¿Incongruencias o ?

lunes, 15 de febrero de 2010

MÉXICO, D.F., 10 de febrero (apro).- Confusos por incongruentes humanos: ustedes perdonarán de que les demos tal calificativo. No, no es por capricho que así los adjetivemos, como puede comprobarlo el curioso lector que siga leyendo la presente.

En pequeña reunión de varios de nuestra especie, famosos entre ustedes, los humanos, por varias causas, llegamos a tal conclusión un tanto sorprendidos y, ¿por qué no decirlo?, también fastidiados de que lo mismo les sirvamos para un fregado como para un barrido y para aclarar posiciones, es por lo que decidimos informarles de nuestra opinión. Esperamos que nuestra sinceridad de manera alguna influya negativamente en la larga convivencia de mutuo beneficio que hemos tenido por milenios; esa, al menos, es nuestra sincera intención, confiamos igualmente en su buena voluntad y que con eso sigan las cosas como siempre han sido entre ustedes y nosotros. Pero basta de explicaciones que ya van siendo largas como prólogo para lo que queremos decirles. Así que, en nombre de Rintintín, Lassie, Buck, Argos, Flush, Belkan, Colmillo Blanco y otros más, paso a exponerles por que los consideramos confusos por incongruentes.

Nos parece curioso que el femenino como el masculino que designa a los de nuestra especie, les sirva tanto para valorar lo bueno y lo malo de sus vidas.

Es gracioso, por decir lo menos, que uno de los mayores insultos entre ustedes, sea el decir a una mujer o a un hombre que es “una perra” o un “perro”, que cuando son víctimas de una mala acción, digan que lo “tratan como a un perro”; que si por lo que sea les va mal en su existencia, renieguen diciendo “perra vida” o “perro mundo”; que para censurar a uno de ustedes que no aprovecha una cosa o una situación ni deja que la aproveche otro, digan que es como “el perro del hortelano, que ni come la berza ni la deja comer”.

Nosotros nos preguntamos: los refranes, los dicho citados, que ustedes tienen por ciertos, ¿en que se fundamentan para tomarnos por la encarnación del mal, de todo lo negativo que pueda afectarlos?

Sí, por supuesto que tienen juicios mucho más positivos sobre nuestra especie, por lo que les estamos agradecidos. Tienen razón de sobra cuando de un humano que es fiel a carta cabal, a lo que sea, dicen que es “fiel como un perro” , y nos halaga profundamente cuando piensan y dicen: “perro agradecido vale más que el hombre ingrato”. Pero no siempre sus dichos o refranes son tan claros y certeros, como por ejemplo el que asegura que “por dinero baila el perro”, cuando en realidad a nosotros el dinero nos importa un pito y la verdad es que ha ustedes, los humanos, los vuelve locos, lo que hace que a pesar de toda religión y de todas las leyes que les digan y aseguren que son iguales ante Dios y la justicia, el dinero les muestra y demuestra que no lo son, que en relación a que lo tengan o no lo tengan, serán humanos de primera, segunda, tercera o de cuarta categoría. ¿O no es así?

Por esa relatividad comprobada de sus dichos en los que han puesto como protagonistas a los de nuestra especie, mucho nos ha sorprendido que los defensores del matrimonio tradicional, como por ejemplo algunos conductores de programas de los medios y jerarquías de diversas iglesias, nos hayan tomado como ejemplo irrefutable de lo que debe o no debe ser un matrimonio.

Nos sorprende igualmente que esos jerarcas y conductores de medios sepan más de las leyes de la naturaleza que los científicos que se dedican a estudiarla y el que haya tantos espectadores y feligreses que, al parecer, los apoye y los siga. ¿Será por sabiduría? ¿Por desconocimiento del asunto tratado? ¿Qué piensa usted, lector de la presente?

Nos sorprende igualmente el celo y la pasión que esos jerarcas y conductores de medios han puesto y ponen en su defensa del matrimonio tradicional y no pongan esa pasión y ese celo en defensa de otras causas. Que sepamos, ninguna jerarquía religiosa ha encabezado ni una procesión veladora en mano para pedir el castigo de religiosos pederastas, pedófilos, a pesar de que el Maestro de esas religiones, el Cristo Jesús, dijo: “¡Ay del que escandalizare a uno de estos pequeños! Mas le valiera que le ataran una p8iedra del molino al cuello y lo tiraran al mar”.

Para terminar, nos molesta que esos jerarcas y conductores de medios, desplegando el mismo celo y apasionamiento no nos tomen como ejemplo de Hechos que con certeza somos incapaces de cometer, como es el no hacer guerras justas ni injustas; ni nunca tiramos una bomba atómica, donde murieran hombres y mujeres, ancianos, jóvenes y niños que poco o nada tengan que ver con la guerra, ni amenazamos con tirarla al que no piense como nosotros… y ustedes sí.

Nos preguntamos por que será, ¿por incongruencia o…? Que pueden decirnos?

Esperamos, como dije más arriba, que esta nuestra sinceridad no influya de manera negativa en la convivencia de mutuos beneficios que hemos sostenido por milenios.

En nombre de todos mis compañeros les aseguro la perruna fidelidad de todos los de mi especie.

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