La guerra de Klamm

domingo, 3 de octubre de 2010

MÉXICO, D.F., 3 de octubre (apro).- Dentro de la dramaturgia mundial existe un pequeño limbo creativo, el de las obras dedicadas al público adolescente, ese al que ya le aburren las obras de títeres y payasos o con temáticas propiamente infantiles, pero que tampoco están “preparados” para ver las obras dedicadas al público adulto. O al menos eso es lo que piensan, quizá erróneamente, sus padres.

Más allá de discutir si existe o debe existir un teatro para determinadas edades, resulta interesante el surgimiento de textos creados ex profeso para convocar, en principio, a jóvenes entre los 13 y los 18 años de edad, un público difícil de alcanzar dentro del amplio espectro teatral, por razones de tonos, lenguajes, contenidos, etcétera.

Un ejemplo de este teatro dedicado al público juvenil, con temáticas de su interés, son algunas obras que en fechas recientes ha promovido la Coordinación Nacional de Teatro del INBA, montajes como Quién le teme al espantapájaros, de Maribel Carrasco, que borda el tema de los niños de la guerra o Inmolación, de Enrique Olmos, que trata el tema del suicidio juvenil.

Actualmente, en el Salón de Escenografía del Centro Cultural del Bosque realiza temporada La guerra de Klamm, texto escrito en 2001 por el joven dramaturgo alemán Kai Hensel para abordar el tema universal de la educación y las relaciones entre alumnos y maestros.

Se trata de una obra crítica, un monólogo que cuestiona el sistema educativo de co-dependencias, en donde hay ciertas monedas de cambio que hacen de la relación alumno-maestro, por momentos, un campo de batalla.

Lo que hace el autor es confrontar a un maestro con un grupo de alumnos que le declaran la guerra al retirarle completamente la palabra, porque lo responsabilizan de la muerte de un estudiante, quien se suicida porque no pasa el bachillerato.

A partir de este planteamiento se desarrolla una estructura en la que el maestro trata de convencer a los alumnos para que regresen al sistema. Es precisamente a través de esta confrontación que el autor analiza cómo las relaciones de poder entre ambas partes se pueden simplificar en aprobar o no un año escolar.

Aracelia Ramírez, reconocida ya por sus trabajos escénicos para niños y jóvenes, es la encargada de dirigir este montaje, cuyo personaje central, el profesor Klamm, es interpretado por Carlos Aragón.

El público se sienta en pupitres, como en cualquier salón de clases tradicional, sin más elementos escenográficos, sin la comodidad de la oscuridad de una sala de teatro, ni para el público ni para el actor. “El reto máximo –afirma Carlos Aragón-- es hacerle sentir al público que es alumno nuevamente, que se involucren en el conflicto y  que me vean como su profesor”.

La guerra de Klamm se presenta sábados y domingos a las 13:00 horas, hasta el 28 de noviembre. La escenografía y diseño de iluminación están a cargo de Jesús Hernández y la musicalización de Ernesto Guerrero.

 

mav

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