En 2009, 13 periodistas fueron asesinados y 189 agredidos: CEPET

viernes, 19 de febrero de 2010

MÉXICO, D.F., 19 de febrero (apro).- El Centro de Periodismo y Ética Pública (Cepet) documentó en 2009 agresiones contra 183 periodistas y medios de comunicación en México, por razones vinculadas con su labor informativa. En el mismo año, 13 comunicadores fueron asesinados.
    Como parte de su informe 2009 sobre el estado de la libertad de expresión en el país, que será dado a conocer el lunes, el Cepet señala que en uno de cada tres ataques contra periodistas están involucrados elementos uniformados o con placa, mientras que en uno de cada cuatro hay participación de un funcionario. Y sólo en 12 de las agresiones se presume la participación del crimen organizado.
    Las principales agresiones contra periodistas y medios, según el Programa de Libertad de Expresión del Cepet, incluyen amenazas, lesiones, detenciones arbitrarias e intimidación, mientras que los hechos de mayor impacto han involucrado ataques con explosivos, armas de fuego, homicidio doloso y desaparición forzada.  
    De los 13 periodistas asesinados en 2009, reportes de las propias autoridades presumen que siete de ellos tendrían relación con su trabajo y al menos cinco habrían sido perpetrados por el crimen organizado.
    “La muerte violenta de periodistas y el rezago en la investigación de los registrados en lo que va de este sexenio evidencian la falta de interés de las autoridades de los tres niveles de gobierno para combatir la impunidad y cumplir con su obligación de acceso a la justicia y protección al derecho de libre expresión”, señala en su informe el Cepet.
    Además, añade, la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Cometidos contra Periodistas “sigue sin ofrecer avances importantes o datos de consignaciones que abonen a la confianza”.
    Y México, agrega, se ha colocado entre los países más peligrosos para el ejercicio periodístico.
Asimismo, señala que entre las agresiones documentadas, la mayoría se cometió en Oaxaca, Veracruz y Chihuahua.
    Este viernes, precisamente en Veracruz, la reportera grafica Irma Nelly Vázquez Colorado, corresponsal en Misantla del periódico La Opinión de Poza Rica, fue agredida por personal del reclusorio del lugar.
El hecho ocurrió cuando ella y sus compañeros fotógrafos acudieron a la colonia Vicente Guerrero, de Misantla, luego de que se enteraron que la esposa del director del penal estaba entregando despensas en busca del voto para favorecer a su marido, Samuel Juárez López, quien aspira a la candidatura del PRI a la alcaldía del lugar.
    Los presuntos custodios del penal de Misantla, dependiente de la Dirección General de Prevención y Readaptación Social (DGPRS) del gobierno del estado, jalaron de los cabellos a la reportera y amenazaron a los fotógrafos que tomaron imágenes de los hechos (Jorge Alberto Para y Valente Campos).
Los tres agredidos presentaron una denuncia de hechos ante el Ministerio Público de Misantla, contra la esposa del director del penal y los cinco otros individuos que los golpearon y amenazaron de muerte.
En tanto, en la comunidad de Chiquihuitillo, del municipio de Apatzingán, Michoacán, Hugo Alfredo Olivera Cartas, reportero de El Día de Apatzingán y corresponsal de La Voz de Michoacán, fue golpeado, amenazado y amagado con armas largas por elementos de la Policía Federal, durante un operativo en la 43 Zona Militar.
El reportero acudió ante el visitador regional de Apatzingán, Erick Alejandro González Cárdenas, para denunciar la agresión física y verbal de la que fue objeto.
De acuerdo con la queja CEDH/MICH/1/023/02/10-DI, el periodista narró que el pasado miércoles 18 de febrero, alrededor de las 19 horas, se enteró de que había un enfrentamiento a balazos entre la Policía Federal y ciudadanos de la localidad de Chiquihuitillo.
“(…) Al momento del reporte me encontraba en las instalaciones del 51 Batallón de Infantería e inmediatamente salí tras los soldados, que también acudían al lugar del enfrentamiento en apoyo de la fuerza federal.
“Al llegar a la desviación que conduce a la comunidad de Chiquihuitillo, sobre la carretera Apatzingán-Cuatro Caminos, el mando militar me pidió que esperara el segundo convoy para ellos cerciorarse antes que había seguridad en el área y que podíamos entrar al lugar de los hechos para realizar nuestra labor informativa.
“Minutos después, pasó un convoy de la Policía Federal, las últimas dos camionetas de dicho convoy se detuvieron, siendo una de ellas la número 10858, se regresaron hasta donde me encontraba estacionado, luego los elementos cortaron cartucho, me apuntaron y ordenaron que me hincara, que pusiera mis manos en mi nuca, no omito señalar que traía puesta una playera del periódico para el cual trabajo, misma que en la parte de la espalda trae la leyenda de “PRENSA”, al igual que el vehículo en que me transportaba.
“Después de que me tuvieron con las manos en la nuca e hincado, llegó un policía federal y me pateó la espalda hasta que me tiro al suelo, y ahí me empezaron a golpearme entre dos policías, luego llegaron elementos del Ejército mexicano y, como me conocen, les pidieron que me dejaran, para después rescatarme de los policías federales que me golpeaban y finalmente me pusieron a salvo”.
Considerando que se violaron sus derechos humanos y se violó su derecho a la libertad de expresión y de información, Olivera presentó formal queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, que fue turnada a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

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