Peor la violencia de la pobreza, que la del narco: Salinas de Gortari

miércoles, 24 de noviembre de 2010

MÉXICO, D.F., 24 de noviembre (apro).- El expresidente Carlos Salinas de Gortari dijo que no podía darle consejos al presidente Felipe Calderón sobre la conducción del país –“porque me parece que cada quien tiene que actuar en su circunstancia, en su contexto”--, pero se la pasó criticándolo, entre líneas.
El expresidente (diciembre de 1988-noviembre de 1994), en una nueva aparición pública, ahora ante empresarios, reclamó de los actores políticos con poder de decisión “claridad de rumbo” para poder construir los consensos necesarios”.
Durante su participación en el Value Investing Forum 2010, organizado por GBM Casa de Bolsa, Salinas reconoció el crucial e inédito momento que vive el país, en el que confluyen dos tipos de violencia: la que genera la pobreza en los grupos más vulnerables –que es la mayor, por “cotidiana, ordinaria y sistemática”--, y la que produce la batalla contra los cárteles del crimen organizado.
Juntas, dijo, tienen sometido al país en tiempos de ansiedad e inseguridad. Por ello, el reclamo anterior. “En algún momento, la sociedad tiene qué plantearse tres preguntas básicas: “dónde estamos”, “a dónde ir” y “qué hacer”.
Político colmilludo, como siempre, Salinas invariablemente es elíptico, pero su mensaje es claro: ni el gobierno ni los demás actores políticos tienen idea de dónde están parados, ni saben qué hacer.
Fiel a su estructura discursiva, no omitió sugerir que él, en su momento, sí sabía qué hacer y lo hizo bien. Y el rollo auto elogioso de siempre: el éxito de la renegociación de la deuda; el TLC, el programa de Solidaridad, al estabilidad macroeconómica…
Después de él, como siempre lo dijo, el caos: “En el decenio que va de 1995 (el primero de Ernesto Zedillo, quien lo sucedió en el cargo) a 2006 (último de Vicente Fox, antecesor de Calderón), la tasa de crecimiento económico se estancó en 2.5%. Algunos analistas lo llaman ‘la década perdida’.”
Obviamente, político que es, no dio cifras del desempeño económico del actual sexenio, que ha sido peor que los dos anteriores. Aunque sí reconoció que “el crecimiento económico (actual) no responde a las demandas de la sociedad civil”.
 Y, la política por delante, después del golpe, la sobadita: reconoció las acciones “decididas, valientes e indispensables” del presidente Felipe Calderón para enfrentar a la delincuencia organizada.

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