Fallece la escritora Esther Seligson

lunes, 8 de febrero de 2010

MÉXICO, D.F., 8 de febrero (apro).- La escritora y excolumnista teatral del semanario Proceso, Esther Seligson, falleció este lunes a consecuencia de un infarto al corazón, informó el Fondo de Cultura Económica (FCE).
A través de un comunicado de prensa, el FCE anunció que la escritora de origen judío será sepultada en el panteón Israelita a las 12:00 del miércoles.
    Seligson, destacada en el terreno teatral, al que se entregó toda su vida, tuvo a su cargo la crítica de ese género en la revista Proceso, en la sección cultural, entre 1976 y 1991. Estudió letras españolas y francesas en la Universidad Nacional Autónoma de México, y cultura judía en el Centre Universitaire d’Etudes Juives en París, Francia, así como en el Mahon Pardes de Jerusalén. En esa ciudad residió durante 6 años y cursó estudios de teología.
    Fue una de las becarias del Centro Mexicano de Escritores, y publicó novelas como Tras la ventana el árbol (1969) y Otros son los sueños (1993), con la que fue galardonada con el premio Xavier Villaurrutia; libros de cuentos, entre ellos Luz de dos (Premio Magda Donato) y poemarios: Diálogos con el cuerpo (1981), Tránsito del cuerpo (1977), De sueños, presagios y otras voces (1978), e incursionó también en el ensayo: Las figuraciones como método de escritura (1989) y El teatro, festín efímero (1990).
El año pasado publicó Para vivir el teatro, editado por la UNAM en la colección Al Margen, una compilación de reseñas publicadas en Proceso, mientras que el FCE prepara la edición de la antología poética, Negro es su rostro, que se sumará a los libros A campo traviesa (ensayo) y Toda la luz (ficción), también editados por este sello.
    La actual crítica teatral de Proceso, Estela Leñero Franco, reseñó en la misma revista el libro Para vivir del teatro, en 1991. Lo calificó como “un libro que contagia las ganas de vivir viendo teatro; se aprende a disfrutar lo que se ve, se obtienen herramientas de análisis, se enriquece el conocimiento del quehacer teatral en México ejemplificado en obras específicas y comprobamos que lo efímero del teatro se manifiesta, paradójicamente, en la evidencia de las palabras acorraladas en un libro que permanece”.

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