El Profe, contacto en Colombia del Jefe de Jefes

sábado, 16 de enero de 2010

CUERNAVACA, MOR., 16 de enero (Proceso).- Arturo Beltrán Leyva fue el operador entre Joaquín El Chapo Guzmán y Vicente Castaño Gil, El Profe, fundador de las Autodefensas Unidas de Colombia y prófugo desde 2006 tras el fracaso de las negociaciones para desmovilizar a los paramilitares. Tras romper con el cártel de Sinaloa, el Jefe de Jefes se convirtió en socio de la contraguerrilla colombiana por derecho propio, de acuerdo con un expediente de la PGR al que tuvo acceso este semanario.

Desde su centro de operaciones construido en Morelos, el poderoso capo Arturo Beltrán Leyva tuvo como socio al colombiano Vicente Castaño Gil, alias El Profe, identificado como el comandante de la organización paramilitar Águilas Negras y fundador del desaparecido grupo armado de extrema derecha Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

La Procuraduría General de la República (PGR) cuenta con información oficial de organismos internacionales y un testimonio del testigo protegido con la clave César, quien detalló los nexos del recientemente fallecido Jefe de Jefes con una de las figuras representativas en el movimiento armado contrainsurgente de Colombia, desde la década de los noventa.

La información sobre la relación entre Vicente Castaño Gil y Arturo Beltrán Leyva forma parte de una investigación de la PGR (SIEDO/UEIDC/166/2009) sobre la red de servidores públicos que sirvieron de escudo para que los hermanos Beltrán Leyva edificaran en Morelos su principal refugio y, sobre todo, su centro de operaciones durante los últimos tres años.

Que los hermanos Beltrán Leyva –una escisión del cártel de Sinaloa– tenían socios en Colombia para el suministro de cocaína, era de dominio público. Lo que no se sabía era que uno de esos contactos era Vicente Castaño Gil, El Profe, cuyo paradero desconocen las autoridades colombianas.

Desde los años ochenta, grupos de empresarios colombianos trataron de defenderse de la guerrilla agrupada primero en el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y luego en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), financiando a las AUC. Al paso del tiempo ambos extremos –derecha e izquierda– terminaron involucrados en el narcotráfico.

Este es un extracto del reportaje publicado en la edición 1733 de la revista Proceso en circulación.

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