Crisis impactó en alimentación infantil, revelan Unicef y Coneval

jueves, 18 de noviembre de 2010

MEXICO, DF, 18 de noviembre (apro).- La más reciente crisis económica, que tuvo su auge el año pasado, provocó que se duplicara el número de hogares mexicanos en donde los niños no se alimentaron apropiadamente por la falta de ingresos, reveló un estudio elaborado por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).
El reporte “La niñez y la adolescencia en el contexto de la crisis económica global: el caso de México”, destaca que la inseguridad alimentaria en los hogares con menores de 0 a 17 años creció más del doble entre 2008 y 2009, al pasar de 8% de la población con esas características, a 17% durante el año pasado.
    En la presentación del estudio, la representante de Unicef, Susana Sottolli, recordó que la primera evaluación sobre los efectos de la recesión en los adolescentes y niños se llevó a cabo el año pasado en varios países del mundo.
    Lo que se puede concluir de manera global, detalló Sottolli, es que los “efectos de la crisis en la infancia, cuando éstos son muy graves, es que son irreversibles, más aún en situaciones de preexistencia de condiciones de pobreza y desigualdad”, condición en la que se encuentra México.
    El estudio para el caso mexicano se realizó del 24 de agosto al 8 de septiembre de 2009, en un universo de mil 806 hogares en los que residía por lo menos un menor de 18 años, y se enfocó a identificar los efectos de la crisis en la seguridad alimentaria, asistencia a la escuela y trabajo infantil.
    El informe asume como primera consideración que, en 2008, el Coneval identificó que los menores de edad son los más afectados por la pobreza extrema, más aún que la población en general.
    En el estudio se destaca que 44.5% de la población mexicana, es decir, 42.7 millones de mexicanos, vivían en condiciones de “pobreza multidimensional”, en tanto que el porcentaje de niños en esa condición fue de 53.3%, o sea, 20.8 millones.
Mientras, 13.1% de la población de 0 a 17 años, es decir, 5.1 millones de mexicanos, se encontraba en “pobreza multidimensional extrema”.
    Y entre los niños y jóvenes con nivel económico alto, la carencia por acceso a la alimentación que reporta el Coneval pasó de 8 a 19%, de 2008 a 2009; en el nivel socioeconómico medio, que fue el más afectado, pasó de 22 a 34% y, en el rango socioeconómico bajo, la carencia alimentaria pasó de 41 a 49%.
    Asimismo, la inseguridad alimentaria en los hogares con menores de 0 a 17 años de edad creció más del doble entre 2008 y 2009, al pasar de 8% de la población con esas características, a 17% en 2009.
    Incluso entre la población que declaró en 2008 tener asegurada su alimentación, se vio disminuida un año después, al pasar de 53% de los hogares a 43%.
También se detectó que mientras en 2008 al menos 14% de los hogares aceptó que los menores de 18 años comieron menos de lo que debían, un año después la cifra se elevó a 25%.
Además, la cifra equivalente a 7% de los menores que sintieron hambre pero se vieron impedidos de alimentarse regularmente en 2008, un año después se elevó a 18%.
Mientras que 7% de los niños que se acostó con hambre en 2008, y el 5% que sólo comió una vez o dejó de comer todo un día, en 2009 las proporciones sobre esos parámetros fueron de 15 y 14 puntos porcentuales; en tanto que el porcentaje de niños a los que se les disminuyó la cantidad de alientos pasó de 16 a 25%.
El estudio de Coneval-Unicef resalta que no se encontraron elementos que reflejen que la crisis elevó el ausentismo escolar, de manera que se mantuvo el promedio de niños que en 2008 y 2009 asistieron a la escuela, que se ubicó en 85%.
Sin embargo, en otra parte del informe se reconoce que 27% de los hogares encuestados declaró que en 2009 tuvo dificultades para llevar a sus niños a la escuela, contra 20% que estuvo en esa misma situación en 2008.
Además, 44% tuvo problemas en 2009 para adquirir artículos escolares, uniformes y libros, mientras que un año anterior sólo aceptaron esa condición 27% de los hogares encuestados.
El reporte abarcó además otros aspectos que reflejan los efectos de la crisis: 54% declaró que en 2009 su situación económica era “peor o mucho peor” que en 2008; en ese año, 50% tuvo dificultades para pagar servicios básicos, y 28% y 31% tuvieron problemas para llevar a sus hijos al médico y adquirir medicinas.
Durante la presentación del estudio también se difundió un reporte realizado por Ronald Mendoza, economista de la Unidad de Política Social y Análisis Económico de Unicef, en el que se advierte que de acuerdo con las últimas estimaciones del Banco Mundial (BM), como resultado de la más reciente crisis, “el número de personas que viven en extrema pobreza, que se incrementó en 2009 a poco más de 50 millones de personas, crecerá otros 64 millones a finales de 2010”.

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