"Cyrus": amores enfermizos

viernes, 31 de diciembre de 2010

MÉXICO, D.F., 29 de diciembre (apro).- Dirigida por Jay y Mark Duplass, Cyrus  (EU-2010) es una fabulosa comedia romántica con pasajes sumamente oscuros, dibujados de una manera sutil, en donde un hombre lucha por el amor de una mujer en contra de otro hombre.

El problema es que el hombre que obstaculiza esta relación es el hijo de la susodicha. No es incesto, pero sí una relación inusual en donde madre e hijo conviven en una extraña simbiosis.

Por un lado tenemos a John (John C. Riley), un hombre cuya vida social y amorosa está por los suelos. Basta decir que su mejor amiga es su exesposa Jamie (Catherine Keener); y es precisamente ella quien motiva a John para que vaya a una fiesta en la que podría conocer a un nuevo amor.

Contra todo pronóstico, John va y conoce a una chica que pareciera ser su alma gemela: Molly. Sin embargo, Molly deja en claro que existen ciertas restricciones…

John investiga un poco y descubre que Molly tiene otro hombre: su hijo Cyrus (Jonah Hill), un muchacho consentido, músico new age, quien hará lo posible por separar a John y a Molly; por supuesto, John no se va a dejar, pero la visión sobreprotectora de Molly complicará las cosas.

Si bien Cyrus  posee momentos sumamente divertidos, también cuenta situaciones bastante amargas que giran en torno a la soledad y a la codependencia, con un Edipo de por medio.

La cámara de la cinta se comporta temblorosa, como si alguien estuviera grabando este drama, lo cual funciona, al mismo tiempo, como un elemento dramático y como una ingeniosa sátira de un programa de realidad simulada.

Con todo y que posee algunos momentos de dispersión, la trama es bastante consistente: la cinta hace reír y es capaz de tocar fibras sensibles.

Redondean el trabajo de guión (escrito también por los Duplass) y dirección, unas estupendas actuaciones de Tomei, Reily y, por supuesto, de Jonah Hill, quien demuestra que no sólo sabe hacer reír.

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