Lluna

viernes, 5 de noviembre de 2010

MÉXICO, D.F., 3 de noviembre (apro).- Una historia sobre la imposibilidad del amor, así define el dramaturgo Jaime Chabaud su obra Lluna, que actualmente se presenta en el foro La Gruta del Centro Cultural Helénico, bajo la dirección de Aarón Hernández Farfán.

La trama se basa en un triángulo amoroso entre una chica bisexual, una lesbiana y un hombre. No obstante, la sexualidad es un tema secundario que deja en primer plano las relaciones amorosas entre seres humanos, con diversos bemoles que pueden presentarse, independientemente del género o preferencia sexual.

La imposibilidad del amor (el desencuentro) está latente a lo largo de una historia que, en principio, es muy simple: una joven adolescente huye de sus padres posesivos y se relaciona simultáneamente con un muchacho algo mayor que ella, adicto a la cocaína, y con una mujer adulta, abogada de 35 años, amiga de su madre.

Más allá de la temática, se trata de un texto en el que Chabaud experimenta el manejo del tiempo a través de la estructura dramática, circunstancia que, lamentablemente, se diluye en la puesta de Aarón Hernández.

Por una parte, el montaje de Lluna resulta lento y tedioso en su desarrollo, y por otra no alcanza a transmitir al espectador los conceptos del tiempo, la nostalgia y la ausencia, implícitos en su dramaturgia.

Amar a alguien implica ir más allá de lo físico: es entregar el alma y la esencia para fundirse con la otra persona, algunas veces enfrentando obstáculos que ponen a prueba el amor y otras cosas, alimentando el erotismo y la nostalgia. Así reza el eslogan con el que se publicita Lluna.

Sin embargo, en escena no se ve reflejada esta complejidad de sentimientos y emociones; por el contrario, presenciamos unos saltos en el tiempo sin mucho sentido, que se intentan justificar con la aparición de un reloj que se proyecta sobre el fondo del escenario, y con un despertador que se coloca en diferentes puntos, pero que no termina de conectarse con la historia.

Como el propio Aarón Hernández  expresa, Lluna es una historia poética en torno de las marcas que el tiempo esculpe entre los amantes, aunque el director desafortunadamente no logra plasmarlo en la escena y nos deja sólo con la simpleza del triángulo amoroso entre seres emocionalmente inmaduros, que terminan hundidos en sus propios errores.

Las actuaciones están a cargo de de Amanda Schmeiz, Francesca Guillén y Roldán Ramírez. Aarón Hernández Farfán y Blanca Forzán son los creadores del espacio escénico, vestuario e iluminación, con instrumentación, arreglos y producción musical de Malevo (Aram Hernández).

Las funciones se realizan los sábados a las 19:00 horas, en La Gruta, del Centro Cultural Hélenico, hasta el 20 de noviembre.