Joyas, relojes, autos de lujo... en la subasta del SAE

jueves, 18 de noviembre de 2010

MEXICO, D.F., 18 de noviembre  (apro).- Con la participación de 434 apostadores interesados en la compra de 150 lotes de joyas y relojes de marca, el presidente del Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE), Sergio Hidalgo Monroy, dijo que es “un éxito” la gran subasta pública de bienes confiscados, que inicialmente reportó una recaudación de  62 millones de pesos por depósitos de garantía, y que seguramente aumentará al término del evento, que durará dos días.
    Además de las joyas y relojes finos, el SAE puso en venta automóviles, embarcaciones, dos helicópteros, que eran propiedad del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), y tres avionetas, cuyo valor total rebasaría los 100 millones de pesos.
    El interés que despertó la subasta pública fue calificado por la SAE como histórico, pues aumentó en 50% en las subastas presenciales realizadas desde 2003 cuando se crea dicha instancia desconcentrada de la Secretaría de Hacienda.
    El salón rentado para la subasta se llenó con más de 800 personas que presenciaron y participaron en la subasta de los bienes confiscados, que en su mayoría fueron entregados por la Procuraduría General de la República (PGR); la Dirección de Aduanas; la Secretaría de la Función Pública (SFP; la Tesorería de la Federación; La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN); la Secretaría de Gobernación; Financiera Rural, y otras instancias del gobierno federal.
    Por cuestiones de seguridad, los participantes pidieron que los medios de comunicación, principalmente camarógrafos y fotógrafos, dejaran de tomar imágenes a la hora de la subasta. Sólo al principio se hizo un simulacro para tener algunos aspectos generales del mecanismo de puja para cada lote en venta, entre ellos un anillo de oro de 18 kilates con un centro de diamante, cuyo valor inicial de subasta es de un millón 400 mil pesos.
    Después de cinco horas de subasta, en la que por momentos los compradores se peleaban las joyas, al entrar en puja la venta del famoso anillo nadie respondió. El subastador tuvo que retirar la pieza ante el silencio de los cientos de concurrentes, que no se atrevieron a participar, ante la sorpresa de los medios.
    Ese anillo era el que más llamaba la atención de los bienes decomisados por la PGR a la delincuencia organizada. Algunos de ellos triplicaban su valor inicial de venta al final de la subasta.
    En conferencia de prensa, el director del SAE, Sergio Hidalgo, señaló que lo recaudado es repartido a distintas instancias federales, como la Secretaría de Salud, para financiar programas contra las adicciones.
    Precisó que la SAE no tiene conocimiento de quiénes eran los dueños originales de cada una de las piezas en venta porque solamente recibe de la PGR los lotes, sin que se especifique si son del crimen organizado o de deudores fiscales.
    Hidalgo dijo que lo importante es manejar con transparencia la subasta de cada uno de los bienes y propiedades confiscadas, a fin de que la sociedad esté informada de que tienen un fin preciso y, de esa manera, despejar todas las dudas que puede generar la venta de los bienes.
    Además de las joyas y relojes, también fueron subastados autos importados de lujo; yates; dos helicópteros que eran propiedad del INEGI; tres avionetas, tractocamiones, utensilios agrícolas, juguetes, bicicletas, licores, plumas y otros objetos, que regresaron algunos funcionarios porque se trataba de regalos que superaban los montos permitidos por la ley.

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