Se infarta Onésimo Cepeda diez días después de orden de detención

jueves, 18 de noviembre de 2010

MEXICO, D.F., 18 de noviembre (apro).- El obispo de Ecatepec, Onésimo Cepeda, de 73 años, fue hospitalizado hoy de emergencia, debido a un presunto ataque al corazón.

El jerarca de la iglesia católica, que enfrenta una demanda penal por un presunto fraude y corre el riesgo de ser detenido por las autoridades capitalinas, sufrió un repentino dolor en el pecho, a la altura del corazón, cuando se encontraba reunido con personal de la congregación, en la Catedral de San Cristóbal.

Inmediatamente, las personas que lo acompañaban llamaron a sus médicos y prelado fue trasladado en un helicóptero de Protección Civil del estado de México al Hospital Ángeles del Pedregal, donde fue atendido de inmediato.

Cepeda se encontraba esta tarde en terapia intensiva, aunque su estado de salud fue reportado como estable.

El pasado 8 de noviembre, un juez federal ordenó la detención del polémico obispo, acusado de un presunto fraude de 130 millones de dólares.

En esa ocasión se informó que, según el expediente 652/2010, el juzgado XI de Distrito de Amparo Penal, concluyó que la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) debía reabrir la indagatoria que había instruido por el delito de fraude procesal contra Onésimo Cepeda y  Jaime Matute Labrador, su presunto cómplice, y ejercitar acción penal.

La sentencia fue dada a conocer por Xavier Olea, abogado de la empresa Arthinia Internacional, que denunció a Cepeda y a Matute.

En el litigio está en disputa una colección de arte integrada por cuadros de José Clemente Orozco, Rufino Tamayo, Diego Rivera, Frida Kahlo, Joaquín Sorolla, Marc Chagal y Modigliani.

Sin embargo, el origen del pleito legal se remonta a 2003, cuando Onésimo Cepeda dijo que había prestado 130 millones de dólares en efectivo a Olga Azcárraga, fundadora de la empresa Arthinia, siete meses antes de su muerte.

Sin embargo, familiares de Olga Azcárraga han afirmado que ese préstamo nunca existió y que el único registro que hay de la transacción es un pagaré que ella firmó al obispo y que éste endosó en propiedad a Matute, quien fue administrador de la dueña de Arthinia, la empresa que, a su vez, es propietaria de esa colección de arte.