Boogie, del comic al cine: ¡Muere canalla...!

sábado, 27 de febrero de 2010

BUENOS AIRES, 27 de febrero (Proceso).- Boogie el aceitoso se publicó en Proceso, por primera vez, el 20 de junio de 1977.  Desde esa edición, la número 33, hasta la número 1040, del 6 de octubre de 1996, la historieta de Roberto Fontanarrosa se apoderó de la última página de la revista convirtiéndose en hábito ineludible de nuestros lectores. El cartonista argentino no mató a su personaje. Simplemente, dejó de dibujarlo. Boogie reaparece en estos días, intacta su naturaleza. Y regresa espectacularmente, ahora en la pantalla grande. Estrenada el año pasado en Argentina, Boogie, la película, la cinta de animación dirigida por Gustavo Cova, con guión de Marcelo Páez –coproducida por Proceso— se estrena el viernes el 5 de marzo. En ella, Boogie hace lo que sabe hacer: odiar,  humillar, despreciar, disparar… Boogie regresa para matar. Al cobrar vida, Boogie honra también a Fontanarrosa  al hacer gala del ácido humor que lo caracterizó en el comic.

Boogie no sentía nada al matar. Lo hacía con silenciador.

Nada ha cambiado. Salvo que el musculoso matón ha envejecido, se le ve panzón, cansado, y está desesperado por reivindicarse como el primero en el “arte de matar”, tras la aparición de su “archirrival”, Jim Blackburn, un modernísimo sicario contratado por un capo de la mafia neoyorquina para silenciar a un testigo.

Es, sin duda, el pistolero más frío del mundo. Se entrenó en la Escuela de las Américas; fue agente de la CIA; participó en los conflictos bélicos de Vietnam, Nicaragua y del Golfo. Tiene una particular animadversión por los negros y los homosexuales. Nunca se enamoró.

Sus hobbies son denigrar a las mujeres, comprar armas y disparar a transeúntes desde la ventana de su departamento. Admira a Jack el destripador y detesta a la humanidad. Si se le molesta mata; si está de buen humor, o en servicio, también.

Le dicen El Aceitoso.

Inolvidable, vuelve como un fantasma para recorrer las salas de cine en México. Apareció con su enredada cabellera rubia, mandíbula de pitbull y un cigarro en la comisura de los labios que da sentido a su voz gruesa. Exhibe su Magnum 44 especial en la cintura. Es un hombre macizo, sin límites, sin conflictos de ética. Fuma en exceso, toma en exceso, mata en exceso.

Tiene un oficio muy peculiar: Es un asesino a sueldo. Un mercenario sin corazón que lo hace todo por dinero.

Según Gustavo Cova, director de la cinta, Boogie debe representar, como lo hizo en su tiempo, una crítica a un sistema donde prevalece la violencia. Como México… El largometraje se estrena aquí en medio de la “guerra” decretada por Felipe Calderón, que parece no tener fin y que, a la mitad de su administración, ha cobrado la vida a más de 9 mil 600 personas. Imposible ofrecer el dato más preciso; se modifica con las horas.

La sátira de Roberto Fontanarrosa nos alcanzó. Asociada con la atrocidad estadunidense durante la Guerra Fría, la represión en Sudamérica en los años de plomo y la guerrilla colombiana auspiciada por el narcotráfico, hoy retrata el estilo de vida que a sangre y fuego se ha impuesto en el país.

Lejos de la ingenuidad, Boogie cada vez se hace más fuerte. “Nos hemos acostumbrado a la violencia cotidiana. Ha ganado vigencia a través de la brutalidad de nuestras sociedades y lo poco que hacen nuestros gobiernos por detenerla. Es lamentable que aquello que criticaba Fontanarrosa en los años 70 y 80 cada vez se va exacerbando más”, denuncia en una larga charla Gustavo Cova, quien también dirigió las cintas Rouge Amargo, Alguien te está mirando y el documental 100 años de Carlos Gardel.

Extracto del reportaje principal que se publica en la edición 1739 de la revista Proceso que empezó a circular el sábado 27 de febrero.

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