Ebrard "un dictador", renueva ataques la Arquidiócesis de Guadalajara

jueves, 21 de octubre de 2010

GUADALAJARA, Jal., 21 de octubre (apro).- Sin llamarlo por su nombre, la Arquidiócesis de Guadalajara acusa al jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón, de ser un “dictador”.
En un artículo que se publicará el próximo domingo 24 de octubre en el periódico El Semanario, órgano oficial de la Arquidiócesis de Guadalajara, el arzobispado dedica un amplio espacio para atacar a Ebrard, no obstante que el cardenal Juan Sandoval Iñiguez había dicho que no polemizaría más con el funcionario capitalino.
En el artículo “¿Merecemos un dictador como precandidato?”, firmado por el director del periódico, el sacerdote Antonio Gutiérrez Montaño, la Arquidócesis no menciona el nombre de Ebrard, pero reproduce los calificativos que éste le endilgó al jerarca de la iglesia católica tapatía, cuando lo llamó “cavernal”, “cobarde” e “ignorante”.
"No supo distinguir si estaba en un palenque o en un centro de cultura, y se expresó de la forma que mejor le sale. Este nuevo exabrupto confirma que el asunto de la canasta de huevos no fue una cosa aislada (aunque fueran huevos ajenos), y que, en realidad, no se ha apegado al margen jurídico”, critica el autor del artículo.
Además, ilustra que el duelo entre Ebrard y el cardenal es disparejo porque el jefe de Gobierno “con el fuero que tiene, a él nadie puede acusarlo; puede decir lo que quiera, cuando quiera y como quiera".
"No se trata de un pleito entre personas con iguales derechos y obligaciones. Él sólo tiene derechos, pero no tiene obligaciones. Se trata de una contienda desigual, y de esto se aprovecha", reitera.
El sacerdote Guitérrez Montaño señala que Ebrard exhibió su incompetencia política y bajo perfil como estadista, ya que, a su juicio, se rebajó al utilizar ofensas mientras presentaba, irónicamente, un evento cultural.
“Es preocupante la actitud de animadversión que está mostrando hacia la Iglesia católica en distintos temas sociales y, particularmente, porque en el mismo evento citó de manera mordaz los casos de Galileo, Hidalgo y Morelos. Con supina ignorancia los equiparó, desconociendo, intencionalmente, o interpretando los hechos a su modo, el desenlace de cada uno”, critica.
Gutiérrez Montaño afirma que un auténtico militante de izquierda no se comporta como Marcelo Ebrard y desliza una velada crítica hacia la gestión del perredista en la capital del país:
“El que es de izquierda no presume, solamente delante de los medios, el valor que supuestamente tiene para encarar sus diferencias personales. Un militante de izquierda proyecta su entereza, su valor y sus convicciones asumiendo los grandes retos de su gobierno para actuar a la altura de las circunstancias, sobre todo para favorecer a los más necesitados y para construir las condiciones necesarias que permitan el diálogo y el progreso en la sociedad.”
Luego, con ironía, especula sobre el futuro político de Ebrard: "Ya tiene decidida la solicitud de licencia a su cargo de jefe de Gobierno antes del segundo semestre del próximo año, para dedicarse a recorrer la República como parte de su campaña por la candidatura presidencial. Aunque primero tendrá que resolver el conflicto que la separación de su cargo implique entre su extesorero y su actual secretario de Gobierno, por ocupar la silla que dejará vacante, y la división que su ambición ha causado con el ‘presidente legítimo'”, dice sin mencionar nombres, en alusión de Andrés Manuel López Obrador.
“¿Reconoce o no a Calderón? ¿O sólo cuando le conviene? Porque en muchas ocasiones su huida ha sido cómica, antes de tener que estrechar la mano del Ejecutivo. Como ha apuntado otro comentarista: Así son los dictadores, que deciden quiénes lo merecen y quiénes no", concluye.