Diccionario Enciclopédico de la Música

lunes, 15 de febrero de 2010

MÉXICO, D.F., 10 de febrero (apro).- Existiendo internet, ¿le atraería a usted adquirir un libro de 28 x 21 centímetros y nueve de grueso con mil 685 páginas intitulado Diccionario Enciclopédico de la Música, cuya autora es Alison Latham?

Por supuesto, si usted no es melómano la pregunta está de más; en caso contrario, estoy casi usted seguro de que ,al únicamente escuchar el nombre de la compiladora inglesa, un verdadero investigador y amante del arte musical se interesará en comprar tan extenso volumen (que en su edición original en inglés no llega a las mil 500 páginas).

         El arranque de dicho estudio se remonta a la Inglaterra de la década de 1930 cuando, tras seis años de esfuerzo en solitario, un teórico musical inglés llamado Percy Alfred Scholes (1877-1958) redactó la primera edición de The Oxford Companion to Music (Oxford University Press, 1938), alabado tanto por músicos profesionales como por públicos de salas de concierto, radioescuchas y “gramofonistas” (http://en.wikipedia.org/wiki/The_Oxford_Companion_to_Music).

         Aquel tomo de Scholes, traducido como El acompañante Oxford a la música  contenía más de un millón de palabras, rebasando el número de las mismas en La Biblia y las contenidas en el Diccionario Internacional Simon & Schuster Inglés/Español y Español/ Inglés (Tana de Gámez, directora; MacMillan, USA, 1605 páginas); no obstante su largueza, constituyó un libro imprescindible para diletantes y especialistas con nueve ediciones revisadas por su autor hasta 1955 en la serie Oxford Companion.

Para 1983, el trabajo de Scholes fue retomado por el compositor británico Denis Midgely Arnold (1926-1986) y 90 plumas contribuyentes, editando las tres versiones de The New Oxford Companion to Music.

         Si aquellos dos tomos profusamente ilustrados representaron un avance en cuanto a que incluyeron entradas biográficas sobre la participación de la mujer en la música universal (tema omitido por Scholar), así como un apartado sobre Bob Dylan, adolecían del abuso de opiniones eurocentristas personales de Arnold.

         El compilador obtuvo críticas negativas en ciertos círculos melómanos, pero ya se no corregiría en nada la obra, debido a que este “escritor de pluma ágil y profundos conocimientos” --según el Diccionario Akal/Grove de la Música (Madrid, 2000)-- falleció a tres años de publicarla, el 28 de abril de 1986 en Budapest, Hungría.

         Hacia 2002, apareció en Inglaterra otro tercer trabajo a cargo de Alison Latham, quien retomó el título original de Scholar The Oxford Companion to Music y, con la ayuda de 120 investigadores, eliminó fotografías y grabados para sumar en un sólo volumen siete mil 400 artículos mismos que, puestos al día, cubren la música electrónica y el arte musical por computadoras.

         Por primera vez en esta edición de 2002 se ofrecen fichas acerca de intérpretes musicales de renombre, por ejemplo, del tenor Enrico Caruso y la Diva María Callas, así como del chelista hispano, Pablo Casals.  

         Lo interesante para nuestros lectores melómanos mexicanos es que el Fondo de Cultura Económica puso a la venta desde octubre del 2009, la primera edición castellana del libro compilado en Gran Bretaña por Alison Latham. Se trata precisamente del Diccionario Enciclopédico de la música (FCE, México 2009, 1685 páginas), volumen sobrio, de excelente presentación y muy bien cuidado en cada detalle, gracias al equipo de su revisora Claudia Stern Rodríguez, y su coordinador en la impecable traducción Alejandro Pérez-Sáez, bajista del grupo mexicano Astillero Jazz, quien en su Nota del traductor afirma:

         “Todo aquel que se interese en la música se percatará de que tiene entre las manos un diccionario único en su género. Conciso, equilibrado y riguroso, este vasto compendio del saber musical examina la materia a la luz de muy diversas disciplinas --humanísticas, técnicas y científicas-- y comprende el conjunto de conceptos y términos musicales más completos jamás reunidos en un solo volumen.

         “La traducción al español de una publicación del nuevo siglo tan acabada como The Oxfrod Companion to Music supuso un desafío de enormes proporciones que, en acertada decisión, el Fondo de Cultura Económica aceptó con entusiasmo y convicción...

         “Compartimos el orgullo de haber preparado esta versión en español que, sin lugar a dudas, verá pasar muchos años antes de ser superada.”

         Con tiraje de dos mil ejemplares, el Diccionario enciclopédico de la música del FCE representa la mejor elección de referencia musical para los melómanos en general y su lectura en castellano no puede ser realizada a través del internet.

         Un año atrás, el FCE publicó otro importante estudio de música originalmente editado en 2004 por la Princetown University Press, de Estados Unidos, Listening to Reason: Escuchar la razón. Cultura, subjetividad y la música en el siglo XIX, por Michael P. Steinberg, traducción de Teresa Arijón para el Fondo de Cultura Económica de Argentina S.A. (ver sitios internet: www.fce.com.ar y www.fondodeculturaeconomica.com).

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