Los protagonistas artísticos de 2009 (II)

martes, 5 de enero de 2010
MÉXICO, D.F., 5 de enero.- En el contexto mexicano de las artes visuales, dos fueron los principales protagonismos en 2009: el mercado del arte contemporáneo definido por el mainstream y la conversión de ese tipo de arte a un estilo de vida “trendy”. Dos protagonismos comercialmente vinculados que han logrado sustituir la seducción de la creación artística por la seducción del evento social. Dos cómplices eficientes y exitosos que han transformado la obra de arte en un pretexto para reunir y exponer pública y mediáticamente a los “socialités” de ese entorno artístico integrado por coleccionistas, filántropos culturales, galeristas, empresarios artísticos, compradores esporádicos y coleccionistas potenciales. Considerado erróneamente como una sola entidad, el arte contemporáneo –tanto el nacional como el extranjero– se divide en diferentes territorios que responden a distintos conceptos y usos artísticos, valores económicos y, en algunos casos, intereses políticos. El territorio definido por el mainstream, además de imponer el pensamiento artístico de los países centrales, gira en torno de intereses económicos que se producen, reproducen y fortalecen a través de la comercialización, legitimación y distinción social. Tres actividades en las que sobresalieron algunos integrantes del mercado mexicano del arte contemporáneo a través de la expansión de sus mercados: –La organización de eventos exclusivos de convivencia social, como fiestas, ventas filantrópicas, celebraciones para patrocinadores. –Estrategias de legitimación institucional, como exposiciones museísticas para artistas de galerías pertenecientes a los circuitos del mainstream. –Y la difusión mediática tanto de los eventos artísticos como de las fiestas que acompañan esas actividades. Profesionales y visionarios en el diseño de estrategias para enfrentar épocas de crisis, varios empresarios mexicanos del arte contemporáneo optaron por la expansión. La galería Arróniz de la Ciudad de México instaló una oficina en Monterrey, y la Estación de Chihuahua abrió una sede dedicada a la experimentación en la colonia Condesa –Mazatlán 80– del Distrito Federal. Considerada desde hace varios años como un mercado potencial y un atractivo vínculo con Latinoamérica, la capital acogió también al galerista valenciano Luis Adelantado, quien, después de cerrar su espacio de Miami, instaló a partir de noviembre una segunda sede en la colonia Anáhuac. Y por último, en el rubro de las expansiones, debe mencionarse la versión pequeña pero exitosa que tuvo en septiembre la feria Zona Maco con su presencia en Monterrey. Además de la apertura del nuevo espacio de la prestigiosa galería Kurimanzutto en la colonia San Miguel Chapultepec, en 2009 se iniciaron dos proyectos comerciales: las galerías Caja Blanca y Labor. Inaugurada en abril por el afamado coleccionista Eugenio López –propietario de la Colección Jumex de Arte Contemporáneo–, la primera destaca tanto por la exposición de expresiones pictóricas de jóvenes artistas como por su ubicación en un centro comercial –Paseo Arcos Bosques en Santa Fe–, la cual podría generar nuevos consumos para el arte contemporáneo. Inaugurada en noviembre con un conjunto de artistas conceptuales de probada legitimación –como Teresa Margolles y Pedro Reyes–, la galería Labor es un proyecto a puerta cerrada de la curadora y exdirectora de la Galeria OMR, Pamela Echeverría. Otras actividades relevantes en el ámbito del mercado fueron las presencias internacionales de las colecciones Jumex e Isabel y Agustín Coppel. Expuesta en el Museo de Arte Moderno de Viena y, sobre todo, en el Bass Museum of Art de Miami en el contexto de la feria Art Basel Miami Beach, la propuesta de Jumex fortaleció la legitimación y cotización de los artistas que contiene. Presentada en París y en Holanda, la Coppel continúa con un programa de itinerancias que fortalece la resonancia del escenario mexicano. Importante por ser el vínculo entre el comercio, la legitimación y la distinción social, la escena “trendy” merece ser incorporada y analizada como un elemento relevante en el escenario mexicano del arte contemporáneo. Considerado como una actitud que sigue las tendencias de la moda, adaptándolas para lograr cierta distinción personal, como un comportamiento que emula la manera como se vive la urbe en algunos centros artísticos, como un modelo de diversión en el que lo más importante es estar en el mismo espacio que esas personas reconocidas públicamente llamadas “socialités”, y como un pretexto mediático para ser visto en la esfera pública, el estilo de vida “trendy” inhibe la creación, el consumo, el disfrute y la puesta en valor de un arte propio e independiente. En abril de 2009, Zélika García, propietaria de la feria mexicana Zona-Maco, afirmó en el programa televisivo Zona Trendy que el arte contemporáneo mexicano ya era “trendy”. Con una visión ambigua en la que el retrato se fusiona con la caricatura, los “trendys” del arte “trendy” mexicano han encontrado en Agustín Portillo un vocero pictórico cuyo mensaje oscila entre la diversión, la crítica y la desesperación. Para 2010, ¿qué queremos tener: más de lo mismo o un arte innovador, arriesgado, particular y diferente?  

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