Jaime Camarena: picando piedra

lunes, 15 de febrero de 2010

MÉXICO, D.F., 10 de febrero (apro).- Frente al espectacular curriculum vitae de Jaime Camarena, director de la compañía Apoc Apoc, podría pensarse que ya tiene resuelta su vida artística y económica hasta el final de los tiempos, pero no es así.

Se ha presentado en Cuba, Paraguay, Estados Unidos, España. Ha sido beneficiado por el programa Iberescena, ganador del Premio INBA-UAM, y ha trabajado desde joven en la danza sin descansar.

Ganador de premios iberoamericanos, creador artístico del Fonca, parte de los seleccionados del programa “México en Escena”, Camarena, formado dentro del rigor del ballet clásico y exbailarín y coreógrafo de la Compañía Nacional de Danza del INBA, se siente afortunado porque ha logrado tener un sueldo de 10 mil pesos mensuales y posee un seguro de gastos médicos mayores.

Cómo múltiples compañeros de su generación, Camarena afirma  que “sigue picando piedra” para tratar de abrirse camino dentro del esquema burocrático de la las instituciones culturales.

Dificultades

“El dinero sigue siendo la principal dificultad para poder trabajar. Nosotros hemos tenido dificultades para poder entrar en la programación de ciertas instituciones. Nos piden que llenemos los teatros pero no hay difusión, al mismo tiempo las políticas hacendarias son tan poco favorecedoras que no nos permiten tener salarios dignos.”

Sin embargo, han logrado abrir su propio espacio, llamado “La Cantera”.

“Produjimos un disco a Juan Pablo Villa. Hay mucha chamba pero poco dinero. Y mientras tengamos que seguir dando funciones por dos centavos, estamos perdidos. Por ejemplo, aquí, en ‘La Cantera’, la gente se acerca y nos pide utilizar gratis el espacio, pero tomar clases gratis es imposible. Si se trata de viajar al extranjero, en la mayoría de los casos lo que llegamos a ganar se va en los pasajes de avión porque la mayoría de las sedes no te pagan el avión ni los viáticos.

“Es paradójico… por mi edad cercana a los 40 años debería estar pensando ya en mi retiro, en cómo voy a pasar el resto de mi vida. Porque la vida del artista de la danza es corta, no es algo para lo que tengas energía toda tu vida. Eso es imposible para mí.

“Insisto en que internacionalizarme implica un trabajo de picar piedra. Tengo 10 de haber regresado de Barcelona y la verdad no estoy muy convencido de los mercados internacionales, me parece que en ocasiones resulta como un trabajo de vendedor ambulante. La mayoría de los programadores vienen con ideas muy específicas y casi siempre vienen a divertirse y a conocer México.

“En este momento me siento muy cercano a la madurez, no se cuánto me durará, pero me siento muy productivo. He sido invitado a dirigir el Ballet Municipal de Quito, durante tres meses y acepté. Mi compañía marcha bien, trato de abrir nuevas puertas, me siento muy inquieto, pero es necesario que las instituciones funcionen como portales para darnos a conocer, de otra forma no saldremos adelante.”