pese a ello, descarta que sus exposiciones sean repetitivas. El desnudo es sólo una tendencia en su arte.
“(Antony) Gormley hace esculturas de cuerpos, y usa mayormente metal. No veo por qué su trabajo es repetitivo. Yo uso a los cuerpos como una forma de expresarme, no veo la repetición, es algo que he hecho desde los 90. Es como definir un estilo”, explica.
Tunick ha evitado mantenerse al margen de la obra provocativa. Por eso sostiene que se ha mantenido ajeno a cuestiones religiosas. No planea hacer, por ejemplo, desnudos en alguna iglesia:
“Estoy alejado de los fanatismos, los fundamentalismos, eso es muy delicado. No me imagino haciendo algo que provoque en, digamos una iglesia. No es necesario y no siento la necesidad de hacerlo.”
Durante su visita a Monterrey, se dio tiempo para hacer algunas tomas de escenarios públicos. La pregunta obligada es si planea convocar a un desnudo colectivo en la ciudad.
Esa obra depende de un patrocinador: “Necesito una invitación, que alguien me requiera. Se necesita gente, preparación algo de trabajo de campo. Es algo que cuesta, pero no es muy caro.
“Digamos que hacer un trabajo me cuesta una décima parte de lo que cuesta una obra de Gabriel Orozco”, dice, en referencia al artista veracruzano exhibido internacionalmente por sus trabajos de escultura, fotografía y video.
Al presentar su obra, Tunick señala que fue hecha tomando como escenario la Ciudad de México. Los citadinos, que son sus personajes, “se funden en los parajes de la urbe azteca, a la vez que dialogan con espléndidas obras de la primera mitad del siglo XX”.
La exposición llega al Marco luego de haber sido presentada en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, en la capital del país. La museografía está a cargo de Bertha Cantú.
El catálogo de estas obras fotográficas fue editado por la Universidad Nacional Autónoma de México, en español, e incluye una presentación de Saltiel Alatriste, con textos de Carlos Monsiváis y Christian Viveros-Fauné.
Citadinos podrá ser apreciada en Monterrey hasta el mes de mayo del 2010.