La liberación mediática de Diego Fernández de Cevallos

lunes, 20 de diciembre de 2010

MÉXICO, D.F., 20 de diciembre (apro).- Siete meses y seis días después de que se anunciara su desaparición y luego se confirmara su secuestro de alto impacto político, la liberación del excandidato presidencial panista Diego Fernández de Cevallos formó parte de una operación mediática, en la pantalla de Televisa y con el audio de su conductor estelar, Joaquín López Dóriga, quien afirmó lo siguiente a las 9:02 de la mañana:

“Fue liberado hace unas horas. Se encuentra bien de salud, se encuentra débil. Ha cumplido 7 meses y 6 días de secuestro desde aquella noche del viernes 14 de mayo. El anuncio es que Diego Fernández de Cevallos ha regresado a su casa, se encuentra débil, pero fuerte”.

No fue la Procuraduría General de la República (PGR) la que confirmó la liberación. Días después de su desaparición, el viernes 14 de mayo, los familiares le pidieron a la máxima autoridad ministerial que se mantuviera al margen. Tampoco fueron los familiares ni los “Misteriosos Desaparecedores”, sobrenombre de sus plagiarios.

A las 9:30 de la mañana, media hora después de la exclusiva de López Dóriga, el vocero de la PGR, Ricardo Nájera, afirmó que no podían confirmar la liberación de Fernández de Cevallos. Tampoco, en dónde se encuentra, cuál es su estado de salud y cuánto fue lo que se pagó de rescate.

Fue la pantalla de Televisa, transformada en ministerio de la información extraoficial, la  que anunció la liberación, justo el día que todos los medios de comunicación e impresos se concentraban en las explosiones de los ductos de Pemex en San Martín Texmelucan, Puebla, que provocó, en su primer día, 28 muertos, 53 heridos y la destrucción de 32 casas.

El anuncio “oficial” de la liberación de Fernández de Cevallos también fue conveniente para opacar la ola de indignación que se ha desatado tras el asesinato de la activista de Chihuahua, Marisela Escobedo, y el crimen contra su cuñado. Tratando de aminorar el impacto de estos homicidios, teñidos de la corrupción de los jueces de Chihuahua y de la incapacidad de las autoridades ministeriales, el presidente Felipe Calderón envió el domingo 19 de diciembre dos mensajes a través de Twitter:

“Es lamentable que jueces de Chihuahua soltaran al asesino confeso de Rubí Freyre”.

La liberación mediática y mediatizada de Diego también ha opacado el otro gran escándalo que reportan los medios: la fuga de 151 reos de Tamaulipas, la tercera de más alto impacto en esta entidad.

 

Operación Televisa

Después de que se escuchó el audio con la voz de Joaquín López Dóriga, el canal de análisis informativo de Televisa, Foro TV, se dedicó a levantar reacciones y a dar “línea” a los políticos mexicanos.

Los comentaristas en torno del conductor Esteban Arce insistieron en que la liberación de Diego Fernández de Cevallos debe propiciar un “pacto de unidad nacional” entre todas las fuerzas políticas.

El amigo y socio de Fernández de Cevallos, Fauzi Hamdam, confirmó que el excandidato presidencial panista en 1994 se encuentra liberado y “está descansando en su casa”, en declaraciones a Radio Red.

Antonio Lozano Gracia, exprocurador general de la República y amigo de Diego Fernández de Cevallos, le confirmó a Milenio TV la liberación, sin indicar qué día ni precisar cuánto fue el monto que se pagó.

Otro aliado de Fernández de Cevallos, el exsenador Héctor Larios, actual secretario de Gobierno de Sonora, afirmó que “lo que importa es la alegría que sentimos por su liberación”. Larios insistió que le corresponderá a la familia confirmar o no lo que Televisa dio como un hecho.

Lo impresionante del caso de este secuestro de alto impacto político es que fue la propia Televisa la que sobredimensionó la desaparición y luego ejerció una férrea autocensura.

Un día después de su desaparición, el sábado 15 de mayo de este año, Televisa y su conductor Joaquín López Dóriga realizaron una “emisión especial”, cuyo único tema fue especular sobre lo acontecido en torno de la ausencia física de Fernández de Cevallos. Desplegaron cámaras y helicópteros en su rancho de Querétaro.

Dos días después, “a petición de la familia”, Televisa decidió que no iban a informar más sobre el secuestro que ya para entonces estaba confirmado por los “Misteriosos Desaparecedores”.

“Para no poner en riesgo su vida”, argumentó la televisora.

Ahora, los “misteriosos liberadores” ganaron la nota, pero no quedan claros los detalles de esta historia que no termina de escribirse.

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