Poco atractiva la cultura en el país, revela encuesta

miércoles, 15 de diciembre de 2010

MÉXICO, DF, 15 de diciembre (apro).- Al presentar su reporte anual de labores, la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Consuelo Sáizar, destacó los resultados de la Encuesta nacional de hábitos, prácticas y consumo culturales del 2010, el Atlas de infraestructura y patrimonio cultural de México 2010 y el Libro de las instituciones culturales de Conaculta, pero sobre la Ley de Cultura y la legalización del organismo que encabeza, nada mencionó.
    A pregunta expresa de Apro sobre esos dos pendientes, sólo argumentó:
“Son asuntos que están en manos del Legislativo”.
    No obstante, resaltó que es muy importante la Encuesta nacional, la cual se levantó en los 32 estados del país con 32 mil entrevistas, ya que refleja la presencia de la ciudadanía en eventos de cine, danza, música, teatro, zonas arqueológicas, museos, artes plásticas y visuales, bibliotecas y librerías, entre otros.
    La actual muestra, presumió, supera la de 2003 que efectuó Sari Bermúdez, porque en esa época sólo se entrevistó a tres mil personas de 27 estados, y la de ahora se basó en ese estudio pero con un mayor rango de cobertura, pues se interrogó a mexicanos de 13 años en adelante, “y se redujo el margen de error por el mayor número de encuestados”.
    Las entrevistas se realizaron cara a cara el 24 de julio y 5 de agosto pasados. La titular del Conaculta señaló que la encuesta actual permitirá conocer las prácticas y hábitos del consumo de los mexicanos en materias como cine, lectura, patrimonio cultural y música.
Con esos elementos, consideró Sáizar, “podrán orientarse los programas y proyectos para satisfacer mejor las necesidades de equipamiento cultural en México, aparte de que se conocerá el nivel de asistencia a espectáculos, cine, teatro, danza y la frecuencia de uso de bibliotecas y librerías, además de la importancia del turismo cultural”.
También, abundó, se conocerá el estado general del sector cultural, sus resultados y expectativas.
Luego dio datos reveladores.
Por ejemplo, a la pregunta de ¿alguna vez usted ha ido al cine?, explicó que 75% respondió que sí y 25%, que no. Es decir, “65 millones de mexicanos han ido alguna vez al cine en su vida”, agregó.
Otras interrogantes fueron:
“¿Alguna vez usted ha ido a una biblioteca?, y 55% de los consultados respondió afirmativamente. ¿Alguna vez ha asistido a alguna zona arqueológica o monumento histórico? En este punto, “44% respondió que sí contra 53% que dijo que no”.
Sáizar informó que se destinará “un buen presupuesto para bibliotecas en 2011”.
Más aún: “En artes plásticas, 86% de la población no ha visitado una exposición.”
Ernesto Piedras, director de The Competitive Intelligence Unit, S. C., consultoría de análisis económico especializada en telecomunicaciones e industrias culturales, fue invitado por Sáizar para analizar la encuesta.
El especialista se preguntó si se necesitaban más números y más información cualitativa y cuantitativa en función de la política cultural, y enfatizó al instante:
“La respuesta es categórica y es urgente: sí necesitamos, porque esta intención de hacer una nueva forma de política cultural no debe ser únicamente unipersonal en cuanto a experiencias, sino debe estar cada vez mejor fundamentada.”
Para él, la encuesta sobre el consumo cumple los tres principios fundamentales de los indicadores:
“Uno, es metodológicamente robusta y habrá muchos números que necesitamos explorar a fondo. Dos, es replicable en el tiempo. Entonces, hoy podemos compararnos y cuestionarnos y detonar más y mejor investigación. Y tres, la podemos hacer comparable con diferentes ámbitos geográficos. Se puede ver si es mucho o es poco lo que se realiza, si vamos bien o mal. Esto nos apunta a la infraestructura. ¿Qué es la infraestructura cultural?: es ese capital social que subyace en una operación social y que es necesaria para la interrelación social y económica. También está la parte de la producción que se deriva de la infraestructura.
“En general, la encuesta es una fotografía completa de la cultura y con ella se puede hacer más y mejor política cultural”, subrayó.
En tanto, Sáizar declaró convencida que “estamos diseñando el proyecto cultural del siglo XXI mexicano, con base en un análisis racional y numérico para saber en qué invertir el dinero que los mexicanos pagan con sus impuestos”.
Anticipó que logró que el sector cultura sea una “cuenta satélite” del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), “y no fue fácil, es para tener datos más precisos y saber en dónde y en qué vamos a invertir y cómo está sirviendo la inversión.”
 La encuesta completa se puede consultar en www.conaculta.gob.mx
Luego continuó con el Atlas de infraestructura y patrimonio cultural de México 2010 que, a diferencia del 2003, se agregaron otros apartados “porque no eran relevantes hace siete años, como el patrimonio cultural inmaterial y las industrias culturales; en este rubro se aborda la producción, la exhibición y venta de bienes culturales y también la educación artística y cultural”.
 Participaron en dicho volumen el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), la UNAM, el Consejo Nacional de Población y las secretarías de culturas de los estados, entre muchas otras instancias.
El Atlas ofrece un primer estudio del uso de las nuevas tecnologías en los hogares, y también revela cifras.
La encargada de Conaculta destacó que respecto al patrimonio inmaterial registrado (“México ocupa el sexto lugar a nivel mundial de bienes inscritos en la lista del Patrimonio de la Humanidad y ocupa el primer lugar de América Latina y el Caribe con 31 bienes”), éste se exhibe por estados.
Luego resaltó que el INAH ha registrado 42 mil 614 vestigios arqueológicos en todo el territorio nacional y hay 176 zonas arqueológicas abiertas al público.
Al respecto, opinó:
“Sabemos que tenemos un gran tesoro arqueológico, pero no contábamos con un registro sistematizado y a partir de aquí podemos establecer compromisos con cada uno de los estados para que realice el registro. Vamos a tener que diseñar una nueva manera de trabajar el horizonte de la inversión porque no tenemos ni siquiera el .001% abierto al público de todo lo que tenemos registrado y todo esto exige mantenimiento, sueldos, vigilancia, exploración, en fin.
“La gran noticia es que tenemos muchísimo, pero ¿cómo lo vamos a trabajar? Es un dato importante, pero como autoridad de la cultura es muy preocupante.”
Después resaltó que el INBA ha catalogado 18 mil 791 monumentos artísticos.
El Atlas está dividido en ocho capítulos, entre los que se puede apreciar la diversidad lingüística, las bibliotecas, los museos, los teatros, las salas de cine, las editoriales, las librerías, la radio, la televisión y la prensa escrita.
    Indicó que el Atlas documenta cuáles son los recursos y bienes culturales con los que cuenta el país.
    Mientras el Libro de las instituciones culturales de Conaculta exhibe los organismos del Consejo cuya vocación es administrar, promover y difundir las actividades artísticas y culturales en el territorio nacional e internacional y preservar el vasto patrimonio de México.
    En cuanto a la Ley Cultural y la legalización del Conaculta, que aún están pendientes, Sáizar sólo argumentó:
“No entiendo por qué no se ha corregido la estructura legal del Consejo, donde hay muchísimas lagunas”.
Enseguida le pidió a Fernando Serrano Migallón, secretario técnico de este organismo federal, que explicara el problema, y éste tomó la palabra:
“El Conaculta surgió como un organismo desconcentrado que tiene que coordinar organismos descentralizados que administrativamente están en un nivel superior a los organismos desconcentrados y empresas de participación estatal, se hace una mezcla de figuras jurídicas de muy difícil manejo. Se presentaron diversas alternativas para reorganizar todo el sector cultural de tal manera que los niveles de coordinación fueran parejos, o sea, uniformes.
“También se realizó una serie de alternativas para la Ley de Cultura, aunque la reforma constitucional sólo establece la obligación de una ley de acceso a la cultura, lo cual deja en manos del Legislativo los límites y los alcances de esa ley de cultura. Nosotros hicimos algunos estudios de las alternativas, de la forma de coordinación entre el gobierno federal, estatales y municipales, la forma de las relaciones entre el sector cultural público y los privados, y estamos a la espera de que se tomen las decisiones adecuadas”, concluyó.

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