El año del PRI

miércoles, 6 de enero de 2010

MÉXICO, DF, 6 de enero (apro).- Las expectativas de la dirigente nacional del PRI, Beatriz Paredes, es que este año será de “carro completo” para su partido en las elecciones que se realizarán en Veracruz, Puebla, Oaxaca, Tamaulipas, Chihuahua, Sinaloa, Durango, Zacatecas, Aguascalientes y Tlaxcala.

Y todo parece indicar que así será, pues no se ve que el PAN y el PRD, y tampoco la alianza hecha en torno a Andrés Manuel López Obrador, puedan hacer algo por su debilidad ocasionada por una suma de errores con facturas de largo plazo.

El fortalecimiento del Revolucionario Institucional en las últimas fechas ha sido más que evidente, pues ha recuperado la mayoría en el Congreso legislativo, los gobiernos y los Congresos de los estados, así como las presidencias municipales más importantes.

En resumen, los priistas se presumen cada vez más fuertes y vienen sumando figuras que en el pasado fueron parte de sus filas, como es el caso de Cuauhtémoc Cárdenas.

Justo al celebrarse el 95 aniversario de la promulgación de la Ley Agraria, acto organizado el martes pasado por la Confederación Nacional Campesina (CNC), Beatriz Paredes estuvo acompañada ni más ni menos que por el ingeniero Cárdenas, quien por el momento descartó una eventual alianza, pero con Acción Nacional.

Las reacciones no se hicieron esperar al ver nuevamente la figura de Cárdenas entre sus excompañeros de partido. Y aunque el ingeniero no lo quiera, su sola presencia fortaleció la figura de la exgobernadora de Tlaxcala, quien aspira a la candidatura priista a la Presidencia.

Para la mayoría de los mexicanos el 2010 no pinta bien, pero para los priistas parece ser todo lo contrario.

La crisis económica, los errores de Felipe Calderón y del PAN, los traspiés del PRD y López Obrador, así como la inseguridad, la guerra perdida contra las drogas, la pobreza aumentada en el régimen panista y hasta el escándalo de Juanito, han creado un ambiente propicio para el fortalecimiento de los priistas en todo el país.

Cada yerro de los adversarios es una oportunidad para los priistas que, hasta el momento, han caminado juntos, pero que conforme se acerque el 2012 es casi seguro que comiencen a manifestar sus diferencias por las distintas opciones que habrán de presentarse rumbo al relevo presidencial de Calderón.

Pero en vía de mientras, los dirigentes del PRI están aprovechando las múltiples oportunidades que se les está presentando y, al mismo tiempo, construyendo sus propios espacios dentro y fuera del partido.

Hacia dentro, los priistas buscan agruparse en torno de las principales cabezas o a las más notables mediáticamente: Paredes Rangel, Enrique Peña Nieto, Manlio Fabio Beltrones, Fidel Herrera y Ulises Ruiz, entre otros.

Son los mismos que tienen los hilos del poder en el Senado y la Cámara de Diputados, los que manejan las negociaciones con el gobierno federal y los demás partidos, los que definen el presupuesto federal o incluso dan el visto bueno o frenan las iniciativas de ley.

Hacia fuera del partido estos mismos personajes, y quienes les rodean, han reestablecido puentes con los grupos empresariales más fuertes del país, como son los diez “nobles” de Monterrey, con la Iglesia católica, los dueños de los medios – especialmente de la televisión--, banqueros y otros grupos de poder que no salen a la luz pública y que apoyaron política y financieramente a Vicente Fox y Calderón Hinojosa en sus respectivas campañas.

Personajes que se salieron del partido se han ido acercando nuevamente al PRI, como es el caso de Elba Esther Gordillo, quien mantiene contactos con Paredes y hasta el propio Beltrones, no obstante que en algún momento a este último lo había declarado su enemigo político.

No es entonces gratuita ni banal la expresión de la dirigente nacional del PRI, de que este año “van por todo” en las elecciones, sobre todo en Veracruz y Oaxaca, ya que se trata de un plan bien trazado en el cual cada elección ganada es un peldaño más hacia la contienda presidencial del 2012.

El año entrante la elección en el Estado de México será estratégica para los planes de Peña Nieto y un grupo importante de priistas que ven en el heredero del Grupo Atlacomulco al candidato más fuerte para la próxima elección presidencial.

Todo parece indicar que el PRI viene por sus fueros del pasado y que está dispuesto a todo para recuperar el poder. Sin embargo, sólo tienen un pendiente que resolver: el narcotráfico.

Y frente a este Golem cada vez más poderoso, surgen las preguntas de si los priistas serán capaces de acabar con él o establecerán una estrategia de control basada en acuerdos con los grupos más fuertes del crimen organizado.
 

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