Episcopado supervisa que no llegue dinero del narco a las diocesis

martes, 9 de noviembre de 2010

MEXICO, D.F., 9 de noviembre (apro).- El secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Víctor René Rodríguez, aseguró hoy que existe una estricta supervisión de los ingresos de las diócesis en el país para evitar que llegue dinero del narcotráfico.
    En conferencia de prensa, añadió que “la instrucción del Episcopado es no recibir dinero ilícito".
    Rodríguez, quien lamentó la construcción de una capilla en un barrio marginal de Pachuca, Hidalgo, que mandó hacer Heriberto Lazcano, El Lazca, líder de Los Zetas, afirmó que la CEM siempre ha vigilado las finanzas e instruido a que ningún religioso acepte donativos del crimen organizado.
           Además, sostuvo que la Iglesia católica está preocupada por el hecho de que el narcotráfico se haya convertido en un problema de salud social.
          “La sociedad se ha debilitado en el campo político, la convivencia y la dimensión ética, generando una progresiva crisis cultural y social, cuya manifestación es la violencia y la falta de justicia", dijo.
           Y agregó que el aumento de los hechos de violencia, refleja que “el país vive una crisis de legalidad, de debilitamiento del tejido social y de valores”.
En el número que comenzó a circular esta semana, la revista Proceso (1775) publica un reportaje titulado “Las `narcocapillas`, sin control de la Iglesia”, en cuyo sumario se afirma:
            “Un templo financiado por El Lazca en un barrio marginal de Pachuca volvió a poner en el centro del debate el tema del apoyo del crimen organizado a la Iglesia. Pero el Episcopado se desmarca al revelar que la jerarquía católica no tiene control sobre las más de 60 mil capillas que existen en el país, puesto que esos recintos, afirma, se erigen por iniciativa de los fieles”.
           Añade el texto: “Cuando se supo que Heriberto Lazcano El Lazca, jefe de Los Zetas, ordenó la construcción de una lujosa capilla en un barrio popular de Pachuca, salió a relucir una realidad que había sido soslayada por las autoridades eclesiásticas: la complicidad con el crimen organizado de algunos laicos católicos que podrían estar financiando sus obras religiosas con dádivas del narcotráfico.
“Al respecto la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) advierte que tiene el control administrativo de las 9 mil parroquias del país pero no de las aproximadamente 60 mil capillas –como la de Pachuca– que existen en la República, las cuales han sido construidas y son administradas por esos fieles expuestos a las tentaciones del dinero sucio”.
    En dicho reportaje, el propio Rodríguez admitió que los tenáculos del narco “están corrompiendo la base social de la Iglesia católica en México y a algunos sacerdotes que –por voluntad propia o sometidos a presiones—aceptan los donativos de la mafia.

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