Juárez: Entre el miedo y la desconfianza

sábado, 20 de febrero de 2010
CIUDAD JUÁREZ, Chih., 21 de febrero (Proceso).- Tras la matanza de 15 jóvenes en la colonia Salvárcar, en Ciudad Juárez, Chihuahua, los gobiernos federal, estatal y municipal finalmente  reaccionaron. Sin embargo, los juarenses, en particular los familiares de los caídos, se quejan porque entreven en ese despliegue de recursos una maniobra electorera. E insisten: “No queremos saber nada de partidos políticos”. La calle con no más de 20 casas del Infonavit tiene una inusual custodia: una patrulla de la Policía Municipal con cuatro oficiales armados que vigilan tres casas abandonadas con orificios en las paredes; otra unidad, en la esquina, con policías estatales a bordo, y un contingente de agentes federales que hacen rondines nocturnos. En los últimos días, la calle la ocupan también los niños y las niñas de esta colonia, la Salvárcar, que abandonan su encierro voluntario después de que vieron a sus hermanos mayores y a sus vecinos masacrados en una casa vecina, que comienzan a salir y se reúnen bajo un toldo azul para jugar lotería y pintar arcoiris y corazones, mientras los supervisan psicólogos de la Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP) y de la procuraduría estatal. Doña Lola Torres ve la escena y comenta: Ora sí, después del “circo” que el sábado 30 de enero armaron los sicarios, que mataron a los 15 muchachos del barrio que se divertían en una fiesta, y ya cuando todos llevan el duelo en el alma, la Salvárcar dejó de ser invisible para el gobierno. “A la calle Villas del Portal, rebautizada como ‘La Calle de la Muerte’, le van a ‘traer luz’ y están por construirle una caseta de vigilancia. Están haciendo muchas promesas… a ver si cumplen. Si se hubieran coordinado desde antes y no nos tuvieran tan abandonados, no tendríamos esta tristeza”, dice la mujer de 80 años. Y tras una pausa, agrega: “Lo que da coraje es que los partidos políticos se echen la culpa y nos digan: ‘¿Ya ven lo que pasó? Es por votar por el PRI’; ‘¿Ya ven?, los que culparon a los muchachos de delincuentes son los del PAN’. Ésos, mejor que ni se metan aquí, que hagan pico de cera.  Porque a los políticos la gente les tiene rencor”. Detrás de ella, en la pared de la tienda de abarrotes donde está recargada, se leen unos avisos: “Sábado: grupos de autoayuda para jóvenes y padres de familia” y “atención psicológica, asesoría legal y primeros auxilios, gratis”. En las calles aledañas hay graffitis contra el gobierno. Y, en los postes de toda la ciudad cuelgan pendones con los rostros de los candidatos y precandidatos del PRI, el PAN y el PT a la gubernatura del estado. Dicen los malpensados que la matanza en Salvárcar no corrió la misma suerte que las ocurridas anteriormente en otras ciudades del estado. Desde 2008, dice, Juárez es considerada la ciudad más peligrosa del mundo, y convocó ya al presidente panista Felipe Calderón, así como al gobernador José Reyes Baeza y al alcalde José Reyes Ferriz, priistas ambos, porque este año es electoral. “La gente dice que el gobernador tenía en la mano unas encuestas y por eso vino, y también comenta que Felipe Calderón sabía que a Chihuahua la tenía perdida y que por eso vino. A mí, de escuchar eso me da miedo, porque si esto es electorero y luego se van y nos vuelven a dejar solos, será horrible”, comenta un médico especialista en trasplantes que pide omitir su nombre por la ola de secuestros que vive su gremio. Sabe de la narcomanta en la que se anunció que un doctor por semana sería secuestrado. El diputado del PRD Victor Quintana opina que la matanza de 15 estudiantes el 30 de enero fue “la gota que derramó el vaso”. No cabe duda, dice, que los asesinados eran jóvenes intachables; explica que, por ser una ciudad grande, Juárez tiene medios comunicación y rentabilidad política. Ese hecho sangriento, agrega, aglutinó a los colectivos y organizaciones sociales que ya se habían organizado en asesinatos anteriores y que estaban prácticamente listos para salir a protestar. Lo cierto es que, a raíz de la matanza de Salvárcar, Ciudad Juárez volvió a ser visible. Desde 2008, los vecinos se quejaban de la violencia y exigían un replanteamiento de la estrategia federal de seguridad, en la que participan 10 mil policías federales y militares, pero sus reclamos no eran atendidos. Ahora sí. Reportaje publicado en la edición 1738 de la revista Proceso en circulación.

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