Acusan a Bruno Ferrari de apoyar a especuladores

lunes, 27 de diciembre de 2010

MÉXICO, D.F., 27 de diciembre (apro).- Raúl Pérez Bedolla, secretario de organización de la Alianza Campesina del Noroeste (Alcano), exigió al secretario de Economía, Bruno Ferrari, deje de hacer “política al revés”, a través de la cual en lugar de apoyar a productores y trabajadores del campo, incentiva a intermediarios y especuladores.

Puso como ejemplo el caso de los tortilleros y molineros del país, quienes, según Pérez Bedolla, anualmente enfrentan incrementos de hasta 30% en los costos de los insumos empleados, sin que la Secretaría de Economía autorice que se incremente el precio de la masa y la tortilla.

Bruno Ferrari, dijo el dirigente de Alcano, hace caso omiso del alza en costos de producción como la energía eléctrica, gas, gasolina, así como de la renta de locales, además de los vaivenes especulativos del precio de su materia prima que son el maíz y la masa.

“Los productores de maíz enfrentan anualmente el aumento entre un veinte y treinta por ciento en los insumos  con lo cual su beneficio baja todos los años, a pesar de recibir el subsidio del programa Precio Objetivo y Apoyo de la Comercialización, el cual sólo sirve para que la industria y los acaparadores como Cargill se vean favorecidas”, explicó.

En la actualidad, el precio al campesino siempre es controlado y las ocasiones en que sube, los acaparadores lo aprovechan sin escrúpulos para aumentar el costo de los granos de manera desproporcionada.  

En el caso de los molineros, explicó que sufren una situación muy parecida pues tienen que absorber y sufrir los mismos incrementos que los tortilleros pero, además, a ello se agrega el incremento de la gasolina y el deterioro de los vehículos para hacer las entregas de la masa.

El dirigente de Alcano, argumentó que, por un lado, en la cadena productiva de la tortilla intervienen, campesinos, pequeños molineros, productores de masa y tortilleros, todos ellos sujetos a “precios controlados” de sus productos y a los que anualmente se les aplican incrementos en todos los insumos que requieren para su trabajo.  

Por el otro, intervienen las empresas trasnacionales que venden semillas para la siembra, fertilizantes y agroquímicos; las empresas comercializadoras y acaparadoras, así como las grandes industrias molineras a las cuales se les considera empresas globales de libre mercado y por lo cual imponen los precios que ellos quieren sin que se tenga ningún control sobre de ellas. 

Hizo un llamado a Bruno Ferrari y a su equipo de trabajo para que hagan un análisis completo y definan una actitud, como Secretaría de Economía, en defensa de la actividad que desarrollan los campesinos, los molineros productores de masa y los tortilleros de México, y no sea omisa a los abusos de las grandes empresas que tienen invadido al país.

Por ejemplo, mencionó que las tortillerías de los estados del centro del país tienen más trabajadores que Wall-Mart o cualquier cadena de centros comerciales y han soportado todas las crisis que se han presentado “sin que hayan recibido apoyos de los programas de gobierno”.

“No vemos un análisis serio de la situación por la que atraviesan los tortilleros ni se pondera la gran importancia que tiene para nuestro país esta microindustria que, en conjunto, en el sustento de muchas familias”, subrayó.

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