Lo que pienso del iPAD

lunes, 15 de febrero de 2010

MÉXICO D.F., 15 de febrero (apro).- El 27 de enero pasado, Apple presentó su nuevo juguete: una computadora tipo tablet, a la que llamó iPad, la cual no es otra cosa más que un iPod Touch con gigantismo. Tiene el mismo sistema operativo, una pantalla de 9.7 pulgadas, hasta 64 Gbytes de memoria en su modelo más costoso (casi 800 dólares), y de acuerdo a Steve Jobs, es "la mejor experiencia de navegación en Internet".

La o el iPad fue uno de los mejores secretos guardados de Apple. Todo mundo especulaba con que venía una computadora tipo tablet, pero nadie a ciencia cierta podía afirmarlo. Finalmente se hizo realidad y después de pasado el "hype" por la presentación de dicho dispositivo, he encontrado que dejó mucho que desear: la limitada memoria, o lo que es peor aún, la falta de un sistema operativo multitareas. Esto, pienso, es la peor falla del dispositivo porque hacer varias cosas a la vez resulta algo cotidiano entre los que usan computadoras.

Los amantes de Apple ya salieron con una serie de argumentos, que van desde lo más tonto a lo verdaderamente ridículo, para justificar la falta de multitasking. Por ejemplo, en el iPad uno puede estar navegando en Internet y querer por ejemplo, copiar un fragmento de una página y mandarlo por correo a alguien. Si quiere hacer eso, tendrá que copiar a memoria el fragmento en cuestión, cerrar el navegador, abrir la aplicación del correo y entonces poderla usar. No se puede incluso escuchar música mientras se ven páginas web o se ejecuta otra aplicación.

Si nos vamos a ver cómo trabaja la gente en las computadoras normales y tradicionales (incluso las pequeñas netbooks), hallaremos que la mayoría tiene abiertas varias aplicaciones al mismo tiempo. Algunos estarán en Twitter con el messenger abierto, platicando con algún contacto. Tal vez tengan también photoshop o el sistema de correo ya abierto y tal vez estén viendo un video en Youtube. Desde luego que nadie usa todas esas aplicaciones "al mismo tiempo". Eso es claro. Pero lo que sí pasa es que el pasar de una aplicación a otra se hace de inmediato dando click en la ventana de interés. No hay que cerrar previamente aplicación alguna para poder abrir otra.

El iPad funciona en ese sentido como las Palm. Uno abre una aplicación, digamos la de ajedrez. Si de pronto quiero hacer otra cosa, no tengo que cerrar explícitamente lo que estoy haciendo, sino que me voy al menú y busco el programa que ahora quiero usar. El sistema operativo de Palm lleva cuenta de dónde me quedé en la aplicación anterior y "guarda mi estado", para que cuando regrese a ese programa, me encuentre en el lugar que lo dejé.

En un dispositivo como la Palm, por sus características y en particular, tamaño de pantalla, las multitareas no parecen ser tan necesarias, puesto que a duras penas cabe en esos pocos centímetros cuadrados de despliegue, la información de una aplicación para además pretender tener otra al lado. Y esto mismo pasa en el iPod Touch o en el iPhone. Las multitareas ahí no parecen ser imprescindibles. Sin embargo, en un dispositivo con una mejor pantalla, como la del iPad, resulta francamente pobre la idea implementada al mejor estilo Palm. Ahí debería ser posible trabajar más como cuando usamos una laptop o incluso una netbook. Pero no, la primera versión del iPad no permite semejante asunto.

Los defensores de Apple han dicho de todo. Alguien salió con un argumento que raya en lo ridículo: "se simplifica la carga cognitiva del usuario". Con esto quiere decir que no satura al usuario del iPad con varias ventanas a la vez y al mismo tiempo. Lo ridículo del argumento es que por años hemos hecho multitareas y no conozco nadie que padezca dolores de cabeza o se sienta abrumado por tener tres o cuatro ventanas abiertas al mismo tiempo. De hecho, si pensamos un poco, el ser humano es multitareas. Por ejemplo, puede estar comiendo, escuchando la radio y además platicando con algún comensal. Si maneja un auto hay que llevar cuenta de lo que ocurre en el exterior, con la radio prendida y tal vez siguiendo una conversación con el copiloto. Es decir, a menos que alguien tenga deficiencia mental, pretender justificar la falta de multitareas con el argumento dado, resulta en mi opinión una tontería absoluta.

Otros han argumentado que la iPad no es una computadora. ¿No lo es? No de acuerdo al del argumento, que dice que es un dispositivo para ver contenidos digitales. ¿Pero es que esto no se hace igual con cualquier otra computadora? De hecho, el iPad tiene una suite informática, que me permite crear contenidos digitales, valga la expresión. La iPad tiene procesador, periféricos, pantalla, etc., pero para el que me dio ese argumento, no es una computadora. Me ha dejado en una duda existencial de la cual no veo cómo salir.

En resumen, me parece que para los costos de Apple, 499 dólares por la iPad más económica y 799 dólares por la más costosa, el juguete es un iPod Touch con esteroides, pero nada más. Sin duda la gran ventaja de la iPad es su interfaz multitáctil, la cual le da un plus al dispositivo, pero si no fuese por eso, probablemente no podría incluso considerarse como una buena idea de la empresa de la manzana.

He visto otras máquinas tipo tablet, muchas de ellas recién anunciadas en el último Consumer Electronic Show 2010, que se llevó a cabo en enero. Comparándola contra otros fabricantes, es evidente que la sobriedad, el buen gusto, lo bonito del iPad, puede ser un plus para querer hacerse de un dispositivo de estos. Sin embargo, el alto precio y las limitaciones del software me parece que pueden pesar más al decidir comprarse una computadora portátil, ya sea tipo tablet o no. En EEUU se pueden conseguir laptops por precios similares al iPad más caro y con muchísimas más prestaciones y recursos. Las netbooks, a todo esto, por lo que cuesta el iPad más barato, dan muchas más posibilidades que el novísimo juguete manzanesco.

Habrá que ver si la iPad tiene éxito. Sin duda los amantes de Apple ya estarán ahorrando para hacerse del dispositivo. Steve Jobs sabe vender una imagen que es muy atractiva a cierto sector del mercado: tener Apple es cool, tener una PC, en cambio es ser serio o nerd. Jobs sabe el poder de la publicidad y lo pone siempre en práctica. Y sin duda que los productos de Apple son estupendos, pero tampoco son la última coca cola del desierto. Jobs es un gran vendedor. De eso no me cabe duda.

 

rm

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