Los votantes juzgarán en las urnas probable alianza PRD-PAN: Salinas

lunes, 25 de octubre de 2010

MADRID, 25 de octubre (apro).- El expresidente mexicano Carlos Salinas dijo que serán los votantes mexicanos los que habrán de juzgar en las urnas las eventuales alianzas políticas entre los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD) de cara a las elecciones presidenciales en 2012.

“La respuesta la tendrán los votantes y ellos son los que han de decidir en última instancia cuál es el veredicto sobre esas fórmulas. Pero me parece que ante los problemas que estamos viviendo en México y los retos tan formidables, hay que concentrarse sobre todo en la solución de esos problemas”, dijo Salinas al concluir la inauguración del foro “México, entre el Norte y el Sur”, organizado por la Fundación Botín.

Añadió:

“Se requieren soluciones participativas, con (el) involucramiento ciudadano, un requisito indispensable”, dijo para luego agregar que los mexicanos enfrentan retos muy complejos que reclaman respuestas específicas y concentración de esfuerzos en los renglones más conflictivos.

Al referirse al tema de la violencia que se extiende por algunas ciudades de México, Salinas señaló que “en esas poblaciones fronterizas están haciendo falta oportunidades para los jóvenes”.

 “Tiene que encontrarse una política social con una concepción verdaderamente comunitaria y participativa, que abra espacios de progreso y esperanza a todos los jóvenes, en todo el país, pero en particular en las ciudades fronterizas”, aseguró.

Al arribar a la emblemática Residencia de Estudiantes, donde convivieron los miembros de la Generación del 27, entre ellos Salvador Dalí y Federico García Lorca, Salinas fue recibido por un reducido número de personas con pancartas que lo acusaban de “asesino” y “vendepatrias”.

En su intervención, Salinas de Gortari hizo nuevamente una fuerte defensa del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) negociado durante su administración y, una vez más, se lanzó a responsabilizar al gobierno de su sucesor, Ernesto Zedillo, al que no mencionó por nombre, del incremento de la migración hacia Estados Unidos y la pérdida de soberanía nacional como consecuencia del manejo de la crisis económica de 1995.

“La explosión en la migración mexicana a Estados Unidos se dio a partir de la crisis económica de 1995. En realidad, el TLCAN permitió a México revertir más rápido los efectos más dramáticos de la crisis y por lo tanto aminorar el flujo máximo hacia Estados Unidos que explotó, insisto, no con el TLCAN sino con la crisis del 95”.

Continuó:

“La defensa de la soberanía no depende de los desplantes frente al exterior, sino de la legitimidad del Estado al interior. Más afectan a la soberanía las crisis económicas como la de 1995 y las políticas que se adoptaron para enfrentarla, que la situación que hemos tenido con el TLCAN”.

Sin embrago, matizó su defensa al señalar que el TLCAN fue un “instrumento, no una panacea”.

En su intervención, Salinas hizo una presunta revelación: dijo que rechazó las presiones del entonces presidente de Estados Unidos, George Bush, durante las negociaciones del TLCAN, para que incluyeran el tema de la inversión extranjera en el petróleo mexicano.

Esta petición de Bush vino luego de que Salinas le planteara incluir un nuevo acuerdo de libre tránsito de mexicanos hacia Estados Unidos, que Bush descartó al considerar que no tendría el respaldo legislativo.

Salinas de Gortari recordó que, en 1990, en un salón de la alcaldía de Monterrey, Nuevo León, donde recibió a Bush, él le propuso a su homólogo estadunidenses que abordaran el tema de los libres flujos migratorios y la posibilidad de que hubiera una seria de inversiones compensatorias en México para arraigar a los mexicanos en sus lugares de origen.

Recordó que México se oponía a que se siguiera regulando el déficit en el mercado laboral sobre cuotas o visas temporales.

Bush le respondió que sería casi imposible que pudiera presentar otro acuerdo al Congreso estadunidense luego de las fuertes negociaciones que significaron el TLCAN.

 En contraparte, Bush le planteó que debería incluirse el sector energético dentro de las negociaciones. Pero Salinas le dijo que no sería posible, y le dejó entrever que su negativa frente al tema migratorio había roto la posibilidad. “Ellos se quedaron sin la posibilidad de invertir en el petróleo, y nosotros, quizás temporalmente, sin un acuerdo migratorio”.