El Paso-Juárez: el tráfico de la muerte

lunes, 8 de febrero de 2010

EL PASO, 8 de febrero (Proceso).- Según agencias de seguridad de Estados Unidos, varios cárteles mexicanos establecieron en Ciudad Juárez los principales centros de acopio de armas y dinero que, de manera ilegal, ingresan al territorio mexicano por El Paso, Texas. Agentes y funcionarios entrevistados revelaron que, en medio de la corrupción aduanal o la falta de inspección en los cruces hacia México, una gran cantidad de peatones y automovilistas que recorren diariamente los puentes introducen narcodólares y armamentos con novedosas estrategias, como dividir un arma en partes que trasladan diferentes personas…

La zona limítrofe entre Ciudad Juárez, Chihuahua, y esta ciudad, es desde hace varios meses la principal puerta de entrada para las armas de fuego y el dinero del narcotráfico que llegan a México de Estados Unidos, como consecuencia de la corrupción que afecta al sistema aduanal mexicano, sostienen agentes federales estadunidenses.

“Creemos que por Ciudad Juárez entra a México más de 65% del dinero procedente de la venta de drogas en Estados Unidos, además de un gran número de armas de fuego que es muy difícil de calcular”, comenta en entrevista con Proceso un agente federal estadunidense que fue ubicado en El Paso para rastrear dichos flujos.

El martes 2, Dennis Blair, director nacional de Inteligencia del gobierno de Barack Obama, reportó al Comité Selecto de Inteligencia de la Cámara de Senadores que la venta de drogas en Estados Unidos genera a los cárteles del narcotráfico ganancias anuales de 18 mil a 39 mil millones de dólares, y aseguró que 90% de los narcóticos sudamericanos en EU ingresan por el territorio mexicano.

“El gobierno de México se queja de que nosotros no hacemos todo lo que debiéramos para detener las armas y el dinero que terminan en manos del narcotráfico, y probablemente tenga algo de razón, pero parte del problema recae también en el sistema aduanal mexicano, que no es tan riguroso en las inspecciones a los peatones que llegan a Juárez por esta zona fronteriza”, anota el agente estadunidense durante una entrevista realizada bajo la condición de que no se revele su nombre.

La ciudad de El Paso es un punto estratégico en la lucha de Estados Unidos contra el narcotráfico, el lavado de dinero y el tráfico de armas y de personas, pero desde allí se palpa también lo que ocurre en Ciudad Juárez.

Agentes y funcionarios de la Oficina de Servicios Migratorios y Aduanales (ICE, por sus siglas en inglés) y de la Oficina de Aduanas y Patrulla Fronteriza (CBP), ambas dependientes del Departamento de Seguridad Interior, refieren que en Ciudad Juárez aumentó la entrada de armas de fuego y dinero de la droga desde hace más de seis meses, cuando se fortaleció la vigilancia, “con nueva tecnología y más personal de varias agencias federales”, en los puntos de Arizona y California colindantes con México.

“Y no es porque aquí en El Paso no tengamos el personal suficiente o la tecnología para detectar el flujo de armas o de dinero; lo que pasa es que del lado mexicano las inspecciones son menos rigurosas o casi nulas, sobre todo a las personas que entran caminando a Ciudad Juárez”, indica al reportero un agente de la CBP en el puente Santa Fe.

De acuerdo con los análisis de las agencias de seguridad de Estados Unidos que operan en esta ciudad, los cárteles mexicanos han ubicado en Ciudad Juárez sus principales centros distribuidores de las armas y el dinero que llegan por El Paso desde más de 35 estados de los 50 que componen la Unión Americana.

Otro funcionario federal estadunidense que también está asignado a El Paso explica de la siguiente manera dicho tráfico:

En lo que se conoce como Operación Hormiga, miembros de los cárteles mexicanos en Estados Unidos ubican a personas (casi en su totalidad mexicanos) que cruzan diariamente la frontera para trabajar o hacer compras de todo tipo aquí en El Paso o en Las Cruces, Nuevo México, pero que viven en Ciudad Juárez.

Tras llegar con ellas a un acuerdo, las hacen introducir a México todos los días ciertas cantidades de dólares o pesos, así como armas en partes, dentro de sus mochilas, carteras, bolsas del supermercado, cajas de juguetes, etcétera. Es decir, cada arma de fuego es dividida en partes que trasladan diferentes personas.

En cuanto al dinero, se trata de cantidades moderadas de 5 mil a 10 mil dólares, y a cada hormiga le pagan entre 500 y 700 dólares, mientras que el traslado de armas en partes se tasa entre 100 y 500 dólares.

 “Por los puentes que hay entre Ciudad Juárez y El Paso (Santa Fe, Reforma, Córdoba-Américas y Zaragoza-Ysleta) entran caminando a México miles de personas todos los días, sobre todo al final de la jornada –entre las 17:00 y las 21:00 horas–, lo cual hace aún más fácil el tráfico ilegal de armas y dinero, y más difícil y menos rigurosa la inspección aduanal a peatones”, puntualiza el funcionario.

El pasado 27 de enero, el reportero y el agente de la CBP permanecieron entre 40 y 45 minutos –poco después de las 16:00 horas– observando el cruce peatonal hacia México sobre el puente Santa Fe. En ese lapso, los aduaneros mexicanos no revisaron a ningún peatón ni los paquetes, bolsas, mochilas y/o cajas que portaban los migrantes. Ni siquiera los hicieron pasar por debajo de la máquina detectora de metales (arco).

“La clave para encontrar el dinero ilegal o las armas que se introducen a todo México por Ciudad Juárez es la inspección detallada de todas las personas que entran caminando por los puentes”, advierte el agente de la CBP, para de inmediato subrayar: “… Pero como usted lo ha visto, no se hace, o se hace muy poco ese tipo de inspección”.

Las agencias federales de Estados Unidos localizadas en El Paso coinciden en que su tarea no es hacer el trabajo de las autoridades mexicanas, más allá de los compromisos de cooperación bilateral. Los funcionarios consultados por Proceso sostienen que su prioridad es revisar autos, personas y camiones de carga que llegan a esta ciudad texana a través de Ciudad Juárez.

“Del otro lado, ese trabajo corresponde a las autoridades mexicanas”, matiza un funcionario de Estados Unidos para el que “la problemática sigue siendo la corrupción por narcotráfico que ha permeado al sistema aduanal en Juárez”.

Agentes del Buró de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés) que operan en El Paso están a cargo de las labores de inteligencia para detectar autos que transportan armas o dinero hacia México, además de informar a sus homólogos mexicanos en caso de que un automóvil sospechoso haya logrado ingresar al territorio de México (véase recuadro).

“Lo que más nos afecta es la corrupción. Existe en ambos lados de la frontera, no lo voy a negar, pero no puede ser que un gobierno como el de México, que reclama tanto por el tráfico de armas y de dinero que va de este lado para allá, no ponga más atención al sistema aduanal, como el de Juárez, que es una de las ciudades más violentas de todo el país”, manifiesta el agente federal de la CBP.

Entre las tácticas o estrategias que los cárteles aplican en el cruce fronterizo, las agencias federales estadunidenses destacan la que denominan “el entrampamiento”…

Se trata de un auto manejado por una persona que procura llamar la atención con su nerviosismo, por lo que agentes aduanales mexicanos lo someten a una rigurosa inspección con diversos aparatos y con los perros entrenados para la detección de armas y dinero.

Mientras todo esto ocurre –e inclusive si el conductor del vehículo es arrestado por transportar pequeñas cantidades de municiones o efectivo–, otros automóviles formados en las líneas del cruce fronterizo que llevan grandes cantidades de armas o dinero logran pasar a Ciudad Juárez sin inspección por la distracción que provoca el incidente del automóvil detenido.

 “Ese momento –subraya el agente de la CBP– también es aprovechado por los narcotraficantes para meter armas y dinero mediante las personas que entran caminando a México. Hay incluso ciudadanos mexicanos (hombres y mujeres) que sólo se dedican a eso: a trasladar dinero de El Paso a Juárez.”

A la oficina central del ATF, con sede en Washington, Proceso le solicitó las estadísticas sobre las cantidades de armas o dinero que sus agentes han confiscado durante el último año, pero hasta el cierre de esta edición la dependencia no había respondido a la solicitud.

Por su parte, la oficina de ICE en El Paso, cuya tarea primordial no es confiscar armas o dinero sino contener el tráfico de drogas y personas –indocumentados– de México a Estados Unidos, entregó a este semanario las cifras de narcóticos y personas que confiscó o detuvo en esta línea fronteriza durante los años fiscales 2008 y 2009.

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